5 de febrero de 2026 - 20:19

Inmobiliario corporativo 2026: el año de la selectividad y el refugio en los activos premium

El mercado inmobiliario entra en una fase de mayor previsibilidad en la que la calidad se impone como el principal factor de decisión.

Argentina ha iniciado el año bajo un nuevo paradigma. Tras años de incertidumbre, el sector ingresa en una etapa de consolidación. Según un informe de "Análisis y Perspectivas" de Newmark Argentina, el mercado inmobiliario se encamina hacia un escenario caracterizado por una recuperación de la demanda y una diferenciación entre los activos que logran adaptarse y los que quedan obsoletos.

Esta transformación no es uniforme. Si bien los sectores de oficinas, industrial y retail muestran dinámicas propias, todos confluyen en un eje común: la eficiencia operativa. La escasez de nueva oferta premium en ubicaciones estratégicas ha revalorizado los edificios existentes que cumplen con estándares internacionales, generando un mercado de nicho donde la calidad es el único salvoconducto para mantener los niveles de ocupación.

Inmobiliario: la era de la precisión en la toma de decisiones

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El mercado inmobiliario entra en una fase de mayor previsibilidad en la que la calidad se impone como el principal factor de decisión.

El mercado inmobiliario entra en una fase de mayor previsibilidad en la que la calidad se impone como el principal factor de decisión.

Marisa Koifman, directora de Branson Real Estate, sostiene que nos encontramos ante un mercado mucho más maduro. Las empresas ya no buscan simplemente metros cuadrados; hoy las decisiones de relocalización se toman con una precisión quirúrgica. Las compañías priorizan edificios que ofrezcan flexibilidad, sustentabilidad y, fundamentalmente, una localización que potencie la cultura corporativa. En este sentido, la especialista destaca que el fenómeno del flight-to-quality es hoy más contundente que nunca, ampliando la brecha de valor entre los activos de vanguardia y los secundarios.

La estabilidad macroeconómica ha permitido que las organizaciones vuelvan a proyectar a mediano y largo plazo, lo que se traduce en contratos más racionales pero extremadamente exigentes. Para Koifman, la oficina ha recuperado su centralidad como herramienta de gestión, siempre y cuando el inmueble esté a la altura de las necesidades actuales de los colaboradores. La visión hacia el cierre del año no es de una expansión explosiva, sino de una firme consolidación de los activos de mayor jerarquía.

Corporativo: el desafío de las garantías y el giro hacia la gestión integral

Mientras el sector corporativo se profesionaliza, el mercado de alquileres enfrenta su propio proceso de reconversión, impulsado por la crisis de las garantías tradicionales. El sistema de garantía propietaria, históricamente predominante en el país, ha demostrado ser poco eficaz en la práctica. Los procesos de ejecución son lentos y costosos, dejando a los dueños expuestos ante la mora o cambios inesperados en la situación patrimonial del garante.

Incluso el auge de los seguros de caución ha dejado zonas grises, ya que a menudo el propietario queda sujeto a un esquema que no controla y a tiempos burocráticos que no coinciden con su necesidad de flujo de caja. Ante esta falencia, el mercado cordillerano y nacional empieza a observar con atención modelos de gestión integral que desplazan el foco de la "garantía formal" hacia la "certeza de cobro".

Escasez de oferta premium y revalorización de activos

Darío Rizzo, CEO de Alternativa Propiedades, explica que el problema de fondo radica en que muchas garantías actuales no garantizan nada. Bajo esta premisa, han surgido modelos como Alternativa Plus, donde la misma estructura que administra el inmueble asume la responsabilidad del pago. En estos esquemas, el propietario percibe el alquiler en una fecha fija a principios de mes, independientemente de si el inquilino se ha atrasado, ya que la administración adelanta el monto correspondiente.

Este cambio de enfoque busca, esencialmente, devolverle la tranquilidad al inversor y evitar que más unidades se retiren del mercado por temor a la inseguridad jurídica o financiera. Al concentrar en un solo actor la administración, el seguimiento del inquilino y la garantía de ingreso, el sector inmobiliario intenta profesionalizar la relación contractual, asegurando que el propietario pueda recuperar su función principal: obtener una renta previsible y preservar el valor de su patrimonio.

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