24 de abril de 2026 - 13:19

El desafío de construir en Mendoza: entre el aumento de costos y la brecha salarial

Advierten sobre el impacto de las paritarias en el presupuesto de obra y la necesidad urgente de financiamiento bancario para reactivar la ejecución de viviendas individuales en la provincia.

El escenario para el sector de la construcción en Mendoza durante el mes de abril presenta complejidades crecientes, impulsadas principalmente por la actualización de los valores de la mano de obra. Según las mediciones realizadas por el Centro de Ingenieros de Mendoza durante los primeros diez días de este mes, el costo general de la construcción experimentó un aumento del 3,79% respecto al mes anterior. Esta variación se explica mayormente por el fuerte ajuste en la mano de obra, que subió un 4,84% en solo treinta días, mientras que los materiales registraron un alza del 2,86%.

Si observamos el comportamiento interanual, la presión inflacionaria es aún más evidente: el costo total de construir en la provincia se ha incrementado un 25,95% en el último año. Las expectativas para los próximos meses no muestran señales de desaceleración significativa, ya que a la inercia de los acuerdos salariales se suma el impacto indirecto del aumento de combustibles en los fletes, lo que encarece la logística de los insumos básicos y consolida una tendencia alcista que dificulta cualquier planificación financiera a largo plazo.

Radiografía del costo por metro cuadrado en abril

En términos nominales, las cifras reflejan la magnitud del esfuerzo económico necesario para iniciar o continuar un proyecto edilicio en Mendoza. De acuerdo con los datos suministrados por la entidad que preside Daniel Dimaría, construir una vivienda económica —de ejecución tradicional y 61 m²— alcanzó en abril un valor unitario de $1.374.760 por metro cuadrado. Si este valor se traslada a la moneda extranjera como referencia, representa U$S 1.022 al cambio oficial del Banco Nación o U$S 999 en el mercado informal (blue).

Para proyectos de mediana calidad, con una superficie estimada de 136 m², la inversión se eleva considerablemente. En este segmento, el costo por metro cuadrado se posiciona en los $1.793.790. En dólares, esto equivale a U$S 1.333 (oficial) o U$S 1.304 (blue). Estos valores exponen la realidad de un mercado donde los precios han tomado una dinámica propia, distanciándose de las capacidades de ahorro tradicionales de las familias mendocinas.

La brecha salarial y la dificultad de acceso

Uno de los puntos más críticos que destacan los profesionales del sector es la preocupante disparidad entre el costo de construcción y los ingresos promedio. La brecha se ha ensanchado a tal punto que hoy se requieren decenas de sueldos completos para financiar la ejecución de una vivienda, lo que vuelve prácticamente inalcanzable el sueño de la casa propia incluso para sectores de ingresos medios. Esta situación no solo restringe la obra nueva, sino que también limita las posibilidades de ampliación o reformas menores en los hogares.

Este panorama crítico refuerza la idea de que la construcción individual se encuentra en un punto de estrangulamiento. Sin una recuperación real del poder adquisitivo o una estabilización firme de los costos de los insumos, la posibilidad de que las familias puedan volcarse masivamente a la construcción sigue siendo limitada, afectando a toda la cadena de valor que depende de estas pequeñas y medianas ejecuciones.

El pedido por créditos para la construcción

Ante este diagnóstico, el Centro de Ingenieros de Mendoza hace hincapié en la necesidad de herramientas financieras que trascienden la compra de inmuebles terminados. El sector se encuentra expectante ante la posible apertura de líneas de crédito bancario destinadas específicamente a la construcción de viviendas. La disponibilidad de financiamiento accesible es vista como el motor indispensable para que una mayor cantidad de mendocinos puedan iniciar sus obras, generando un efecto multiplicador inmediato en la economía local.

La construcción de viviendas individuales no solo soluciona el déficit habitacional, sino que dinamiza los comercios de cercanía, desde ferreterías de barrio hasta carpinterías y corralones locales. Al ser una actividad que consume insumos de proximidad, garantiza una distribución del trabajo más equitativa dentro de la provincia. Por ello, desde la entidad profesional insisten en que el corto plazo debe traer consigo un cambio de tendencia que permita contar con créditos para construir y no solo para adquirir, fomentando así el crecimiento genuino de los barrios y las ciudades mendocinas.

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