30 de marzo de 2026 - 15:11

Farmacias complicadas por medicamentos con subas menores y atraso de obras sociales

Las farmacias vienen con bajas de rentabilidad dado que los medicamentos han aumentado por debajo de la inflación y de los costos. Qué pasa con las obras sociales.

El mercado de medicamentos atraviesa una dinámica particular en lo que a precios respecta ya que en el año ha tenido una inflación menor de la general. Según el Índice de Precios al Consumidor (IPC), en febrero los medicamentos tuvieron un incremento de 2,5% en Cuyo. En la medición interanual, en tanto, el aumento de este ítem fue de 22,5% mientras que las prepagas estuvieron aumentaron 30,5% entre febrero de 2025 y febrero de 2026. Durante dicho periodo, la inflación fue de 33,2% según el Indec.

En línea, el gerente general de la Cooperativa Farmaceútica de Mendoza, Federico Böhm, expresó que en la Cooperativa los precios han crecido por debajo del índice general de precios. Esto, lejos de representar un alivio para el sector, ha generado un efecto adverso en toda la cadena de comercialización. El impacto más fuerte se ha dado en las farmacias pequeñas y medianas –que no tienen el apoyo de una cadena- y ven tambalear sus pagos, con el consiguiente resentimiento en todas las áreas.

De acuerdo con los datos relevados en el sector cooperativo, el precio promedio de los remedios registró en marzo de 2026 un incremento interanual del 25,5%, 8 puntos más que la inflación promedio. “Los medicamentos han recompuesto sus valores a un ritmo inferior al del resto de los precios de la economía”, reflexionó Böhm. Como sucede en otros rubros, la situación complica el negocio debido a que golpea de manera directa sobre la rentabilidad y los márgenes de ganancia.

Dificultades financieras

De este modo, farmacias y droguerías han sentido el impacto del aumento en los costos operativos a la par –en el mejor de los casos- de la inflación. Alquileres, salarios y servicios han crecido más que el precio promedio de los remedios, lo que genera dificultades a la hora de mantener la cadena de pagos. Según explicó el gerente de la Cooperativa Farmacéutica, el impacto es aún más profundo cuando se observa el comportamiento de la demanda.

Las farmacias no solo enfrentan precios rezagados sino también una caída en las unidades vendidas. Esta doble contracción —menos ventas y una actualización de precios a la baja— ha comenzado a configurar un escenario de pérdida real de ingresos. A esto se suma la pérdida de convenios relevantes que anteriormente aportaban volumen y rentabilidad, como algunos programas vinculados a la provisión de productos específicos –como los pañales de PAMI- que ya no se canalizan a través de las farmacias.

Dicha reducción agrava el cuadro para establecimientos que dependen de un flujo constante de ventas. “El sector también se ha visto impactado por los atrasos de algunas obras sociales o de medicina prepaga”, advirtió Böhm. Si bien estas demoras son relativamente habituales en el negocio, en los últimos meses las postergaciones se han incrementado, lo que tiene un gran peso en las finanzas de los comercios.

A fin de mes vence el convenio del PAMI con las farmacias

“Este efecto financiero importante repercute en la farmacia y en las droguerías, porque gran parte de ese pago que le entra a la farmacia de PAMI viene a través de estas. Al no ingresar, tampoco la droguería le puede comprar cobrar a la farmacia”, explicó Böhm. Las farmacias deben sostener la dispensa de medicamentos sin contar con el ingreso oportuno de esos fondos, lo que tensiona su capital de trabajo. Cuando los flujos se interrumpen o demoran, toda la cadena se ve afectada, incrementando la fragilidad del sistema.

Estrategias de supervivencia

En este marco, si bien las farmacias implementan diversas estrategias para reducir costos y aumentar ventas, en palabras de Böhm, hay una retracción del consumo que no puede ser suplida en líneas generales. “Lo que una gana, se lo quita a la otra”, ejemplificó el referente cooperativista. Esto dado que las farmacias no tienen capacidad para fijar precios que están determinados por la industria y regulados, en gran medida, por los acuerdos con la seguridad social.

Aunque lo intenten, el poder de las farmacias para estimular la demanda de manera significativa es limitado. El consumo de medicamentos responde a necesidades sanitarias, no a incentivos comerciales tradicionales. Frente a este contexto, las estrategias se concentran en aspectos operativos como mejorar la exhibición o la gestión del punto de venta. Sin embargo, estas acciones suelen implicar una redistribución de ventas dentro del mercado más que un crecimiento real del volumen.

Una unidad de negocios que suele colaborar en las farmacias es el sector de perfumería en donde existe la posibilidad de manejarse de manera más libre con relación a precios y ofertas. Sin embargo, aquí la caída del consumo ha sido más notoria que el nivel general. Según el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Pequeña y Mediana Empresa (CAME), en febrero las ventas de perfumería cayeron 10,7% mientras que las totales registraron una baja de 5,7%. Las farmacias fueron las únicas con una “mejora” de 0,3% en este índice-

José Vargas, economista de la consultora Evaluecon, expresó que más allá de que los medicamentos en general hayan aumentado por debajo del promedio, el mercado argentino de remedios está concentrado en algunas marcas más que en los genéricos. “Aquí se han observado subas mayores que, ante la temporada estacional que se avecina, podrían tener un impacto mayor en precios”, reflexiono el profesional.

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