El Gobierno nacional, encabezado por el ministro de Economía Luis Caputo, avanza en el diseño de un andamiaje financiero con el objetivo de reunir USD 10.000 millones para afrontar los vencimientos de deuda en moneda extranjera previstos para los próximos dos años.
Esta estrategia busca cubrir compromisos con el sector privado por aproximadamente USD 9.000 millones, que se concentran en julio de 2026 y en enero y julio de 2027.
El plan tiene como propósito fundamental proteger las reservas internacionales del Banco Central (BCRA), cumpliendo así con las metas de acumulación exigidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Una pieza central de esta ingeniería es el apoyo de organismos internacionales. Durante su reciente gira por Washington, Caputo trabajó para sellar financiamiento y garantías del Banco Mundial (USD 2.000 millones) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por USD 550 millones.
Luis Caputo Kristalina Georgieva
El ministro de Economía Luis Caputo junto a Kristalina Georgieva, titular del FMI.
Estas garantías funcionan como un "seguro" que permite acceder a préstamos de bancos privados y otras instituciones con tasas de interés de entre el 5,5% y el 6,5% anual por un plazo de seis años. Según el ministro, este camino es preferible a emitir deuda en los mercados internacionales, donde el riesgo país actual obligaría a convalidar tasas superiores al 9%.
El esquema de financiamiento se complementa con otros dos pilares estratégicos:
- Licitaciones locales: El equipo económico prevé recaudar USD 4.000 millones mediante la colocación quincenal de bonos en dólares (Bonares AO27 y AO28) en el mercado interno.
- Venta de activos y privatizaciones: Se proyecta un ingreso de USD 2.000 millones proveniente de la venta de empresas públicas y concesiones. En este rubro, ya se registraron ingresos superiores a USD 706 millones por la concesión de represas hidroeléctricas en el Comahue, y se avanza en los procesos de compañías como Intercargo y AySA.
Con estos recursos, el Gobierno apunta a refinanciar el capital de los vencimientos de bonos soberanos (Bonares y Globales), mientras que los intereses, estimados en USD 1.300 millones semestrales, se pagarían utilizando el superávit primario.
Este cambio en la estructura de la deuda aumentaría el peso de los préstamos con organismos multilaterales, reduciendo la relevancia de los tenedores privados. Sin embargo, analistas advierten que este apoyo no es neutral, ya que los organismos suelen condicionar el financiamiento a la implementación de reformas estructurales, disciplina fiscal y acumulación de reservas.