El empleo en negro gana presencia en Mendoza

La desocupación bajó, pero la mayor parte de los nuevos empleos no figuran como registrados. Especialistas ven difícil que la situación mejore. / Foto Orlando Pelichotti.
La desocupación bajó, pero la mayor parte de los nuevos empleos no figuran como registrados. Especialistas ven difícil que la situación mejore. / Foto Orlando Pelichotti.

La desocupación bajó, pero la mayor parte de los nuevos empleos no figuran como registrados. Especialistas ven difícil que la situación mejore.

Con la recuperación de la economía después de la etapa más dura de la pandemia, los números de desempleo también empezaron a bajar. Sin embargo, la mayor parte de los nuevos puestos de trabajo son no registrados (también llamados “en negro”), sin aportes patronales, ART, obra social ni aportes jubilatorios.

Como ha señalado antes este medio, los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) señalan que, en el cuarto trimestre de 2021, la desocupación en el Gran Mendoza pasó de 10,6 % a 6,8 %, es decir que cayó 3,8 puntos porcentuales en ese período. Una mejora en parte esperable, porque la medición era contra el cuarto trimestre de 2020, muy afectado por la pandemia.

En ese período, la tasa de actividad creció 0,2 puntos: pasó de 49,5% a 49,7%. Además, la tasa de empleo mejoró dos puntos, porque se pasó de 456 mil a 480 mil ocupados, llegando al 46,3%. Lo llamativo es que, cuando se miran los números de empleo formal, éste no se recuperó al mismo nivel que el trabajo no registrado (incluso, harían falta 3.500 trabajos en blanco para alcanzar los niveles de 2019).

Si se miran los últimos datos publicados por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), en el primer semestre de 2021, de un total de 330.401 empleos privados, había 188.079 registrados (57 %) y 142.000 no registrados (43 %). Ambos crecieron con respecto a la segunda mitad de 2020, ya que había 177.688 formales y 125.143 informales, pero crecieron más los segundos: se sumaron 10.391 formales y 16.857 no registrados.

“Como diagnostico general, hay una crisis de la macroeconomía con mucha incertidumbre. Cuando hay que cubrir mayores ventas, el empresario toma más empleados, pero si está en una situación de incertidumbre tiende a hacerlo de manera informal”, explicó Sebastián Laza, asesor del Ministerio de Economía de Mendoza. Esto ocurre en épocas de crisis e incertidumbre, y es algo que ya ha pasado en otras etapas de los últimos 40 años.

Laza agregó que, cuando se sale de una crisis, en general la economía crece y el empleo aumenta (como está ocurriendo ahora), pero la incertidumbre con temas como la inflación hace que los empresarios “tiendan a ser más precavidos” y aumente la informalidad, porque así es más fácil despedir en caso de problemas. El asesor aclaró que no justifica esa contratación, sino que explica sus causas y cómo también repercute en la provincia.

El economista Gabriel Olmedo, parte del Centro de Investigaciones en Economía Crítica (CIEC), comentó que, si se mira la dinámica nacional desde el inicio de la pandemia, se puede ver que 185.000 de los casi 6 millones de trabajadores privados registrados perdieron su empleo entre febrero y julio del 2020. Luego, entre julio del 2020 y enero del 2022, en el país “esa diferencia se recuperó con creces” y se incorporaron 236 mil personas.

“El problema es que la destrucción de empleo no comenzó con la pandemia, sino que se inició con la crisis de deuda del 2018. Esto nos lleva a que actualmente haya 34 mil trabajadores privados registrados menos que en enero del 2012 (a nivel nacional), cuando en estos diez años se incorporaron más de 2 millones de personas al mercado laboral”, señaló Olmedo al indicar que hay más trabajadores, pero menos puestos de trabajo formal.

Problema provincial y nacional

Para Laza, es difícil que esta situación se revierta, por la incertidumbre económica, además de que consideró que el Estado nacional no acompaña a la provincia con políticas de empleo en blanco. Un ejemplo que mencionó es que el gobierno mendocino planteó un subsidio para que la actividad privada contrate empleo en blanco (el programa Enlazados), pagando una parte de ese sueldo, pero el gobierno nacional cobra impuestos sobre ese subsidio.

“Desde el gobierno provincial se intenta impulsar el empleo joven en blanco, pero se lo castiga con un impuesto de cargas laborales. Me parece una mala política nacional, uno ayuda por un lado y después la nación cobra por el otro”, criticó el asesor del ministerio de Economía de Mendoza.

Por su parte, Olmedo señaló que en Mendoza hay 5 mil trabajadores menos que en febrero del 2020: “Claramente las políticas del Gobierno provincial (reducción de alícuotas de Ingresos Brutos, Mendoza Activa, Enlace, Enlazados) se han centrado mucho en mejorar la rentabilidad empresarial, pero eso no se tradujo en un aumento de la cantidad de trabajadores”.

De hecho, opinó el economista del CIEC, el gobierno provincial como empleador ha expulsado trabajadores y paga peores salarios que antes, lo que afecta al sector privado con un menor nivel de ventas. A su vez, la reacción de las empresas ante esa merma se traduce en despidos y ajustes salariales.

“Tanto a nivel provincial como a nivel nacional las condiciones de trabajo han empeorado. No solamente mediante el incremento de la informalidad, sino también por una marcada caída en los ingresos de los asalariados formales”, señaló. Esta situación explica que a nivel nacional haya un 7% de desempleo, pero una pobreza del orden del 37%. En otras palabras: prácticamente uno de cada tres argentinos trabaja, pero sigue siendo pobre.

¿Qué expectativa hay a corto plazo?

Sebastián Laza, economista asesor del Ministerio de Economía de Mendoza

“No veo ningún cambio. La macro nacional está sumamente complicada. Gracias a Dios que tenemos el acuerdo con el FMI y eso trae algunas certezas, pero el Gobierno está tan dividido internamente que no genera credibilidad. Hay un ministerio de economía que no es bancado por el kirchnerismo, se puede ir y no se sabe quién lo pueda reemplazar, además de problemas como la inflación y las trabas a importar insumos para la producción”.

Gabriel Olmedo, economista integrante del CIEC

“Si bien cada región tiene sus particularidades, hay una tendencia mundial hacia la precarización laboral. También existe una creciente desregulación en trabajos muy bien remunerados (por ejemplo, informáticos). Por eso debemos construir nuevos mecanismos para garantizar nuestros derechos laborales. Todo funciona muy bien para estos jóvenes programadores hasta que su trabajo se vuelve obsoleto, se enferman o les llega el momento de jubilarse.”

Adrián Alín, presidente Cecitys

“El gobierno ya firmó el acuerdo con el FMI y están revisando variables. Van a tener que poner las cosas más claras. Hoy día el comercio ha mermado sus ventas, pero hay planes de la nación y la provincia para entrenar y formalizar a los empleados. El sistema formal también te da la garantía de una ART o de evitar un juicio laboral, porque si a un empresario Pyme hoy le hacen un juicio tendría que cerrar el local y darle la llave al denunciante”.

Cintia Coronel, Coordinadora de la Escuela ESDU, del sindicato de servicio doméstico

“En el caso del servicio doméstico, la situación dependerá mucho de cómo le vaya a otros sectores, porque acá el empleador no es una empresa, sino que es otro trabajador, desde un cajero de supermercado hasta una abogada. Hay mucho desconocimiento de las ventajas y beneficios económicos que tiene registrar un trabajador, y a la vez el empleado doméstico muchas veces también lo desconoce”.

Fernando Ligorria, secretario general del CEC

“Lo vemos complicado porque, lamentablemente, si bien hay un crecimiento tenue de la economía, también entendemos que el trabajador se siente rehén y cautivo. Su situación es difícil y para que no lo despidan acepta condiciones que no le convienen. Quien no tiene trabajo, acepta las condiciones porque, entre tener un empleo en negro y no tener, va a la opción más segura. Nosotros seguiremos trabajando en el tema”.

Dalmiro Barbeito, presidente de Cecim

“Yo lo veo muy difícil porque la macroeconomía no ayuda. Verdaderamente veo difícil que haya grandes emprendimientos en la construcción, con una inflación del 60% donde se mueven muchos recursos y es difícil conseguir créditos a mediano o largo plazo. Hoy la construcción es un refugio de valor de quienes hacen emprendimientos chicos, no es como la obra pública que te exige tener empleados en blanco”.

Los planes activos del Gobierno

El Gobierno provincial trabaja en dos iniciativas propias para mejorar el empleo en blanco: el programa de entrenamiento laboral certificado “Enlace” y la posterior inserción, el programa Enlazados, con un subsidio temporal a las empresas para contratar registrado. La idea es formar a las personas y luego ayudarlas a encontrar un trabajo, aunque también se puede usar el primer programa para entrenar a personal propio en actividad.

Según informó la Dirección General de Empleo y Capacitación de Mendoza, en Enlace hay 5.141 personas que se han entrenado y 27.243 se encuentran en proceso de selección. “Hasta el momento hay 3.344 empresas registradas que reciben en la actualidad un estímulo de hasta $ 19.000 por cada ciudadano que entrenen”, detallaron.

Por otro lado, con respecto a Enlazados, las empresas reciben un subsidio de hasta $ 38.940, durante un mínimo de cinco meses y un máximo de hasta doce meses, por cada trabajador nuevo que contraten en blanco en jornadas laborales de ocho horas. Desde el área a cargo, informaron que ya forman para de esa iniciativa unas 4.700 personas de la provincia.

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