Dentro de la agenda, uno de los espacios destacados fue el panel “Capital que Conecta: El Rol del Fondo en la Innovación”, que comenzó pasadas las 9.20 en el Salón del Sol D y E. Allí inversores, empresarios y referentes del ecosistema emprendedor analizaron cómo el financiamiento, la innovación y la articulación entre sectores pueden impulsar proyectos tecnológicos y nuevas empresas.
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Del talento científico a las empresas globales: el desafío de transformar conocimiento en negocios
Uno de los expositores fue Fernando Isa Pavía, General Partner de SF500, quien remarcó que Argentina y Mendoza cuentan con un fuerte potencial científico, aunque el desafío está en convertir ese conocimiento en empresas.
Sin embargo, explicó que muchas veces falta integrar el conocimiento científico con la lógica empresarial. “Donde vemos desafíos para transformar esa ciencia en empresa es en la pata de negocios. Hay que entender qué problema estás solucionando, quién es el usuario, quién es el consumidor y en qué industria lo vas a aplicar”, sostuvo.
Isa Pavía destacó que el proceso de crear startups científicas suele ser complejo, especialmente cuando se intenta llevar una tecnología desde el laboratorio al mercado. “Lo más difícil es cómo esa startup que sale del laboratorio llega a la industria o al negocio. Por eso es clave vincularla con la industria desde el inicio”, remarcó.
Además, señaló que el trabajo conjunto entre científicos, emprendedores, inversores y el sector público puede generar resultados concretos. “Cuando logramos articular startups, científicos, industrias con problemas reales, capital emprendedor y el gobierno, suceden cosas buenas y podemos transformar el conocimiento en empresas globales”, explicó.
Construir casos de éxito para potenciar el emprendedurismo mendocino
Durante el panel también expuso Martín Sánchez, director de AgromaqVirdó y socio fundador y Project Manager de LODO, quien destacó el valor de estos encuentros para fortalecer el ecosistema emprendedor local.
Según explicó, escuchar experiencias de proyectos internacionales o empresas que recibieron inversión permite ampliar la mirada y acelerar procesos de aprendizaje. “Poder escuchar gente con experiencia en proyectos internacionales o proyectos invertidos es una gran oportunidad para el emprendedurismo local”, señaló.
Sánchez planteó que uno de los desafíos para Mendoza es generar casos de éxito que funcionen como referencia para nuevos emprendimientos. “Creo que nos falta ese caso de éxito local que podamos mostrar. Necesitamos que cada vez más gente se involucre y que el proceso se acelere”, afirmó.
También destacó la importancia de promover espacios de diálogo e intercambio dentro del ecosistema. “Hay que crear programas de información permanentemente y convocar a los distintos actores para que escuchen lo que hay y den sus devoluciones. Ese es el camino”, agregó.
Innovación abierta: cómo las empresas pueden vincularse con emprendedores
Desde el sector corporativo, Julio Casco, de Sancor Seguros Impulsa, explicó cómo las empresas pueden participar activamente del desarrollo del ecosistema emprendedor a través de programas de innovación abierta.
Casco señaló que la innovación no debe entenderse como un gesto simbólico o filantrópico, sino como una estrategia de desarrollo empresarial. “La innovación no es una cuestión filantrópica. También implica invitar a los emprendedores a pensar en los problemas reales del sector y del negocio”, afirmó.
En ese sentido, explicó que muchas compañías identifican necesidades concretas dentro de su actividad y buscan startups o emprendedores que puedan aportar soluciones. “Nosotros tenemos mapeadas ciertas necesidades de la compañía e identificamos emprendimientos o ideas que puedan responder a esos desafíos”, detalló.
El vínculo entre empresas y emprendedores también permite mejorar proyectos en etapas tempranas. “Generamos agenda con el negocio, que son los dueños del producto, para que puedan dar feedback. Para el emprendedor es muy importante recibir ese aporte directo del mercado”, explicó.
Aunque estos procesos llevan tiempo, Casco destacó que pueden generar resultados concretos. “Se han hecho pruebas, se han abierto productos para que se testeen soluciones. No es algo que ocurre de un día para otro, pero cuando sucede empieza a generar oportunidades reales”, sostuvo.
Tecnología e inversión: claves para mejorar la competitividad de las empresas
El impacto de la tecnología en los negocios fue otro de los temas centrales del panel. Mayco Mansilla, CEO y cofundador de Innventure AgriFoodTech, explicó que las inversiones en innovación implican riesgos, pero también pueden generar mejoras significativas en productividad.
“Este tipo de inversiones son a riesgo, como muchas otras, pero los inversores buscan cada vez más acceso a innovación y tecnología”, señaló.
Mansilla explicó que los fondos de inversión cumplen un rol clave porque analizan proyectos de manera permanente y generan conocimiento sobre nuevas tecnologías. “Los fondos tienen equipos trabajando 24/7 mirando innovación a nivel global y evaluando proyectos todo el tiempo. Esa experiencia también ayuda a resolver problemas en las grandes empresas”, afirmó.
Para ilustrar el impacto de la tecnología, el especialista mencionó el caso del sector agrícola. Según explicó, los márgenes de la actividad suelen ser muy reducidos, por lo que la adopción tecnológica puede generar cambios significativos.
“Hoy hay tecnologías probadas que permiten bajar costos alrededor de un 20% y mejorar la productividad otro 20%”, explicó. En ese contexto, advirtió que la transformación tecnológica es inevitable.
“La tecnología no es una opción. Es inevitable que impacte en los negocios”, remarcó Mansilla, y agregó que la mejor estrategia para las empresas es vincularse con emprendedores y startups que desarrollan nuevas soluciones.
El rol de las empresas en financiar pilotos y acelerar startups
Por su parte, Martín Moser, gerente del programa InnLab de La Segunda, compartió su experiencia en el desarrollo de programas de innovación abierta dentro del sector corporativo y explicó cómo las empresas pueden acompañar el crecimiento de startups.
Moser relató que muchas veces los proyectos comienzan como ideas o prototipos y requieren de pruebas iniciales para demostrar su valor. “Empezamos a trabajar con una startup que no tenía ni nombre ni equipo, era una idea y un prototipo. Hoy está dando servicios a una empresa minera”, contó.
Según explicó, estas iniciativas no siempre requieren grandes presupuestos, sino compromiso y articulación entre actores. “Cuando hablamos de pilotos, hablamos de proyectos de seis a diez semanas con presupuestos de entre 3.000 y 9.000 dólares”, detalló.
En ese sentido, destacó que incluso empresas medianas pueden impulsar este tipo de programas. “Las corporaciones tienen que brindar ese apoyo inicial para que los emprendedores puedan desarrollarse. Una empresa de 300 o 400 empleados puede manejar un programa de innovación abierta con 50.000 dólares y eso potencia todo el ecosistema”, concluyó.