El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió con firmeza el rumbo del programa económico y su sostenibilidad a largo plazo durante un evento organizado por la Cámara de Agentes de Bolsa en el Hotel Sheraton.
El ministro de Economía rechazó las críticas de los sectores fabriles, ponderó el impacto del RIGI y aseguró que la reforma del Banco Central evitará volver a las "locuras del pasado".
El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió con firmeza el rumbo del programa económico y su sostenibilidad a largo plazo durante un evento organizado por la Cámara de Agentes de Bolsa en el Hotel Sheraton.
En su disertación, el funcionario cargó duramente contra los críticos del modelo actual y desestimó las acusaciones de que el avance de sectores primarios y la apertura comercial perjudiquen al entramado manufacturero local.
Caputo sostuvo que la industria nacional no venía de un período de esplendor como señalan sus críticos, sino de un retroceso estructural prolongado. “La industria en esos años, en el modelo de los cracks anteriores, cayó 10% a pesar de estar subsidiada en tarifas por todos los argentinos”, disparó el ministro.
Según el jefe del Palacio de Hacienda, el esquema proteccionista previo obligaba a la población a pagar precios excesivamente altos en comparación con los valores internacionales, subsidiando ineficiencias de manera artificial.
En su diagnóstico, detalló que bajo el modelo anterior los argentinos debían pagar una prenda de vestir hasta diez veces más de lo que valía afuera, un celular tres veces más, un auto el doble y un neumático cuatro veces más de su costo real. "Para todos los tarados que hablan de la industria...", fustigó.
Frente a los cuestionamientos de que el crecimiento económico se concentra únicamente en cuatro sectores vinculados al comercio exterior (petróleo, minería, agro e industria del conocimiento), Caputo argumentó que estos motores son indispensables para proveer los dólares que garantizan la estabilidad macroeconómica general.
Al respecto, destacó el impacto del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), el cual ya cuenta con proyectos aprobados por más de US$ 150.000 millones.
El ministro también abordó la competitividad cambiaria, desestimando la necesidad de una devaluación a pesar de que el dólar cotiza en términos reales en su nivel más bajo desde 2017. "Si la competitividad dependiera de una devaluación, seríamos la economía más competitiva de la galaxia", ironizó.
En su lugar, planteó que la verdadera competitividad provendrá de la baja de impuestos, la desregulación, la reducción del costo financiero y la compresión del riesgo país, lo que permitirá a las pymes y grandes empresas financiarse a tasas sustancialmente menores.
Uno de los puntos medulares de la exposición fue la defensa de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, a la que catalogó como "probablemente la reforma más importante de los últimos 100 años" y una medida de carácter "refundacional" destinada a erradicar la inflación estructural.
En ese marco, Caputo bromeó enviando un "consejo de amigo" al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof: "Si yo fuera Kicillof y pasan esta ley no me tengo que presentar porque un degenerado fiscal, un tipo que solo puede tener déficit, solo lo podría financiar con deuda o emisión... yo le diría como un consejo de amigo retirate porque no sé qué vas a hacer".
Por último, de cara a los próximos desafíos electorales y en diálogo con el periodista Pablo Wende, el ministro se mostró sumamente optimista respecto al futuro político de La Libertad Avanza.
Caputo vaticinó una reelección que permitirá dar continuidad al programa económico por cuatro años más, fundamentando su pronóstico en que "la gente está mejor" y en que un total de 14 millones de argentinos han salido de la pobreza bajo la actual gestión.
Asimismo, depositó sus expectativas en el proyecto de ley de Inocencia Fiscal para lograr que los ciudadanos vuelquen al circuito productivo e inversionista los cerca de US$ 170.000 millones que se encuentran guardados "bajo el colchón".