El precio de la ropa, por las nubes: comprar un pantalón puede costar más que un alquiler

El precio de la ropa, comprar un pantalón puede costar más que un alquiler
 Foto: José Gutiérrez / Los Andes
El precio de la ropa, comprar un pantalón puede costar más que un alquiler Foto: José Gutiérrez / Los Andes

Las distorsiones en los precios de la economía argentina se hacen presentes con mayor fuerza en el rubro que más se incrementó en el último año: 121,5%, es decir, 33,5 puntos por encima de la inflación.

De acuerdo con la consultora Evaluecon, durante el mes de octubre una familia de cuatro personas (Hogar tipo 2, con dos adultos y dos niños), destinó al pago del alquiler alrededor de $68.000, un número inferior a lo que cuesta un “pantalón de encaje con recortes y tajos al frente” de la última colección de una marca reconocida abocada a la vestimenta femenina ($85.500).

La economía argentina se llenó de distorsiones y en la ropa se notan mucho más que en cualquier otro sector las diferencias, teniendo en cuenta que se trata del rubro que más se encareció en los últimos 12 meses (121,5%, es decir, 33,5 puntos por arriba del índice de inflación, de 88%).

De hecho, la misma marca ofrece pantalones de jean de $28.500, opciones “de tiro alto y fit suelto con estampa (…) diseñados exclusivamente para la colección”, por $58.500; y el ítem más costoso, en cuero, alcanza los $175.500, más de lo que pagaría una persona por un paquete a Río de Janeiro (vuelos directos desde Buenos Aires, con estadía en un hotel de cuatro estrellas), durante 8 días y 7 noches, por $167.885 según la oferta publicada en la web de Despegar este 29 de noviembre.

De todas maneras, otras marcas reconocidas también venden sus pantalones en denim en un rango de $8.000 a $16.000, con descuentos del 30% por el recambio de temporada.

Mientras que en sastrería, se pueden encontrar ofertas (30% off) por $59.999, y las camisas no bajan de los $8.000 (de uso casual), pero igualmente dependerá de la marca, ya que para un “ambo gales” de color azul francia o gris, se parte en $280.000, e incluso un “ambo grey” puede costar $420.000, en los locales de ropa de vestir de los principales shoppings de Mendoza.

Lejos de esa realidad, en un recorrido que realizó Los Andes por el centro mendocino, se pudo observar que los precios del denim bajan a $6.000 o $7.000 hacia la zona Norte, en donde reina el efectivo, y tratar de pagar con tarjeta de crédito hace que los precios se consideren como “al por mayor”, y entonces hay que pagar un 10% más en una sola cuota (aunque debería ser considerado igual que el efectivo, en la práctica los comerciantes hacen la diferencia).

A mí me cobran esa diferencia”, y “Siempre he trabajado así”, son las respuestas más comunes de los vendedores una vez que se pasa calle Las Heras y comienzan a cambiar los precios y los métodos de pago.

Estos precios se ajustan más a los que puede pagar por mes una familia de cuatro personas en el rubro “indumentaria” ($26.000), siendo, después de alquileres y “alimentos y bebidas” ($55.000, incluyendo elementos de limpieza), al que más dinero destinan, de acuerdo con la Canasta Básica de Evaluecon, a cargo del economista José Vargas.

Según Vargas, para el último mes, una familia necesitó $181.300 para sentir que vive en “condiciones dignas”, es decir, para “no percibir que se está en condiciones de pobreza”. El resto de la canasta se compone de impuestos y servicios ($7.100); gastos varios ($7.800); atención médica ($7.700); transporte ($8.400) y educación (1.300).

Por otro lado, un estudio del economista Nadín Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), comprobó que entre 2017 y 2022 los precios de la ropa y el calzado crecieron un 31,2% más que el nivel general y más de 20 puntos porcentuales por encima de Alimentos y bebidas no alcohólicas. “El consumidor promedio tiene que destinar hoy un 31,2% más de otros bienes y servicios para comprar una prenda de vestir que lo que destinaba en diciembre de 2017″, precisó.

Y no por casualidad, esas brechas se dan con sectores con precios y tarifas reguladas. Así, Prendas de vestir y calzado aumentó en el último lustro un 71,7% más que los gastos de Educación, un 90,4% más que los servicios de Comunicación y un 121,6% más que el rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles.

Consumo de ropa y calzado 
Nueva temporada en las tiendas de ventas de ropas y calzados. 
Nuevas tendencias, colores vivos, largos escotes y vuelve el cuero en los zapatos. Todo es válido a la hora de combinar tendencias y precios para vestirse en esta Colección Primavera - Verano.
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Zapatillas por u$s420

Las zapatillas más caras de la web de Adidas son de la colección Terrex Free, de senderismo y cuestan $72.999; las mismas se consiguen en el país vecino por $199.990 chilenos. En dólares, mientras que las primeras cuestan u$s421,35, las segundas se venden por u$s218,24 ($66.167,64 a precio “dólar tarjeta”).

Es que mientras que, según informó el Banco Central de Chile, cada dólar equivale a $916,36 chilenos, al pagar con tarjeta se le debe adicionar al precio final un 75% en impuestos, para conocer el precio que realmente pagaría un argentino en dicho país, y aun así serían más económicas que abonándolas en pesos en el país. A las zapatillas que se venden en Argentina se las calculó a $173,25 (dólar vendedor, según informó el Banco Nación).

Textiles importados

A principios de octubre, el sector textil se enteraba de que “tejidos de seda; hilados de lana; hilo de coser y algodón” y artículos asociados al rubro como “cierres relámpagos”, pasaban a estar entre los artículos con posiciones arancelarias con licencias no automáticas.

“No hay sustitución nacional, porque la industria textil argentina es productora de materia prima que se hace con algodón, pero para el poliéster, los derivados y el nylon, y todo el hilado de poliéster, se importa”, explicó al respecto a Los Andes, el empresario textil Adolfo Trípodi, propietario de una tradicional casa de telas en la Alameda, aunque señaló que, a pesar de las dificultades, las importaciones seguían efectuándose y también las ventas.

Precios congelados por una semana más

El equipo de Sergio Massa selló un acuerdo con el sector de la indumentaria por el que los precios del sector “indumentaria” se mantienen congelados desde el 5 de septiembre y hasta el 5 de diciembre. Entre las marcas firmantes están Adidas, Nike, 47 Street, Ay not Dead, Prune, Quicksilver, Las Pepas, Etiqueta Negra, Grimoldi, Kosiuko y Portsaid.

Las negociaciones fueron llevadas adelante por la Secretaría de Comercio, que encabeza Matías Tombolini, y representantes de algunas de las principales firmas del país, pero se encuentra próximo a finalizar y habrá que ver cómo reaccionan los precios una vez vencido el plazo.

Asimismo, la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), logró que el congelamiento fuera sólo por dos meses (noviembre y diciembre), pero durante los siguientes 90 días deberá ajustar sus precios según la evolución del tipo de cambio.

La recesión afecta al comportamiento de los consumidores

En la actualidad, muchos países del mundo se encuentran en recesión y con inflación en alza. Debido al aumento de los precios en los distintos grupos, el comportamiento de los consumidores está cambiando, de manera que los líderes de la industria deben considerar que todos los hogares serán más cuidadosos con sus gastos y seleccionarán productos más económicos y que duren más en el 2023.

“Para resolver esta preocupación, las empresas deben garantizar la utilización de estrategias de planeamiento integradas con la gestión del ciclo de vida del producto, para desarrollar productos más valiosos y duraderos”, de acuerdo con Rubén Belluomo, Gerente Comercial de Infor Cono Sur, en su informe de predicciones para la indumentaria hacia el próximo año.

Las empresas deben considerar la forma de extender la vida útil de los productos y brindar servicios en el 2023. Una de las formas es brindar servicios de reparación, alquiler, reventa y reciclado. Integrar las plataformas de reventa ayuda a eliminar exceso del stock para que se venda en lugar, para así no desperdiciar productos y servicios extendidos de post venta, que permite extender la vida de los ítems”, completó Belluomo.

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