La Zona Franca repunta por las restricciones a las importaciones

En el primer trimestre del año aumentó 43% el ingreso de camiones a la Zona Franca. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
En el primer trimestre del año aumentó 43% el ingreso de camiones a la Zona Franca. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

Empresas y organismos públicos atribuyen el mayor movimiento también a que se han ido conociendo las ventajas de utilizar este espacio para poder mejorar el manejo de los stocks.

En el primer trimestre de este año, la Zona Franca, ubicada en el departamento de Luján, tuvo un 43% más de ingresos de camiones que en el mismo período de 2021. Algunos operadores aseguran que esto se debe a que las restricciones de las importaciones obligan a utilizar el almacenamiento, pero también resaltan que se han ido conociendo las ventajas logísticas que ofrece este espacio y que hay potencial para seguir creciendo.

Hace tres años, desde las dos empresas que estaban instaladas en la Zona Franca planteaban las deficiencias estructurales del lugar y sumaban que el sitio era deficitario, lo que tornaba complejo realizar las mejoras necesarias. Hoy, desde el Idits (Instituto de Desarrollo Industrial, Tecnológico y de Servicios), organismo que administra el Puerto Seco, la Zona Franca y el Polo TIC, destacan que en 2020 alcanzaron las 1.800 operaciones y que en 2021 superaron las 2 mil, lo que evidencia el proceso de crecimiento.

Raúl Romero, de Portasur, una de esas empresas, reconoció que las dificultades para la importación han provocado que algunos contenedores queden varados, a la espera de autorización, lo que hace que los importadores tengan que pagar almacenamiento y ha incrementado el movimiento en la Zona Franca. Sin embargo, planteó que preferiría que el aumento de las operaciones estuviera asociado a mejores condiciones para el comercio exterior.

Romero explicó que se generan dos situaciones diferentes. Por un lado, detalló, está quien tiene que importar materia prima y se encuentra con cupos u otras dificultades. Este es el caso de un amigo, comentó, que vende maquinaria y, por un error en la documentación en el país de origen, se trabó el trámite y se ha encontrado con que tiene que pagar más por el tiempo de guarda que por lo que está dentro del contenedor.

Pero también están los que llevan 30 contenedores del exterior a la Zona Franca, a la espera de que se produzca una devaluación y que lo que han comprado a un dólar oficial de $105 tenga un valor muy superior más adelante. Sobre esto, señaló que es un modo de invertir dólares y que ya sucedió en 2011. De todos modos, indicó que deben sumar los derechos de importación, Ganancias, IVA y estadísticas; lo que encarece los productos y obliga a abonar el 50% de su valor por adelantado.

Mejora con atenuantes

Romero manifestó que el negocio ha repuntado, pero que no es una situación óptima para el pequeño importador, ya que se le han triplicado los costos del transporte marítimo, del flete, del almacenamiento (porque sólo se puede hacer aduana de lunes a viernes) y luego enfrenta los cupos.

Graciela Rovera, presidente de Comercio Exterior de la FEM, resaltó que la Zona Franca es un espacio que puede utilizarse todo el tiempo, no solamente cuando se producen restricciones a las importaciones, y que es una herramienta valiosa, que ofrece muchas ventajas.

En cuanto a las limitaciones, indicó que hay dos: el CEF (Capacidad Económica Financiera), un análisis de la solvencia y liquidez de las empresas, y la posición arancelaria, que puede permitir el pago anticipado u obligar a tener que esperar 180 días para acceder al mercado de capitales. En este último caso, explicó, si el proveedor accede, puede enviar la mercadería y que ésta quede en la Zona Franca durante ese lapso.

A principios de año, desde la Cámara Argentina de Comercio advirtieron que la AFIP realizó un cambio en el CEF, ya que antes se tomaba como referencia para determinar la solvencia de la empresa los últimos 30 días de operación y en 2022 se extendió el historial de evaluación; con lo que se limitaron las posibilidades de conseguir un permiso de importación. Además, indicaron que las firmas que acceden a una licencia han visto reducido los importes autorizados.

Rovera detalló que lo que está haciendo que las empresas tengan dificultades para importar, aparte del CEF, es la determinación de la AFIP, de si pueden o no transferir en forma anticipada, según la posición arancelaria. Es que, si no tienen esa posibilidad, los importadores deben recurrir a otras herramientas, como el crédito por parte del proveedor o pagarle desde una cuenta en el exterior (si la tienen). De lo contrario, si el vendedor opta por enviar la mercadería de todos modos, se puede almacenar en la Zona Franca, donde no se puede comercializar, pero ya está más cerca, hasta que se resuelve la situación.

Asimismo, expresó que esta demora de 180 días se traslada a la provisión del mercado interno y de insumos para la fabricación de ciertos productos. Y sumó que, si se lograra tener 40 o 50 mil empresas exportadoras, no existirían estos problemas de importación, ya que el fundamento último de todas las trabas es que no ingresan suficientes dólares para equilibrar la balanza comercial. Sin embargo, apenas hay 10 mil firmas que exportan porque no existe una política de comercio exterior que se sostenga en las distintas gestiones.

Nicolás Piazza, gerente general del Idits, consideró que, si bien las restricciones pueden estar favoreciendo un mayor movimiento en la Zona Franca, las empresas que están ahí han salido a vender más el servicio, lo que ha permitido incrementar la cantidad de usuarios indirectos, que son quienes alojan carga y eran 311 en diciembre de 2020 y hoy son unos 340 activos, que operan a lo largo del año. Esto implica que no sólo ha crecido el número de camiones que ingresan, sino también de clientes.

Piazza detalló que en 2021 se sumó el cuarto usuario directo a la Zona Franca -son tres empresas y el Idits-, y que fue el primero, en más de 15 años, en instalarse en este lugar. Estas cuatro firmas tienen galpones y alquilan espacios de almacenamiento a los usuarios indirectos. Y añadió que han realizado inversiones y ampliado la capacidad operativa, aunque se está lejos del proyecto original, que alcanzaba las 150 hectáreas, ya que sólo hay ocupadas unas 20.

En cuanto a los beneficios de utilizar este espacio, explicó que el régimen no es muy conocido y ofrece un potencial muy interesante para generar una logística diferente. Sobre esto, planteó que se puede ingresar un camión y luego ir sacando la mercadería por bultos o partes, lo que permite administrar mejor los stocks. Y resaltó que la de Mendoza es la que más cerca se encuentra de Chile, con las ventajas que esto ofrece para el comercio internacional.

Tenemos algo para ofrecerte

Con tu suscripción navegás sin límites, accedés a contenidos exclusivos y mucho más. ¡También podés sumar Los Andes Pass para ahorrar en cientos de comercios!

VER PROMOS DE SUSCRIPCIÓN

Temas Relacionados

COMPARTIR NOTA