21 de abril de 2026 - 21:35

Garbarino llegó a su final: liquidación total y cierre de las últimas sucursales

Tras no lograr reestructurar su deuda ni atraer inversores, la histórica empresa entra en su etapa definitiva bajo orden judicial.

Luego del cierre de sus últimas sucursales y el inicio de proceso de liquidación de bienes por parte de la Justicia, Garbarino se encamina hacia su etapa final luego de no poder renegociar su deuda y tampoco conseguir inversores para salir adelante.

El juzgado Nacional en lo Comercial N°7, ordenó en marzo el desarme de la mínima estructura que conservó la empresa, la cual atraviesa una crisis hace años. En este contexto, se realizó la liquidación de parte del stock y el cierre de los últimos locales que estaban abiertos, ubicados en CABA.

Las últimas sucursales que bajaron sus persianas fueron las de Avenida Cabildo en Belgrano, la de calle Uruguay frente a Tribunales y el outlet ubicado en el barrio de Almagro. Al mismo tiempo, iniciaron la transferencia de los bienes de la empresa a la sindicatura, que quedará a cargo de la administración y liquidación de los activos para hacer frente a la deuda.

Los acreedores podrán presentar sus reclamos en el proceso de verificación pasivo hasta el próximo 24 de junio. Este proceso incluye a entidades bancarias, proveedores y exempleados.

Garbarino

En cuanto a los activos a liquidar figuran las plantas industriales Tecnosur y Digital Fueguina, ubicadas en Tierra del Fuego, las cuales se encontraban paralizadas. Estas plantas no fueron vendidas en instancias previas y ahora forman parte del conjunto de bienes a liquidar.

El fin de una era para el gigante del retail argentino

La historia de Garbarino comenzó en 1951, de la mano de los hermanos Daniel y Omar Garbarino, consolidándose con el tiempo como uno de los actores más poderosos del retail en Argentina. En su etapa de mayor esplendor, la firma capturó el 25% del mercado minorista, operando más de 240 sucursales y empleando a 4.500 personas.

Pese a que en 2018 los dueños aún figuraban en la lista Forbes y la empresa reportaba ganancias modestas, el deterioro del negocio ya era evidente desde 2016. La devaluación de 2018, sumada a la elevada inflación y las altas tasas de interés, desplomó la demanda de los consumidores.

Para 2019, la crisis era insoslayable: las ventas del sector habían caído casi un 50% respecto a 2016 y Garbarino cerró ese año con una pérdida de $8.665 millones y un patrimonio neto negativo. En ese entonces, la deuda acumulada con bancos y proveedores superaba los $10.600 millones.

En 2020, buscando una salida a la crisis, la empresa fue adquirida por el empresario Carlos Rosales, presidente de la aseguradora Prof. Sin embargo, el desembarco de la nueva gestión coincidió con la pandemia de COVID-19, que provocó una caída del 75% en las ventas de electrodomésticos.

La situación se volvió irreversible a fines de 2021, cuando la firma despidió a 1.800 empleados y cerró casi la totalidad de sus sucursales, ingresando formalmente en concurso preventivo de acreedores el 17 de noviembre de ese año.

Con solo tres tiendas abiertas y los plazos legales vencidos, el Juzgado Comercial Nº7 decretó la quiebra definitiva de Garbarino en marzo de 2026.

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