29 de julio de 2026 - 15:19

Más informalidad y monotributo: crece la presión sobre las jubilaciones

La informalidad laboral atenta contra las jubilaciones mientras se precisan 34 monotributos para solventar una jubilación. Perspectivas.

La informalidad laboral va en alza y, según los últimos datos oficiales publicados por el Indec, alcanza casi al 44% de los trabajadores. Es decir que más de cuatro cada diez trabaja sin estar en blanco, lo que impacta en las jubilaciones. La modalidad va en aumento desde la sanción de la ley de Modernización Laboral y hasta en sectores tradicionalmente formales y con buenos sueldos han comenzado a mutar hacia esta línea.

Si bien no se trata de algo ilegal sí es cada vez más habitual la contratación de servicios fijos a través del monotributo; lo que tiene un impacto directo en el sistema de jubilaciones así como en el de salud. Un estudio publicado por el Ieral de la Fundación Mediterránea le puso números al porcentaje de empleados informales y explicó que el 44% en esta situación equivale a 9 millones de trabajadores que no realizan aportes previsionales.

Entre quienes sí contribuyen, agregaron, aumenta la participación del monotributo. Se trata, sin embargo, de un régimen con una capacidad contributiva muy inferior a la del empleo asalariado registrado. El análisis firmado por las economistas Laura Caullo y Guadalupe Galindez, detalló que en la actualidad el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) cuenta con 10,3 millones de aportantes para financiar 7,5 millones de beneficios.

De los que “pagan”, el 74% corresponde a empleados en relación de dependencia y el resto a independientes. Dentro de ellos, 2,2 millones están dentro del régimen de monotributo. Así, la participación de este impuesto dentro del total de aportantes se duplicó en casi tres décadas cuando pasó del 9% en 1998 a más del 20% en marzo de 2026. “En términos absolutos, la cantidad de monotributistas con aportes al sistema aumentó de 513 mil a 2,2 millones, un incremento del 331%”, expresaron.

Noelia Villafañe, al frente de Monotributistas Asociados de la República Argentina (MARA), sumó que los monotributistas “no puros” han crecido en un 10% de manera aproximada. Explicó que en esta categoría se encuentran las personas que ingresan al sistema como una compensación a su trabajo en relación de dependencia debido a que no llegan a fin de mes.

“Son quienes en sus horarios libres hacen de Uber o Pedidos Ya”, comentó Villafañe y agregó que también entran –por caso- los jubilados que se ponen un kiosco o una verdulería en el garaje dela casa. “Hay que tener en cuenta que los que se asocian a este impuesto ya están formalizados”, aclaró la contadora y referente del sector. Este ejemplo, por otra parte, muestra cómo se precariza el empleo a través de la llamada uberización de la economía y la caída en el trabajo registrado.

En este marco, el economista de la UNCuyo, Raúl Mercau, expresó que en la actualidad el sistema previsional anticipa complicaciones futuras debido al aumento de la informalidad. “El año pasado el consumo privado creció 8% apalancado por las ventas de autos (+58%) e inmuebles”, explicó el profesional. Sin embargo, el consumo en supermercados y minoristas ha caído con un nivel de actividad relativo que impacta en los niveles de empleo y formalidad.

Formalidad que no alcanza

En el informe de la Fundación Mediterránea se detalló se amplió la cantidad de trabajadores que realizan aportes, pero también se modificó la estructura de financiamiento del sistema. En los distintos regímenes -expresados como porcentaje del ingreso promedio de un trabajador en relación de dependencia- el aporte previsional promedio equivale al 11,2% para los asalariados, al 5,2% para los autónomos y al 1,1% para los monotributistas.

En términos nominales, continuó el trabajo, mientras que el aporte previsional de un trabajador asalariado registrado del régimen general promediaba en marzo 2026 los $187.098, el aporte promedio de un monotributista es casi 10 veces menor y ronda los $19.215 mensuales. Las profesionales del Ieral expresaron que para solventar una jubilación promedio se requieren 3,5 trabajadores asalariados registrados, pero casi 34 monotributistas.

“Incluso, para financiar una jubilación mínima con bono hacen falta 2,4 asalariados registrados, frente a casi 23 monotributista”, señalaron. Aclararon, que el régimen ha sido beneficioso en el contexto de que permitió incorporar al sistema previsional a millones de trabajadores independientes que, de otro modo, probablemente permanecerían afuera. En línea, Noelia Villafañe destacó que si bien hay quienes cuestionan el bajo aporte que realiza el monotributista de cara a las futuras jubilaciones, lo cierto es que el monotributo contribuye y colabora con el flujo de caja que hoy reciben los jubilados.

La creciente participación del monotributo se combina con una elevada informalidad y con el envejecimiento de la población. En ese contexto, el sistema no solo enfrenta menos aportantes con relación a la cantidad de jubilados sino también una mayor proporción de trabajadores que realizan aportes de menor magnitud. “El problema es el que no aporta nada y luego accede a una Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM)”, opinó la presidenta de MARA.

Una problemática que va de la mano con las jubilaciones futuras es el de las obras sociales ya que, según Villafañe, desde que se desregularizaron no hay límites para los coseguros y cada empresa cobra lo que desea. En este marco, cada vez es más difícil conseguir las prestaciones para los monotributistas que, en muchos casos, son discriminados. En este marco, desde MARA recordaron que la entidad acompaña a sus afiliados a través de cartas documentos o juicios de amparo de salud. “La gente nos puede contactar en https://monotributistasasociados.com.ar”, destacó la referente.

La reforma que viene

En medio de esta situación, el futuro próximo es que las jubilaciones tendrán problemas hacia el futuro y de allí es que se espera que el Gobierno actual plantee una reforma previsional. En este marco, Raúl Mercau anticipó que podría plantearse un sistema mixto entre público y privado que tendería a beneficiar a los que tienen la posibilidad de aportar al segundo. “Ningún sistema s sostenible con altos grados de informalidad y en Argentina ya estamos cerca del 50%”, reflexionó Mercau.

El profesional sumó que uno de los modelos que se mira es Perú en donde hay un 70% de informalidad y país en el que se instaló el sistema mixto luego del plan de estabilización con costos sociales muy altos. En función de la mirada actual, la reforma previsional priorizará la sustentabilidad fiscal.

“Con la actual estructura de empleo es imposible un sistema público de reparto que sea dignamente conveniente para los jubilados, pero el sistema de capitalización favorece a los sectores que más tienen”, advirtió Mercau. En este sentido, para Noelia Villafañe es preciso revisar el sistema previsional desde una mirada integral que evite que personas que tienen poder adquisitivo alto o un nivel patrimonial grande, malutilicen herramientas que luego afecten el sistema previsional.

El informe del Ieral, por otra parte, expresó que la reforma del sistema jubilatorio deberá abordar la edad de retiro, las trayectorias laborales, los requisitos de acceso, la determinación de los haberes y el envejecimiento de la población. “También deberá revisar las bases de financiamiento del sistema”, subrayaron. Agregaron que la la transformación del sistema (mayor informalidad y aportes más bajos) ampliará el diagnóstico y contribuirá al diseño de una reforma más consistente y sostenible.

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