Quienes gestionan proyectos constructivos conocen de cerca una paradoja muy común en la actividad: las obras avanzan, el movimiento de proveedores es constante y las cuentas bancarias registran ingresos continuos por preventas o acopios de materiales. Todo parece marchar sobre ruedas. Sin embargo, esta dinámica puede convertirse en una trampa peligrosa si se confunde el flujo de caja diario con la rentabilidad real del negocio.
Esta distorsión es uno de los ejes centrales que analiza la economista mendocina Elena Alonso en su reciente libro, titulado Los números hablan, pero a veces mienten. A través de su obra, Alonso propone una mirada cruda y analítica sobre la gestión corporativa, advirtiendo que los balances y los datos financieros, si se leen de manera aislada o superficial, pueden construir un espejismo de prosperidad que termine asfixiando a las organizaciones.
El diagnóstico de Elena Alonso: cuando el autoengaño domina la gestión
En Los números hablan, pero a veces mienten, la autora desmitifica la supuesta frialdad de los datos y pone el foco en el factor humano. Alonso sostiene que los números reflejan la realidad tal cual es, pero somos los propios gestores y empresarios quienes nos autoengañamos para evitar enfrentarnos a escenarios incómodos o decisiones difíciles.
En un mercado tan expuesto a variables externas como el de la construcción, este sesgo de positividad suele manifestarse al proyectar costos fijos y variables sin contemplar el impacto real de la inflación, la devaluación de la moneda o la carga impositiva real que erosiona los márgenes de ganancia. El ingreso constante por cuotas de fideicomisos o avances de obra genera una sensación de riqueza que muchas veces oculta que el costo de reposición de los materiales está licuando el beneficio neto.
Construcción: Hackear los sesgos emocionales para asegurar el futuro
El libro de Alonso funciona como un manual de supervivencia empresarial al recordar que la rentabilidad no es una métrica de vanidad, sino el oxígeno indispensable para que una estructura pueda sostenerse en el mediano y largo plazo. Sin rentabilidad genuina, no hay capacidad de reinversión ni margen para absorber los imprevistos típicos de cualquier obra civil.
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No hay capacidad de reinversión ni margen para absorber los imprevistos típicos de cualquier obra civil.
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Para evitar que los balances sigan mintiendo, el desafío del management actual pasa por "hackear" los impulsos emocionales —como el miedo a ver la realidad o el exceso de confianza— e implementar sistemas de control de gestión rigurosos e independientes. Solo a través de una interpretación profesional, transparente y desprovista de sesgos, los números dejan de ser una trampa interpretativa para convertirse en la herramienta de orden que garantiza la verdadera autonomía y perdurabilidad de un proyecto.
Claves de gestión: El libro de Elena Alonso aplicado a los costos de obra
El análisis que Elena Alonso plantea en Los números hablan pero a veces mienten ofrece herramientas directas para corregir los errores de diagnóstico más comunes en las empresas desarrolladoras y constructoras:
- Diferenciar caja de rentabilidad: El ingreso continuo por preventas o cuotas de fideicomisos asegura liquidez para el día a día, pero no garantiza que el proyecto sea sostenible si el costo de reposición de los materiales supera los márgenes proyectados.
- Sincerar los costos ocultos: Evitar el autoengaño financiero implica registrar con precisión la incidencia real de los impuestos, la devaluación y los costos indirectos de estructura, elementos que suelen subestimarse en los presupuestos iniciales.
- Monitorear el costo de reposición: En mercados inflacionarios, el balance del mes puede mostrar ganancias que en realidad son ficticias si ese dinero no alcanza para volver a comprar el hierro, el cemento o los revestimientos necesarios para la siguiente etapa de la obra.
- Hackear el sesgo de optimismo: Las decisiones de acopio y contratación deben basarse en auditorías y controles de gestión internos rigurosos, dejando de lado las proyecciones basadas en el entusiasmo o en escenarios económicos ideales.