Joaquín Barbera: "Las retenciones son uno de los grandes problemas que tiene la Argentina"
El director de Grupo Broda analiza el clima de negocios, el impacto de los impuestos, la falta de crédito, la necesidad de reglas claras y los desafíos de Mendoza para atraer inversiones.
Joaquín Barbera, director del Grupo Broda e integrante de una de las familias empresariales más reconocidas de Mendoza, analizó el momento económico que atraviesa el país y el clima de inversión que se abre tras los cambios impulsados por el Gobierno.
Con presencia en sectores como la gastronomía, el real estate y el desarrollo de nuevos negocios, Barbera combina su rol empresario con una mirada pública que lo llevó incluso a competir como precandidato a legislador.
En esta nueva edición del ciclo Valor Agregado de Los Andes, Barbera compartió su visión sobre el rumbo económico, las reformas que aún faltan, el rol del crédito, la infraestructura, la innovación y el impacto de la inteligencia artificial en la productividad. También habló de los desafíos del ecosistema mendocino, la informalidad en la gastronomía, el talento joven y la necesidad de pensar el desarrollo desde una lógica de largo plazo.
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- ¿Cómo estás viendo el escenario para hacer negocios hoy en Argentina?
- Lo veo muy bien. Argentina tuvo un cambio impresionante en muy poco tiempo, mucho más rápido de lo que se esperaba. Eso generó condiciones para que la inversión extranjera vuelva a mirar el país con interés real. Hay muchos actores internacionales evaluando oportunidades para aprovechar nuestro potencial. Me parece positivo lo que viene haciendo tanto el Gobierno nacional como el provincial, que hace años trabaja para dar previsibilidad.
- ¿Cuánto pesa el marco regulatorio para expandir o crear negocios?
- Pesa todo. Argentina arrastraba reformas pendientes y aún quedan varias muy importantes. Cuando aparecen señales claras, el efecto se ve enseguida. Lo comprobamos con los proyectos inscriptos en el RIGI y con nuevas inversiones que comienzan a tomar forma. Con una base jurídica sólida, la inversión llega.
- En la reforma tributaria, ¿dónde debería ponerse el foco para incentivar a los empresarios?
- El empresario no tiene problema en pagar impuestos si eso se traduce en mejores servicios públicos. El problema es cuando el sistema impositivo desalienta la producción. Hoy hay impuestos provinciales como Sellos o Ingresos Brutos, que es el más distorsivo, y a nivel nacional las retenciones, que hacen un daño enorme. Las retenciones le quitan recursos al campo y a los pueblos del interior para volcarlos como asistencialismo en el conurbano. Si esos recursos quedaran en los pueblos, veríamos un desarrollo completamente distinto.
En Mendoza pasa algo similar, un crédito de 10 millones de dólares paga 250 mil dólares de Sellos. Eso directamente te obliga a evaluar irte a otra provincia. En síntesis, a nivel provincial Sellos e Ingresos Brutos castigan a la formalidad y alimentan la informalidad. A nivel nacional, las retenciones frenan el desarrollo federal.
- Los impuestos deberían volver a la infraestructura. Sin embargo, la infraestructura del país parece deficitaria. ¿Cómo lo ven ustedes?
- En infraestructura, el sector privado puede aportar muchísimo, y el país está avanzando hacia modelos como el de Chile. Vaca Muerta es un ejemplo: obras grandes y rápidas financiadas por privados. Pero en educación y salud el rol estatal es fundamental. Son áreas donde se define la igualdad de oportunidades desde chicos. En los últimos cincuenta años vimos cómo se deterioraron esos servicios. Por eso los impuestos deben destinarse ahí. La infraestructura puede desarrollarse con participación privada; la educación y la salud necesitan la presencia activa del Estado.
- Los privados pueden hacer infraestructura, pero ¿qué pasa con el acceso al crédito?
- Es uno de los grandes problemas del país. Hoy el crédito en Argentina es casi inexistente. Sin un sistema bancario fuerte, es imposible que las empresas compitan. En Estados Unidos alguien toma un crédito al 4% en dólares; acá, cuando aparecen líneas, son al 60% en pesos o más del 10% en dólares. Es una asimetría que no se puede sostener. El sistema bancario argentino se acostumbró a prestarle al Estado y dejó de mirar al sector privado. Por eso los préstamos representan apenas el 6% del PBI, cuando en países vecinos van del 80% al 120%. Para cambiar esto hay que controlar la inflación, y el Gobierno está bien enfocado en eso, y abrir la competencia bancaria. Más bancos, más licencias, menos barreras. No puede ser que una persona trabajadora pague un costo financiero total del 110% para comprarse una moto o una casa.
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Marcelo Rolland
- ¿Cómo incorporan talento joven y se adaptan a las nuevas expectativas laborales?
- Valoramos mucho a nuestro equipo. Un buen lugar para trabajar es fundamental y no todas las empresas lo entendieron a tiempo. También es clave la flexibilidad: pedimos resultados, pero entendemos la vida de las personas.
Somos una empresa humana, donde el talento joven se siente cómodo. Somos exigentes, pero trabajamos con propósito. Me gusta la idea de las cinco “P”: plata, placer, poder, prestigio y propósito. Cuando una organización logra ofrecer esas cinco dimensiones, el equipo funciona bien.
Y, además, todas las industrias están cambiando por la inteligencia artificial. Es fundamental que los empresarios de Mendoza preparemos a nuestros equipos para eso.
- ¿Cuánto usás la inteligencia artificial en tu día a día?
- Probablemente más de lo que quisiera. La uso muchísimo para trabajar. En lo personal trato de no abusar porque disfruto de leer, conversar, tomar notas. Podría pedirte un resumen perfecto de un libro, pero sería hacer trampa y perderme el disfrute. La IA tiene que ayudarnos a recuperar humanidad, no a perderla. Me gusta pensar, como decía Sabato, que la tecnología puede ayudarnos a recuperar la humanidad que hemos ido dejando de lado.
- Tu familia es un referente de la gastronomía mendocina. ¿Cómo imaginás ese sector dentro de diez años?
- En el grupo pensamos en largo plazo. En el directorio están mi papá, directores externos y mis hermanos, y siempre proyectamos hacia adelante. Mendoza aún necesita muchas inversiones como las que hacemos nosotros y otros empresarios. Hay espacio para crecer en gastronomía de calidad, tanto para mendocinos como turistas.
El problema es la informalidad, que hace muy difícil competir y desalienta las inversiones fuertes. A mí me encanta abrir restaurantes y bares; es donde me gusta poner mi tiempo y mi dinero. Pero muchos emprendimientos cerraron por falta de reglas claras, y eso empobrece la oferta cultural y gastronómica. Hoy la provincia está un poco quieta en ese sentido.
- ¿Por qué decís que Mendoza está “aburrida” gastronómicamente? ¿Qué falta para recuperar la chispa?
- Yo yo creo que que ha cambiado mucho, han cambiado mucho las reglas de juego, y en ese cambiar las reglas de juego de la seguridad jurídica, se caen muchos emprendimientos que que generaban algo distinto. Que por ahí eran de de empresarios que no tienen tanta espalda, y que ante un cambio así terminan cerrando. Me gustaría ver muchos más bares distintos, me gustaría ver mucha gastronomía distinta a lo tradicional. Por ejemplo, los chicos del grupo Palapas han hecho cosas muy lindas para los mendocinos y para los turistas. Creo que la movida de los sunset también ha sido muy linda para Mendoza, pero es algo que continuamente hay problemas en el en el sector. Se necesitan reglas de juego claras permiten que se desarrolle la cultura y en de la provincia.