Importaciones y comercio electrónico: el nuevo mapa del consumo y los desafíos de la industria
Frente al freno del consumo, el comercio electrónico y las importaciones son alternativas para la venta. Mendoza con alto crecimiento en el e-commerce.
El crecimiento de las importaciones, con fuerte presencia de China, se consolidó durante el último año como uno de los fenómenos más relevantes del comercio argentino. Lejos de limitarse a la competencia externa, el proceso también involucra a las propias marcas locales, que comenzaron a integrar productos importados como parte de su estrategia para sostener precios y competitividad en un contexto recesivo.
En medio de una baja de consumo generalizada aparecen nuevos desafíos y oportunidades para el sector comercial de Mendoza. Si bien la posibilidad de importar productos desde las famosas páginas chinas crece en el rubro de indumentaria, la tendencia se replica en menor medida para los comerciantes que deben maximizar costos. La opción de comprar más barato atenta, no obstante, contra buena parte de la industria nacional que no solo destruye empleo sino que ha advertido acerca de la imposibilidad de competir.
Mendoza se encuentra en una posición destacada en lo que a comercio electrónico respecta. Tiendanube Evolución, la solución de e-commerce, presentó su informe anual. El estudio reveló que en 2025, las tiendas nube de Mendoza facturaron $17 mil millones, lo que representó un incremento del 97,5% con respecto al año anterior. Además, se registró un crecimiento del 53% en ventas interanual con un ticket promedio de $75.463.
Según explicó Franco Radavero, gerente general de Tiendanube Argentina, menos del 10% de las marcas ha importado la totalidad de los productos que comercializa. No obstante, cerca del 60% ya incorporó importaciones de manera parcial. “Este cambio responde tanto a la posibilidad de acceder a insumos de mejor calidad que antes no ingresaban al país así como a la posibilidad de reducir costos mediante la importación de productos terminados o componentes específicos”, fundamentó el ejecutivo.
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Agregó que el impacto en las tiendas ha sido significativo ya que en algunos casos la importación de partes del proceso productivo permitió reducir entre un 30% y un 45% los costos. En la práctica, implicó una baja real en los precios (alentada por la caída del consumo), en un escenario donde otros costos operativos continuaron en alza. Por las ventas alicaídas, las marcas evitaron aumentar precios, pero hacia 2026 se anticipa una recomposición que podría trasladarse al consumidor.
Qué pasa en el comercio
Sergio Adi de la casa Luciana Hogar comentó que hay rubros de electrodomésticos que han bajado porque ingresan importado en especial de China y Turquía. Entre estos se pueden destacar las heladeras chinas no frost, lavarropas, microondas y productos más chicos como cafeteras o aspiradora. Por otro lado, hay bienes como televisores y celulares que se ensamblan en Tierra del Fuego y todavía están protegidos aunque estos últimos también han tenido una baja de impuestos internos.
“El año pasado hubo una sobreoferta en el mercado porque muchos se pusieron a importar, pero no se registraron las ventas esperadas”, comentó Adi y agregó que ese fue uno de los motivos por el que bajaron los precios. Con cierto remante, este año es probable que algunos valores se tonifiquen y que los comercios puedan mejorar un poco los márgenes.
En una situación similar se encuentra el comercio en general y las jugueterías en particular. Desde el punto de vista de Marcela Nicolini al frente del sector de juguetes dentro de la Cámara de Comercio de Mendoza (Cecitys), el año pasado se duplicó la cantidad de productos importados mientras que muchas empresas locales resisten con la fabricación nacional aunque con fuertes bajas en el uso de la capacidad instalada.
“No es nuestro caso, pero muchos fabricantes han comenzado a desempeñarse cada vez más como importadoras para sostener su estructura”, subrayó quien también es dueña de la juguetería Lollypop que, entre otras cosas, fabrica juegos infantiles de jardín.
La oportunidad del comercio electrónico
En este contexto, el comercio electrónico aparece como uno de los canales más dinámicos y resilientes así como una oportunidad para el sector de abrir sus fronteras. Según el informe de Tiendanube, las ventas por esta vía crecieron un 55% interanual, con un promedio de 3,6 artículos por orden de compra. Además, el seis de cada diez pedidos se realizaron con envío gratuito.
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El crecimiento del comercio electrónico en Mendoza superó a la inflación anual acumulada y, según Radavero, los datos confirmaron que dejó de ser un canal complementario para convertirse en un eje central del negocio. Desde su punto de vista, se trata de un instrumento que puede impulsar no solo mayores volúmenes de venta, sino también profesionalización, expansión de mercado y sostenibilidad en el tiempo.
Además, la modalidad viene en alza ya que a diferencia del retail físico, más comprometido por los costos fijos y está acotado a la geografía, ofrece ventajas estructurales. Entre ellas la de comparar precios, ampliar la propuesta de valor y llegar a nuevos mercados con mayor flexibilidad. Para el gerente de Tiendanuba, si bien la demanda en Mendoza fue superior al promedio nacional, la oferta aún está subrepresentada y tiene mucho para crecer.
Desde el punto de vista de los comerciantes consultados hay pros y contras de esta adhesión aunque coincidieron con la necesidad de visibilizar cada vez más los productos que venden. En este marco, la logística podría ser una barrera para nuestra provincia que, para Radavero, puede resolverse con distintas estrategias. Entre ellas, el marketing digital y el posicionamiento de stock en centros urbanos.
Industria en tensión y reconversión forzada
El avance de las importaciones ocurre en paralelo a una situación delicada del sector industrial que enfrenta altos niveles de capacidad ociosa. En muchos casos también la reconversión hacia modelos híbridos que combinan producción local con importación. Así, mientras desde el sector comercial se impulsan promociones, campañas y eventos, desde el industrial se achican para bajar costos.
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Es por este motivo que distintas cámaras empresarias han solicitado al gobierno algún tipo de protección con el fin, no de “cazar en el zoológico” sino de poder competir en condiciones similares. Desde la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) destacaron que la caída del consumo masivo y la recesión inducida para “bajar la inflación” asfixian la actividad.
Agregaron que mientras la capacidad instalada industrial promedio se encuentra en niveles de crisis histórica, en muchos casos por debajo de la pandemia, muestran que es una “falacia que la destrucción de empresas y empleos vaya a compensarse con un supuesto ahorro de los consumidores”.