La construcción cierra otro año difícil y apuesta por la reactivación económica
La construcción es uno de los sectores que más rápido capitaliza el crecimiento. Los factores que tiraron hacia abajo y los que podrían contribuir al repunte.
La construcción es una de las actividades que mayor dinamismo posee por lo que cuando la economía se cae se derrumba y cuando empiece a crecer, lo hace a tasas altas y rápidamente. En 2024, con el abandono de la obra pública por parte del Gobierno nacional y del fuerte ajuste sufrido, el rubro se hundió. Este año, la situación se estabilizó un poco, pero el sector cierra otro año malo como le ha sucedido a casi todos los sectores de la economía; en especial a partir de abril.
Según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) que releva el Indec, la construcción en Argentina cayó 27,4% en 2024 en comparación con 2023. Solo en diciembre de ese año se registró una baja interanual de 10,2% mientras que el empleo privado registró una caída de 13%. Con relación a los puestos de trabajo en el sector privado, el ISAC analízalos aportes y contribuciones al sistema previsional.
En agosto de 2025, último dato disponible, este indicador registró una suba de 3,3% con respecto al mismo mes del año anterior. En el acumulado enero-agosto de 2025, presentó una baja de 0,6% con respecto al mismo período del año anterior. Así, aunque el sector ha mejorado, no alcanza a recuperar el terreno perdido durante el año pasado. El último dato del ISAC es de septiembre de 2025.
Este índice mostró que la construcción subió 6,8% respecto de igual mes de 2024 mientras que en el mismo mes del año anterior había mostrado un descenso del 25,2%. El acumulado de los nueve meses implicó un aumento de 7,8% respecto de lo sucedido entre enero y septiembre del año anterior. En el mes previo de las elecciones la medición mensual venía con mínimo impulso y la serie desestacionalizada mostró una variación positiva de 0,9% respecto de agosto.
Martín Sanchís, presidente local de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) destacó que el 2024 fue un año piso por lo que la mejora de los índices actuales son relativas dado que parten de una comparación irreal en cierto modo. Por su parte, Gerardo Fernández, al frente de la Cámara de Pymes Constructoras (CPC), coincidió en que el 2024 fue “complicadísimo” por la retracción de la obra pública nacional como principal factor, entre otros.
Dalmiro Barbeito, presidente de la Cámara de Constructores Independientes de Mendoza (Cecim) apuntó que este 2025 también fue un año difícil producto de una menor cantidad de obras y una baja brutal de precios. “Cerramos un periodo complejo”, reflexionó. El índice serie tendencia-ciclo del ISAC registró una variación negativa de 0,5% respecto al mes anterior.
Aunque todavía no hay datos ciertos, desde el sector han remarcado que octubre y noviembre también fueron meses de baja. El primero por la parálisis general que infundieron las elecciones de medio término y el segundo porque si bien existe una paz cambiaria, eso todavía no se traslada ni a precios ni a mejores tasas.
De hecho, la encuesta realizada por el ISAC a empresarios del sector mostraron que las expectativas para el periodo octubre- diciembre son desfavorables. El 67 % de las empresas que realizan obras privadas previeron que el nivel de actividad del sector no cambiará durante los próximos tres meses, mientras que 23,3% estima que disminuirá y 9,7%, que aumentará. Entre las empresas dedicadas a la obra pública, 64,5% opinaron que el nivel de actividad no cambiará durante el período octubre-diciembre de 2025, mientras que 22,2% cree que disminuirá y 13,3% que aumentará.
En tanto la superficie a construir, autorizada por los permisos de edificación otorgados para la ejecución de obras privadas en una nómina representativa de 246 municipios, registró en agosto de 2025 una suba de 1,5% con respecto al mismo mes del año anterior. La superficie autorizada acumulada durante los primeros ocho meses de 2025 en su conjunto registró una suba de 7,4% con respecto al mismo período del año anterior. Siempre en contexto de baja previa mencionado.
El golpe de los costos
El desarrollismo inmobiliario y la construcción privada no logró levantar este 2025 debido a los incrementos de los costos en general. Este aumento no ha podido trasladarse a precios al igual que ha sucedido con otros valores de la economía en un contexto de fuerte pérdida del poder adquisitivo. En palabras de Barbeito, “los costos han subido demasiado y ha habido mal precio”. Esta situación generó una suerte de círculo vicioso que desincentivó la desinversión y que, en el mejor de los casos, la mantuvo en el segmento ABC1.
Aunque hay variaciones menores, la mayoría de los insumos de la construcción aumentaron por encima del ISAC y de la inflación. En los nueve meses de 2025 en su conjunto con relación a igual período del año anterior, se observaron subas de 53,8% en asfalto; 30,2% en artículos sanitarios de cerámica; 20,1% en hormigón elaborado; 16,8% en mosaicos graníticos y calcáreos; 15,1% en placas de yeso; 14% en hierro redondo y aceros para la construcción; 13,5% en pisos y revestimientos cerámicos; 7,2% en cemento portland; 5,7% en pinturas para construcción; 2,9% en cales; 1,7% en ladrillos huecos; y 0,9% en yeso.
Mientras tanto se observó una baja cercana a cero en el resto de los insumos (incluye grifería, tubos de acero sin Esta situación de altos costos ha implicado que la obra privada esté virtualmente detenida. Las tasas altas, el dólar volátil y falta de previsibilidad frenaron por completo los emprendimientos. Hay que tener en cuenta que no se ha tratado solo del valor de los insumos sino también de la mano de obra y del llamado costo argentino en donde la mayoría hace foco en el peso de los impuestos.
Construcción / Obras
Gerardo Fernández de la CEP expresó que el valor del metro cuadrado ha quedado muy caro y que la situación se arrastra desde el año anterior. En este contexto, el poco crédito hipotecario que ha habido se ha centrado en la compra de viviendas usadas que hoy poseen precios mucho más competitivos que las nuevas. Para este segmento, el año pasado se anunciaba con bombos y platillos la posibilidad de implementar las hipotecas divisibles para las compras en pozo, pero la herramienta no ha prosperado todavía.
Según Martín Sanchís de la CAC, la obra privada continúa parada debido a las altas tasas de interés. “Si bien han empezado a bajar, todavía están altas”, remarcó el empresario. Fernández, por su lado, agregó que en el mejor de los casos las pymes mantuvieron su estructura y muchas otras han trabajado a pérdida debido a los bajos niveles de reposición.
En esta línea, la encuesta del Indec, a la hora de identificar las políticas que incentivarían al sector, las empresas que realizan principalmente obras privadas señalaron medidas destinadas a las cargas fiscales (27,6%) a la estabilidad de los precios (24,8%), entre otras. El resultado fue similar (menores precios e impuestos) cuando se les preguntó a los referentes de la obra pública.
Los fondos salvadores que no alcanzan
Desde el punto de vista de la obra pública, hay coincidencia en que Mendoza ha logrado salvar a una parte del sector, pero que no ha podido hacer milagros. Los fondos del resarcimiento por la promoción industrial han sido claves para que la provincia pudiera –sobre todo a partir del segundo semestre- comenzar a licitar varias obras. Los referentes del rubro señalaron que esto ha permitido a Mendoza mantener cierto nivel de actividad.
Aunque se trata de un dinero que no todas las regiones poseen y que al menos hasta el momento la Nación no da muestras de disponer, hay coincidencia en que la obra pública provincial y municipal han sido paliativos importantes. No obstante, aquí también aparecen algunos signos de interrogación. El primero está relacionado con la necesidad de trabajo de las empresas que, en algunos casos, redundan en presupuestos de licitaciones con lo que Dalmiro Barbeito denominó “costos temerarios”.
Así, lo que es una posibilidad podría no terminar si las adjudicaciones se hacen solo en función del proyecto más barato. “Esperamos que la provincia haga valer el presupuesto que posee para porque incluso para los que ofertan a precios por debajo de mercado, las consecuencias financieras podrían ser nefastas”, advirtió Barbeito. Más allá de esto, desde la Cecim expresaron que esperan que el año que viene los fondos del resarcimiento se utilicen para hacer obras de arquitectura (casas, escuelas) que son las que más impactan en las pymes y en el crecimiento de la mano de obra.
Otra dificultad que se observa con relación a la obra pública está directamente atada con la reactivación económica. El año que viene el presupuesto provincial destinará 14% a esta área, pero el 10% se hará con la plata de Portezuelo y serán obras con repago en líneas generales. El resto será con dinero propio. “Si no mejora la recaudación y la actividad, será difícil que haya dinero para destinar a obras”, reflexionó Sanchís.
Desde su punto de vista ni los 1.200 millones de dólares son infinitos, ni se puede pensar un país sin obras de infraestructura encaradas por la Nación. Más allá del punto de vista de los constructores, la mala calidad de rutas, calles y obras de energía, agua, etc. es mencionada por todos los especialistas cuando se piensa en una posible mejora del país. “La infraestructura pública es un componente esencial del crecimiento económico”, remarcó Barbeito.
En este sentido, el presidente de la CAC se esperanzó con que haya un cambio en torno a esa política clave por parte de la Nación y en el contexto del Pacto de Mayo. En palabras de Barbeito, si no hubieran existido en Mendoza los fondos de Portezuelo, la situación sería peor. En línea con Sanchís, el presidente de la Cecim destacó que en 2024 y 2025, el presupuesto provincial mendocino logró sostener algo de actividad gracias a esos fondos extraordinarios, pero que ya no alcanza para cubrir todas las necesidades. La situación crítica, el haber tocado fondo y las preguntas que persisten en torno a la obra pública ponen un disco de alerta.
Expectativas 2026: necesidad de reactivación y horizonte minero
Pese al difícil presente, los referentes de la construcción vislumbran que 2026 podrían ser un año de despegue moderado si confluyen tres condiciones clave: Ordenamiento macroeconómico y baja de la inflación, recuperación del crédito, en especial el hipotecario y mayor estabilidad política que permita tomar decisiones.
Construcción
El sector de la construcción, al ser el rubro de la economía que más rápidamente dinamiza a otros, tiene grandes esperanzas puestas en el 2026. Luego de dos años de dificultades, el apuesta por un 2026 de crecimiento. Entre los puntos a favor, se destacó qu luego del batacazo eleccionario del Gobierno, se espera mayor confianza y orden macroeconómico. “Esta situación transmite al mercado y a la gente confianza, lo que se espera que se traduzca en un ambiente de negocios más floreciente”, precisó Fernández.
Otro punto crucial es la reactivación del crédito hipotecario. Dado que el sector público ya no toma crédito masivamente, los bancos deberán motorizar al sector privado y una vez mejoradas las variables financieras se apuesta por una suba de tasas. En realidad, la mejora de las tasas y el crédito en general es una de las puertas por las que podría ingresar la reactivación en general.
Para Fernández, la baja de la inflación permitiría que los bancos vuelvan a ofrecer financiamiento a largo plazo: “El crédito hipotecario sigue con muchas falencias, pero se espera que en 2026 comience a aflorar y será un gran motor de crecimiento”, observó el dirigente empresario. Un ítem extra que será clave está relacionado con los precios y los costos ya que se espera que haya un reacomodamiento de la mano de la tranquilidad económica y la mejora del poder adquisitivo.
Por último, Mendoza tiene un faro hacia adelante que también podría impactar de manera positiva en la construcción y es la minería. “La provincia tiene una característica promisoria en esta actividad”, detalló Fernández. Desde su punto de vista, aunque el derrame tardará un tiempo, promete un cambio radical en la matriz productiva y la aprobación de proyectos en la Legislatura.
“Esto también trae un mejor ambiente de negocios a Mendoza y alimenta mejores expectativas”, observó el presidente de la CPC. Aquí San Juan podría contribuir a incrementar las expectativas empresarias y se espera que en el mediano plazo este sector también tracciones. De este modo, la construcción aguarda la estabilización económica y el regreso del financiamiento a largo plazo para liberar su potencial dinamizador, mientras que la inversión provincial sigue siendo el principal salvavidas en el corto plazo.
El millonario valor de una casa
Para ejemplificar cuánto es el costo de la construcción, es útil el relevamiento que realiza el Centro de Ingenieros de Mendoza que mide el precio del metro cuadrado de una casa. En noviembre aumentó 17,42%. En este marco, la entidad que nuclea a los ingenieros precisó los valores actualizados por metro cuadrado para dos tipos de vivienda.
En noviembre, una vivienda económica tipo IPV alcanzó un valor por metro cuadrado de $ 1.205.984, USS 864.50 Banco Nación y U$S 858 blue. En tanto, una casa de calidad costó por metro cuadrado $1.593.310, U$S1.142 oficial y USS1.134 paralelo.
La combinación de aumentos en pesos, retrocesos en dólares y variaciones diferenciadas entre materiales y mano de obra confirma la complejidad del último año para el sector. El seguimiento mensual que realiza el Centro de Ingenieros busca claridad en un escenario donde los costos se mueven en distintas direcciones.