En Mendoza, los precios aumentaron 2,5% en febrero según la Dirección de Investigaciones Económicas (DEIE). El índice local registró unas décimas menos que el 2,9% nacional y tuvo dos rubros en los hubo deflación o una inflación negativa. Uno fue el de Indumentaria que en febrero registró una disminución mensual de 1% mientras que el segundo fue el Esparcimiento. En el IPC nacional, Ropa y calzado no registró variaciones y midió 0 mientras que el rubro de Recreación y cultura tuvo un alza de 2,3%.
“La inflación del 3% tiene que ver con el aumento de servicios, prepagas, nafta y escuela”, razonó Mariano, dueño desde hace más de 20 años de un local gastronómico sobre San Martín Sur. En la provincia, Vivienda y servicios básicos creció 7,8% entre enero y febrero. El aumento de estos gastos cotidianos impacta directamente en la baja del consumo en locales gastronómicos, turismo y esparcimiento; entre otros.
El empresario de la gastronomía relató que en lo que lleva con el negocio, nunca había visto una retirada tan fuerte de clientes habituales de años. Del mismo modo, la compra de indumentaria también queda relegada entre las prioridades del salario y las deudas que crecen. En esta área, no obstante, la baja del precio también está fuertemente atada el incremento de las importaciones desde China e India que producen a costos irrisorios en comparación con los de Argentina.
La mirada de la economía
El economista de la consultora Evaluecon, José Vargas, expresó que ambos sectores han sido sensiblemente afectados por la caída en el nivel de consumo y del poder de compra de los salarios. “Lo primero que se deja de consumir tiene que ver con indumentaria, salidas y turismo en general”, remarcó Vargas. El profesional agregó que en Mendoza se trata de un llamado de atención ya que enero y febrero son meses de alta para el turismo, que derrama tanto en el comercio como en la gastronomía y el esparcimiento en general.
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En este sentido, sumó que en los meses hacia adelante, podría ser más complejo para estos sectores que entran en una etapa de meseta temporal. “Habrá que ver cómo se acomodan los costos, pero en los próximos meses se estima que esta situación va a continuar”, subrayó Vargas. Los economistas del Centro de Finanzas y Economía de Mendoza (CEFI), Nicolás Aroma y Pablo Quintana, aportaron su mirada en la Charla “La Economía que Viene: Entre la Estabilización y el Desafío del Crecimiento Real”.
“El programa económico actual ha logrado avances significativos en la reducción de la inflación y el alcance del superávit fiscal”, expresaron los profesionales. Agregaron que la estabilización, aunque necesaria, no es suficiente para el crecimiento. “El país enfrenta hoy tres restricciones críticas: expectativas inestables (overshooting), una demanda deprimida y la necesidad imperiosa de generar divisas”, apuntaron.
Tanto el turismo como la gastronomía el sector textil no son generadores de divisas sino por el contrario, es una de las áreas por donde más dólares se van en la actualidad. La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) informó que la actividad registró en febrero una caída da del 25,7% interanual con una capacidad instalada en uso de 35%, en uno de los registros más bajos de la historia. En términos interanuales, el sector acumuló una suba de precios de 15,6%, aproximadamente la mitad de la inflación general. La importación de prendas de vestir creció en enero de este año 129% en volumen y 91% en valor frente al mismo mes de 2025.
Persianas bajas, promociones y márgenes mínimos
Uno de los productos estrella que Mariano vende en la calle San Martín Sur es el lomo. Su relación calidad precio lo ha convertido en un referente del área ya que siempre se enfocó en ofrecer carne de primer nivel. “Hoy un kilo de lomo o de filet cuesta más 20 dólares ($27.000) y en algunos supermercados puede valer casi $30.000”, reflexionó el emprendedor. Su negocio es chico, pero ha tenido que achicarlo aún más en los últimos meses.
“Por más que uno baje costos, hay valores fijos que crecen como alquiler, luz, gas y todos los impuestos”, comentó el dueño del restó de comidas rápidas. Agregó que la renta del local es uno de los precios que, junto con la electricidad, más ha aumentado en el último año dado que muchos propietarios han comenzado a sumar el valor de mercado para calcular los aumentos a la hora del firmar los contratos. “Uno negocia, pero el monto final supera la inflación general”, advirtió el referente.
Promociones como Manso Menú o el traslado de las promociones del mediodía para la noche son alternativas que se implementan cada vez más. Los locales vacíos son menos atractivos y que entre algo siempre es mejor que nada. En esta misma línea, Nicolás Suraci de Suraci Franquicias, había advertido que los negocios deben resignar márgenes a costa de vender, que estos son cada vez más chicos y, algunos meses, casi nulos.
En línea con lo planteado por el comerciante de Godoy Cruz, Suraci remarcó que la guerra de precios posee un límite y que los gastronómicos tratan de no aumentar sus valores para poder vender en un contexto de baja del consumo. Se trata, no obstante, de una situación con poco futuro en el mediano y largo plazo.
Bajar costos y precios son herramientas que si no mejora el consumo no puede ir muy lejos. “Se nota un cierre de locales gastronómicos de manera casi masiva”, comentó Mariano. Agregó que tanto en la calle Arístides como en la Juan B. Justo, locales que antes tenían rotación si se desocupaban, hoy lucen vacíos. Y enumeró el cierre del Patio de Jesús María y de Cielito Lindo, por mencionar dos lugares con décadas de trayectoria.
“Al lado de mi negocio cerró un café de un lado y un bar del otro”, sumó Mariano y agregó que es incontable la cantidad de bares y restaurantes en venta con el fin de recuperar algo de la inversión realizada. En este contexto y en línea con lo planteado por Vargas, para este emprendedor de la gastronomía las expectativas no son para nada buenas si no mejora el poder de compra. “Es difícil que la gente salga a comer afuera cuando está endeudada con la tarjeta”, reflexionó Mariano.