En abril, el geólogo y especialista en minería Eddy Lavandaio recibió un reconocimiento por el Senado de Mendoza, por su trayectoria profesional y el aporte al estudio y la gestión sostenible de los recursos naturales. La distinción, promovida por la senadora Fernanda Sabadin, respondió también a su trabajo de formación de nuevos profesionales y la publicación de varios libros sobre la geología mendocina.
Los Andes dialogó con Lavandaio para que, desde su experiencia, realizara un análisis de qué sucedió con la actividad minera en la provincia en las últimas décadas y su evaluación sobre lo que puede venir en los próximos años.
- ¿Qué balance hace del impulso que está teniendo la minería por parte del Gobierno provincial?
- Yo felicito a la generación política que hoy está manejando la provincia, tanto desde la Legislatura como desde la Casa de Gobierno, porque hace 20 años se inició la anti-minería y fue institucionalizada por la ley 7.422, no la 7.722, que fue una ley que se hizo con el objetivo de impedir la exploración del yacimiento de cobre en el arroyo Papagayos.
Esa ley amplió el área natural protegida de Laguna Diamante. Fue la forma que encontraron los políticos de hace 20 años para impedir el proyecto minero, sin mencionar ni al proyecto minero ni a la minería, porque ampliaron el área natural protegida como si fuera una ocurrencia ajena a cualquier otro motivo, cuando el motivo real era impedir la exploración del yacimiento de cobre.
Y eso fue lo que empezó a espantar a las empresas, porque en ese momento en Mendoza había unas 30 empresas exploradoras radicadas y muchas de ellas explorando prospectos en la provincia. Otras estaban en otras provincias, pero este era el centro de atracción.
- ¿Eran 30 las empresas haciendo prospección?
- Claro, porque el Plan Cordillerano se hizo en los años ‘60 y fue el primer informe en el que surgieron muchas áreas de interés por cobre en la provincia de Mendoza. Y dio la vuelta al mundo. Todos estaba esperando que en Argentina hubiera una apertura que permitiera la inversión extranjera para poder desarrollar la minería de cobre, fundamentalmente en Mendoza, porque acá había estado el centro de atracción del Plan Cordillerano.
De manera que cuando vinieron las empresas, casi todas vinieron a Mendoza y empezaron a ver qué podía hacerse con las áreas de interés. Ya en ese momento se empezaron a explorar, se volvió a explorar o se siguió explorando. San Jorge, por ejemplo. Se quiso empezar a explorar Barranquilla Sur y también muchas otras áreas.
Pero acá ya se encontraron con que había media cordillera tapada por áreas naturales protegidas, de manera que muchas de las áreas de aquel Plan Cordillerano ya estaban impedidas de poder hacer exploración.
- Pero igual vinieron empresas…
- Hasta el año 2005 no había ningún inconveniente para el trabajo de los mineros en la exploración. Sin embargo, a partir de una especie de pueblada, podríamos llamarlo, de la zona de San Carlos, los políticos decidieron sacar esta ley, la 7.422. Que, repito, no menciona la minería, pero fue hecha para impedir la exploración de un yacimiento de cobre.
Hubiera sido importante que se pudiera explorar ese yacimiento en el arroyo Papagayos, porque el lugar está a 50 kilómetros al este de la mina de cobre más grande del mundo, que es El Teniente, del lado chileno. De manera que en un ambiente más o menos similar, de este lado, se hubiera podido explorar, pero eso no se permitió porque se amplió el área natural protegida.
- ¿Y varias de esas prospecciones son las que ahora están retomando los proyectos del distrito minero en Malargüe?
- Algunas sí. Lo que pasa es que en aquel momento las que estaban más a mano no eran precisamente las malargüinas, que estaban más lejos. Había otros prospectos interesantes, incluso en otras provincias. Nosotros no teníamos exploración. Y gracias a todo ese movimiento de las empresas, es que hoy, en Salta, en Catamarca, en San Juan, en La Rioja, hay ocho yacimientos de cobre ya identificados. Y todo eso lo hicieron las mismas empresas que tendrían que haber explorado en Mendoza y se fueron a otras provincias.
- ¿Ha habido también un entendimiento por parte de las empresas de que es posible hacer inversiones en minería o todavía están faltando algunas cosas?
- Faltan cosas en la macroeconomía. Porque hay empresas que no han podido remesar sus ganancias al exterior, por prohibiciones que tiene nuestra macro. Y eso es un elemento en contra, porque si yo tengo un negocio, quiero llevarme las ganancias a mi casa. Ese ha sido un problema.
El otro es que todos los días está en el noticiero el riesgo país y ese es un indicador de que cada empresa que pida un crédito a nivel internacional va a tener intereses mucho más altos para aplicar en Argentina que en otro país. Entonces eso encarece la exploración en general.
La existencia de leyes antimineras en varias provincias, porque Mendoza no fue la única, también fue un impedimento serio. Y lo último que salió fue la Ley de Glaciares, que hasta ahora no se ha aclarado. Casi todos los yacimientos sanjuaninos de cobre están en ambiente periglacial y la Ley de Glaciares prohíbe la minería en ese ambiente. Lo que pasa es que ese ambiente está mal definido en la ley.
- ¿Por qué?
- Si uno va a una dirección de minería o a una autoridad minera provincial y pregunta: ¿cuál es el área periglacial donde está prohibida la minería?, ¿Me la pueden indicar en un mapa?, no tienen esa información. Eso es un factor de imprecisión cartográfica, que después repercute en la seguridad jurídica. Porque si alguien tiene que poner millones de dólares en un lugar donde no sabe si está prohibida o no, está corriendo un riesgo.
Y se va a confirmar el día que digan “vamos a delimitar ahora el área periglacial”. Y resulta que la mina quedó adentro. Eso está mal hecho y hasta ahora no se ha corregido.
- Por la transición energética, el precio del cobre está subiendo, pero teniendo en cuenta que la mayor parte de los proyectos recién están en exploración, ¿puede aprovechar esa oportunidad Mendoza?
- El único proyecto que está en condiciones de producir es San Jorge. De construirse y producir. Lamentablemente, todo lo demás está en pañales. Primero hay que explorar. Porque uno dice: esto es un prospecto, un área interesante, pero hay que explorar y encontrar el cobre. Eso lleva años.