Mientras el oro y la plata mantienen una tendencia alcista, un metal menos conocido por el gran público se convirtió en protagonista del mercado internacional: el estaño. A fines de enero su cotización superó los 56.600 dólares por tonelada y, aunque luego retrocedió hasta los 46.000 dólares, acumuló en el último año una revalorización cercana al 70%.
En comparación, el oro registra en 2026 una suba aproximada del 30%, luego de haber aumentado un 65% en 2025, lo que evidencia el fuerte dinamismo del estaño en el actual contexto de transición digital y energética.
Presiones especulativas y baja oferta
Según el último análisis de Coface, la volatilidad de los precios responde "a las presiones especulativas vinculadas a las bajas existencias en las principales bolsas de metales (LME, SHFE)".
"No hay duda de que la demanda de tecnologías basadas en datos impulsa la reciente subida de los precios del estaño. Esperamos que los precios medios se sitúen en torno a los 45.000 dólares estadounidenses por tonelada (+40% interanual) durante la primera mitad del año", afirmó Simon Lacoume, economista sectorial de la compañía.
Casiterita
La casiterita es un mineral generalmente negruzco con brillo metálico y la fuente principal para la obtención de estaño.
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Especialistas del sector industrial señalaron a 20minutos que "el estaño es un metal clave para la industria electrónica" y que "se está beneficiando enormemente de las transiciones energética y digital", en línea con lo que ocurre con otros metales no ferrosos como el cobre, el aluminio o el níquel.
El estaño es considerado un elemento insustituible en las soldaduras de microchips. Entre el 50% y el 70% de la producción mundial se destina a la fabricación de teléfonos móviles, tabletas, computadoras, televisores y electrodomésticos. También es fundamental en baterías de vehículos eléctricos, paneles solares, revestimientos de latas de alimentos y bebidas, aerosoles y en la industria química.
Demanda creciente y déficit estructural
La producción mundial se ha mantenido estable en torno a las 300.000 toneladas anuales durante casi dos décadas, pero la oferta enfrenta crecientes dificultades. Desde Coface sostienen que, a largo plazo, la demanda seguirá aumentando por el crecimiento de los componentes electrónicos, los semiconductores y las infraestructuras de almacenamiento de datos.
Sin embargo, el suministro es limitado. Se prevé que la producción mundial de estaño refinado crezca un 3% en 2026 (tras un 2% en 2025), cifra insuficiente frente al incremento estimado del 3,5% en la demanda.
El déficit previsto para este año —el primero desde 2021— se vincula especialmente con los problemas que atraviesan la República Democrática del Congo y Myanmar, que concentran cerca del 20% de la producción mundial, además de una posible caída del 2% en Indonesia, segundo productor global, debido a restricciones normativas y menor impulso a proyectos mineros.