21 de junio de 2026 - 00:00

Las nuevas tendencias en construcción: qué cambió en el diseño de viviendas en Cuyo

Arquitectos de Mendoza y San Juan analizan los cambios en el diseño de viviendas, los espacios más demandados y las tendencias en construcción.

La vivienda cambió y con ella también las prioridades de quienes deciden construir. La eficiencia energética, la incorporación de tecnología, la necesidad de espacios más flexibles y una mejor conexión con el exterior son algunos de los factores que hoy influyen en el diseño de las casas en Mendoza y San Juan. Arquitectos de ambas provincias coinciden en que las tendencias ya no responden únicamente a cuestiones estéticas, sino a nuevas formas de habitar.

Las rutinas laborales, los cambios familiares y el aumento de los costos de mantenimiento impulsaron una transformación que alcanza desde la distribución de los ambientes hasta los materiales utilizados. Cocinas integradas, espacios para home office, galerías, baños más amplios y sistemas constructivos alternativos aparecen entre las demandas que más se repiten en los proyectos actuales.

Eficiencia energética, tecnología y materiales nobles

Las tendencias que marcan la construcción de viviendas en 2026 tienen un denominador común, crear espacios más eficientes, adaptables y preparados para el futuro. La arquitectura residencial ya no se enfoca únicamente en la imagen final de una casa, sino también en su desempeño energético, la calidad de vida que ofrece y la posibilidad de adaptarse a distintas etapas familiares.

Jorge Lazo, vicepresidente del Colegio de Arquitectos de Mendoza, sostiene que el sector atraviesa una transformación profunda. "Hoy la arquitectura residencial está marcada por tres vectores: la eficiencia bioclimática, la flexibilidad espacial y la incorporación tecnológica", afirma. Según explica, en una provincia condicionada por el clima árido y la necesidad de optimizar recursos, las decisiones proyectuales están cada vez más vinculadas al ahorro energético y al uso responsable del agua.

En ese sentido, destaca que crece la incorporación de sistemas constructivos capaces de mejorar el rendimiento de las viviendas. "Estamos viendo una creciente inclinación hacia la construcción con sistemas industrializados y mixtos que reducen ciertos tiempos de obra y mejoran radicalmente la aislación térmica", señala. A esto suma la utilización de energías renovables, sistemas automatizados de riego y materiales de bajo mantenimiento.

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Las viviendas incorporan espacios más flexibles, mejor eficiencia energética y una relación más fluida con el exterior.

Las viviendas incorporan espacios más flexibles, mejor eficiencia energética y una relación más fluida con el exterior.

Para Nicolás Guerra, arquitecto del estudio ONA de Mendoza, otra de las tendencias más visibles es el regreso a la honestidad material. "Hay una vuelta a los materiales con identidad propia, como el ladrillo, la madera sin teñir y el hormigón sin disfrazar", explica. Según el profesional, esta búsqueda conecta con una arquitectura más vinculada al paisaje local y menos dependiente de modelos internacionales.

Guerra también destaca el avance de la tecnología aplicada al hogar. "La domótica ya no es un lujo sino un estándar en vivienda media-alta", asegura. Además, remarca que las viviendas deben poder transformarse a lo largo del tiempo. "Ya no se diseñan para un modo de vida fijo sino para adaptarse. Un mismo espacio puede ser estudio, dormitorio de invitados o sala de juegos según el momento de vida de la familia".

Por su parte, Marcelo Yornet arquitecto en San Juan, observa que las tendencias están condicionadas por las posibilidades económicas de cada familia, aunque identifica características comunes. "La tendencia es más hacia viviendas o estilos modernos, con grandes aberturas y espacios bien conectados", sostiene. También considera que las redes sociales y la disponibilidad de información especializada tienen una influencia creciente sobre las decisiones de los clientes.

Del tamaño al confort: qué buscan hoy quienes construyen

La cantidad de metros cuadrados dejó de ser el principal criterio para elegir o proyectar una casa. Los arquitectos coinciden en que la demanda se desplazó hacia la calidad de esos espacios y a la forma en que acompañan la vida cotidiana.

Para Jorge Lazo, el cambio es evidente. "Hace unos años el comprador buscaba metros cuadrados nominales; hoy busca calidad ambiental y eficiencia en el costo de mantenimiento", explica. El arquitecto señala que actualmente los clientes consultan por aspectos que antes quedaban exclusivamente en manos de los profesionales, como la orientación solar, la aislación térmica o el tipo de carpintería.

Además, destaca una mayor conciencia sobre el impacto del consumo energético. "Hoy el cliente pregunta por el tipo de vidriado, la orientación solar de los ambientes y la calidad de las terminaciones a largo plazo", asegura.

Una visión similar tiene Nicolás Guerra, quien resume la transformación en una frase contundente: "Hace cinco años el cliente pedía metros. Hoy pide calidad de metros". Según explica, la experiencia de pasar más tiempo dentro del hogar cambió para siempre la forma de pensar los espacios. Por eso crecieron los pedidos de galerías, balcones, patios funcionales y ambientes que permitan convivir con distintas actividades simultáneas.

Marcelo Yornet considera que el cambio también está relacionado con una evolución estética y cultural. Recuerda que durante muchos años predominaron las construcciones más rústicas, con ladrillo visto y techos de rollizos, mientras que actualmente la mayoría de los clientes se inclina por propuestas más contemporáneas. "Las personas se dejan guiar mucho por la moda o por los estilos que ven", afirma, al referirse a la influencia que tienen hoy las plataformas digitales.

El home office posiciona y transforma la distribución de los ambientes

Lejos de desaparecer con el regreso a la presencialidad, los espacios destinados al trabajo y al estudio siguen ocupando un lugar importante dentro de los programas arquitectónicos.

Para Nicolás Guerra, el concepto tradicional de estudio cambió, pero la necesidad permanece. "Ya no es necesariamente un cuarto cerrado con puerta. Puede ser un rincón diferenciado dentro de un dormitorio ampliado o una zona con cerramiento visual integrada a la planta", explica. Lo importante, según señala, es garantizar condiciones reales de concentración.

Home office
Home office, cocinas integradas y galerías aparecen entre los ambientes más valorados en los nuevos proyectos.

Home office, cocinas integradas y galerías aparecen entre los ambientes más valorados en los nuevos proyectos.

La misma situación observa Marcelo Yornet en San Juan. "Desde la pandemia surgieron muchas necesidades porque las familias tuvieron que compartir espacios", recuerda. A partir de esa experiencia, comenzaron a aparecer pedidos específicos para incorporar sectores destinados al trabajo remoto o al estudio.

Para el arquitecto sanjuanino, estos espacios cumplen funciones diversas y ya no están asociados exclusivamente al ámbito laboral. "No solo sirven para el home office. También aparecen para estudiar o para tener un lugar más privado cuando las viviendas tienen espacios compartidos", explica.

Por su parte, Jorge Lazo considera que la creciente complejidad de las viviendas refuerza el rol del profesional en la planificación de estos ambientes. Según sostiene, los clientes buscan cada vez más soluciones integrales que permitan optimizar recursos y anticipar futuras necesidades.

Cocinas abiertas, más sociales y con sectores ocultos

La cocina dejó de ser un ambiente secundario para convertirse en uno de los principales espacios de encuentro dentro del hogar. Sin embargo, las cocinas abiertas de hoy no son exactamente iguales a las de hace algunos años.

Marcelo Yornet vincula esta transformación con cambios en la dinámica familiar. "Antes la cocina estaba separada porque muchas veces existía servicio doméstico. Hoy quien cocina puede ser la madre, el padre o los hijos", explica. Por eso considera que mantener el ambiente integrado permite seguir participando de las actividades familiares.

Además, destaca que el mobiliario actual modificó completamente la estética de estos espacios. "La gente busca cada vez más una cocina funcional y también estética", asegura. En ese contexto, crecen las soluciones que permiten ocultar heladeras, lavavajillas, lavarropas y otros artefactos detrás de paneles que se integran al diseño general.

Jorge Lazo señala que la tendencia sigue vigente, aunque con una evolución hacia modelos más sofisticados. "La cocina se consolidó como el verdadero centro social y operativo de la vivienda contemporánea", afirma. Sin embargo, aclara que cada vez aparecen más recursos para independizar ciertas tareas sin perder integración. "La tendencia se refina con sistemas de cerramientos vidriados corredizos que permiten contener olores o esconder determinadas actividades", explica.

Para Nicolás Guerra, el concepto avanza hacia una doble cocina. "Hoy el modelo más pedido es la cocina integrada al living con una segunda zona de apoyo oculta", sostiene. Allí suelen ubicarse electrodomésticos, hornos, sectores de lavado o tareas menos visibles.

Qué lugar ocupan hoy los espacios de servicio

El lavadero continúa siendo un ambiente importante dentro de la vivienda, aunque su configuración cambió considerablemente respecto de décadas anteriores.

Para Jorge Lazo: "en la vivienda unifamiliar o de escala media, la preferencia es el espacio independiente o el anexo operativo", afirma. Según explica, el lavadero concentra actividades que generan ruido y movimiento constante dentro de la casa, por lo que muchos usuarios prefieren retirarlo de la visual cotidiana. No obstante, en departamentos y viviendas de menor superficie aparecen otras soluciones. "En desarrollos en altura o unidades más compactas, la tendencia es resolverlo mediante el formato de lavadero oculto”, dijo.

Baño diseño
En la construcción de hoy se da más importancia al confort. 

En la construcción de hoy se da más importancia al confort.

En cambio, Nicolás Guerra detecta una tendencia cada vez más marcada hacia la integración. "Definitivamente este espacio se pide dentro de la unidad y cada vez más cerca de los dormitorios", afirma. Según explica, la ropa se genera en esos espacios y por eso resulta más eficiente acercar allí las tareas de lavado.

La postura de Marcelo Yornet es similar. "Tiene que estar integrado porque tiene que estar accesible", sostiene. Además, remarca que este ambiente comenzó a sumar nuevas funciones vinculadas al equipamiento técnico de la vivienda.

"El espacio del lavadero también pasa a ser una especie de sala de máquinas", explica. Allí suelen ubicarse calderas, sistemas de calefacción por radiadores, equipos para losa radiante y otros elementos que antes no formaban parte de las viviendas tradicionales.

Los ambientes que más crecieron en importancia

Las nuevas formas de habitar también modificaron cuáles son los espacios más valorados dentro de una vivienda. Para Jorge Lazo, los grandes protagonistas son los ambientes de transición entre interior y exterior. "El gran ganador ha sido el área de transición exterior-interior, como galerías profundas, quinchos integrados y balcones terraza", afirma. Según explica, estos espacios cumplen un rol fundamental para el descanso, la recreación y el contacto con el aire libre.

En Mendoza, Nicolás Guerra identifica otro ambiente que ganó relevancia. "El baño principal dejó de ser un servicio y pasó a ser un espacio de bienestar", sostiene. Duchas más amplias, iluminación cuidada, materiales nobles y bañaderas exentas aparecen cada vez más en los proyectos residenciales.

Desde San Juan, Marcelo Yornet observa que uno de los cambios más notorios se da en el dormitorio principal. "Hoy sí o sí aparece el baño en suite y el vestidor", afirma. El arquitecto explica que este último espacio ganó relevancia en los proyectos residenciales por la comodidad que aporta al momento de organizar la ropa y prepararse para las actividades diarias. En los diseños más completos, el vestidor se integra al recorrido entre el dormitorio y el baño, conformando un sector pensado para el guardado, el orden y el uso cotidiano.

El comedor formal pierde terreno y las viviendas apuestan por espacios más flexibles

Mientras algunos ambientes ganan protagonismo, otros desaparecen progresivamente de los proyectos residenciales. Para Jorge Lazo, el principal perjudicado es el comedor formal. "Hoy las familias prefieren volcar esos metros cuadrados a una estancia diaria común más amplia, fluida y conectada con la cocina", explica.

La misma lectura realiza Nicolás Guerra, quien considera que la clásica mesa para diez personas en un ambiente independiente prácticamente dejó de formar parte de los programas residenciales. "Fue reemplazada por espacios integrados donde la cocina, el comedor y el living funcionan como una unidad", sostiene.

En San Juan, Marcelo Yornet también observa cambios vinculados a la evolución tecnológica de los hogares. La aparición de televisores de gran tamaño y sistemas de entretenimiento doméstico impulsó la creación de sectores específicos para el ocio dentro de los espacios sociales, reforzando la importancia del estar-comedor como núcleo de la vida familiar.

Junto con estos cambios, el arquitecto destaca la consolidación de elementos asociados a la eficiencia energética. La incorporación de carpinterías de aluminio, PVC, doble vidriado hermético (DVH) y, en algunos casos, paneles fotovoltaicos, aparece cada vez con más frecuencia entre los pedidos de quienes proyectan una vivienda nueva. "Es parte de este camino hacia viviendas energéticamente más adaptadas a lo actual", concluye.

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