En un paso decisivo para su agenda de reformas económicas, el Gobierno argentino formalizó este martes la transferencia de la totalidad de sus acciones en Transener, la principal operadora de transporte eléctrico en alta tensión del país.
El Estado transfirió la totalidad de las acciones estatales a un consorcio que ahora comparte la conducción de la empresa junto a Pampa Energía.
En un paso decisivo para su agenda de reformas económicas, el Gobierno argentino formalizó este martes la transferencia de la totalidad de sus acciones en Transener, la principal operadora de transporte eléctrico en alta tensión del país.
La operación se concretó a través de la Resolución 673/2026 del Ministerio de Economía, marcando el retiro definitivo del sector público de la conducción de la compañía.
La venta de la participación estatal en Citelec (el holding que controla Transener) se adjudicó al consorcio integrado por las firmas Genneia y Edison Energía. El grupo ganador desembolsó la suma de USD 356.174.811,78, una cifra que superó ampliamente el precio base de USD 206 millones fijado inicialmente para la licitación.
En el concurso público, que atrajo ofertas por un total de USD 887 millones, también participaron empresas como Central Puerto S.A. y Edenor S.A., cuyas propuestas quedaron por debajo de la presentada por el consorcio vencedor.
Desde el Palacio de Hacienda, el ministro Luis Caputo celebró la medida afirmando que el Estado "abandona el rol empresario que nunca debería haber cumplido".
Con esta adquisición, el consorcio Genneia-Edison asume el co-control de Citelec junto a Pampa Energía, la firma liderada por Marcelo Mindlin. Los nuevos socios aportan un perfil de fuerte peso en el mercado local.
Genneia es la principal generadora de energías renovables en Argentina, actualmente bajo la conducción de Jorge Brito. Mientras que Edison Energía, encabezada por los hermanos Juan y Patricio Neuss, cuenta con socios estratégicos como el grupo Inverlat y empresarios de Newsan, como Rubén Cherñajovsky.
Transener no es una empresa menor en el esquema nacional: opera más de 12.600 kilómetros de líneas de alta tensión (500 kV) y, junto a su controlada Transba, gestiona el 85% de la transmisión eléctrica de Argentina. Con una red que une Jujuy con Santa Cruz, la firma mantiene niveles de eficiencia críticos, con una disponibilidad del servicio superior al 99,7%.
Esta privatización se enmarca en un plan más ambicioso: el desguace y venta de los activos de Enarsa. Según fuentes oficiales, la compañía estatal ha pasado de controlar diez unidades de negocios a finales de 2024 a solo cuatro en la actualidad.
Entre los activos que aún permanecen bajo la órbita del Estado se encuentran participaciones en el barco regasificador de la UTE Escobar, las centrales termoeléctricas San Martín y Manuel Belgrano, y diversos proyectos de exploración en la Patagonia.
No obstante, el rumbo parece claro: tras la privatización de las represas del Comahue en 2025, el Gobierno ya tiene en la mira las concesiones hidroeléctricas en provincias como Mendoza, Salta y Chubut.