Importaciones: las restricciones afectan a cada vez más sectores

Importación EBikes es una empresa argentina que fabrica bicicletas eléctricas que llevan componentes que no están pudiendo importar.
Importación EBikes es una empresa argentina que fabrica bicicletas eléctricas que llevan componentes que no están pudiendo importar.

Hay faltantes en calzados, textiles, insumos informáticos, cerámicos, autos, neumáticos, productos de metalmecánica y repuestos en general. Se dificultan las ventas y la producción.

Con la preocupación del gobierno nacional de mantener un equilibrio en la balanza comercial y, sobre todo, contener la demanda de dólares, los importadores están teniendo dificultades para poder pagar sus compras en el exterior. Como el 80% de lo que se trae se utiliza como insumo para la industria y otras actividades productivas, desde diversos sectores ya están planteando las dificultades que genera este cierre parcial de las importaciones.

El lunes, desde la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA) plantearon que las empresas del sector no están consiguiendo los dólares que necesitan para cancelar sus compras y poder hacer nuevos pedidos.

El gerente general de la entidad, Fernando Furci, señaló que “en los últimos tres meses del año siempre cuesta obtener las autorizaciones para nacionalizar materias primas, insumos semielaborados y productos terminados que se tienen que importar porque no se fabrican en el país o porque se quiere dar una variante de consumo al consumidor final”.

El 80% de lo que se importa en la Argentina va a la industria y a la producción, se transforma o sirve para transformar algo. En cuanto a los sectores críticos, mencionó: neumáticos, calzado, textiles, cerámicos y metalmecánicos. También se pueden sumar máquinas y autos.

Computación

Miguel Ángel Keim, de Mak Computación, indicó que este año se han agravado los inconvenientes para conseguir repuestos, como procesadores y circuitos integrados, porque todos son importados y no están permitiendo el ingreso al país. En este sentido, planteó que la situación es complicada porque, ante la grave crisis económica, se incrementa el pedido de reparaciones.

El precio de los pocos materiales que están quedando en stock, explicó, se eleva y consideró que es razonable que suceda, ya que las empresas proveedoras deben afrontar sus costos –incluido el pago de salarios- con la venta de un número reducido de productos. Por eso los valores aumentan en dólares, aun cuando muchos se quejan porque no debería haber modificaciones en esa moneda. También añadió que están entrado “en cuenta gotas” los equipos nuevos y los remanentes que les quedan a los importadores están más caros.

Keim recordó que en el pasado ya ha habido trabas para las importaciones, aunque a partir de 2015 el sistema se había regularizado. Así mismo, resaltó que es muy importante que puedan ingresar productos que no se fabrican en el país, para que los profesionales y empresas accedan a equipos de alta gama, en un contexto en que la tecnología se renueva constantemente. Además, la aparición de nuevas propuestas reduce el precio de los modelos más viejos. Por otra parte, las empresas pueden implementar desarrollos que les permiten mejorar su producción y reducir costos.

Desde la Cámara Argentina de Distribuidores Mayoristas de Informática, Productores y Afines han manifestado que el principal problema que existe en el sector es el aprovisionamiento y que hay faltantes de componentes en el mundo, lo que afecta a la producción de toda clase de equipos. Adicionalmente, plantean que existe un problema logístico de encarecimiento de fletes, tanto aéreos como marítimos, disminución de frecuencias y demoras en puertos, que prolongan los tiempos de entrega.

Metalmecánica

Mariano Guizzo, presidente de Asinmet (Asociación de Industriales Metalúrgicos de la provincia de Mendoza), coincidió en que los problemas con las importaciones se suelen generar cuando hay desequilibrio con las divisas. Esto implica que los fabricantes de bienes de capital, que siempre llevan componentes importados –ya sea de electrónica o insumos específicos-, empiezan a sufrir una demora mayor a la habitual para conseguirlos, por más que se paguen los aranceles correspondientes.

A modo de ejemplo, mencionó que hubo un asociado que tuvo una línea de maquinaria en el puerto durante varios meses y que elevaron el caso a Adimra (Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina), gracias a lo cual se pudo destrabar el envío. “Se trató de un caso particular. Lo más común es que se extiendan los plazos normales para recibir esos componentes, que llegan incluso a duplicarse”, remarcó.

Sin embargo, Guizzo planteó que desde Asinmet consideran que se trata de una situación coyuntural y que hay expectativas de que se llegue a un acuerdo con el FMI, que permita normalizar los ingresos de productos importados. Es que, a las dificultades con la importación se suma que la metalmecánica está teniendo un aumento de la producción post-pandemia, por lo que empieza a haber faltantes de ciertos insumos. Pero también consideró importante que se empiece a generar más tecnología nacional.

Motores, neumáticos y repuestos

Teo Burlot (hijo), de la fábrica de bicicletas eléctricas Custombike, comentó que están teniendo muchas complicaciones, porque los motores no se fabrican en el país, por lo que no tienen otra opción más que traerlos de afuera. Lo mismo sucede con los neumáticos y otros elementos. Cada vez se extienden más los plazos para ingresarlos al país, por un lado, porque no les aprueban las licencias y, por otro, porque el banco les pide un sinnúmero de papeles, por disposición del Banco Central, antes de permitirles girar las divisas.

Si bien la situación ha empeorado en el último tiempo, lo cierto es que ya estaban armando una compañía en Chile, para poder importar los componentes que necesitan para la fabricación. Es que tuvieron que frenar algunos contratos de exportación, por temor a no poder cumplir con los compromisos.

Desde una casa de repuestos para el automotor de Ciudad, Fernando comentó que ahora se está notando mucho la escasez, porque lo que había en stock se vendió y a algunos distribuidores les quedan remanentes, pero a otros no. Y los que aún tienen artículos para vender, por la ley de oferta y demanda, los ofrecen a precios que no tienen relación con los de esos mismos productos en el exterior. También señaló que esto se debe a que no saben cuál va a ser la cotización del dólar cuando se pueda volver a importar.

El representante de la casa de repuestos comentó que la última importación que pudo realizar fue durante el gobierno anterior, de Mauricio Macri, y que, como ha habían tenido inconvenientes para traer repuestos desde el exterior en la gestión de Cristina Kirchner, se armaron de un stock importante antes de que asumiera Alberto Fernández. Hoy, tras dos años de ventas, necesitan volver a importar.

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