11 de marzo de 2026 - 14:06

Stewart Wheeler: "El interés de las empresas canadienses por Argentina sigue creciendo"

El embajador de Canadá en Argentina analizó en la PDAC el creciente interés de empresas canadienses por invertir y explorar proyectos mineros en el país.

En el marco de la convención minera PDAC en Toronto, el embajador de Canadá en Argentina, Stewart Wheeler, analizó el creciente interés de empresas de su país por Cuyo. Destacó el cambio en el tono de las conversaciones, es decir, el paso de la cautela a la implementación, el impacto del RIGI y las oportunidades de cooperación en capacitación, exploración y planificación minera.

—¿Cuál es tu balance de la PDAC en términos de negocios entre Argentina y Canadá?

—Estuve pensando bastante en eso en el último día de la convención. El año pasado fue mi primera PDAC como embajador, apenas tres meses después de haber llegado a Argentina. Para mí la minería era una industria relativamente nueva: había trabajado más en energía en Estados Unidos, pero no tanto en minería.

En esa primera experiencia quedé muy impresionado por el interés que despertaba Argentina. Había muchas conversaciones y mucha curiosidad. Pero también percibí cierta cautela por parte de los inversores. Muchos querían entender mejor qué estaba pasando en el país, qué cambios se estaban impulsando y si esos cambios iban a ser duraderos.

Ese interés venía acompañado de preguntas muy concretas: qué iba a pasar con el marco regulatorio, cómo se iba a estabilizar la economía o si las reformas anunciadas iban a implementarse realmente. Había entusiasmo, pero también prudencia.

—¿Y qué pasó durante este último año desde aquella primera PDAC?

—Lo que ocurrió fue muy interesante. Desde entonces empezamos a recibir cada vez más consultas en la embajada en Buenos Aires. Casi todas las semanas empresas canadienses golpeaban la puerta para pedir información, estudios de mercado o simplemente entender mejor dónde estaban las oportunidades.

Para mí también fue un año muy intenso. Hice visitas oficiales a varias provincias: Mendoza, San Juan, Córdoba, y también recorrí Jujuy y Salta. En esos viajes lo que percibí fue un clima de apertura hacia la inversión extranjera y particularmente hacia Canadá.

Argentina tiene una larga historia de inversión minera canadiense, y en general esa relación ha sido positiva. A eso se sumó la aprobación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que abrió nuevas expectativas. Muchos inversores empezaron a mirar nuevamente al país con más atención.

—Cuando llegaste a esta PDAC 2026, ¿qué expectativas tenías?

—Yo tenía curiosidad por ver cómo evolucionaban las conversaciones. Pensaba que quizás los inversores todavía iban a estar haciendo muchas preguntas: qué pasó con las reformas laborales, cómo avanzaron los cambios regulatorios, qué resultados tuvieron las elecciones de medio término o qué medidas concretas estaba tomando el Gobierno.

El año pasado la delegación argentina tuvo un mensaje muy claro: “Júzguennos por nuestras acciones”. Había una actitud muy abierta de reconocer que Argentina necesitaba recuperar credibilidad ante el mundo inversor.

Entonces mi expectativa era que este año las preguntas se centraran en evaluar si esas promesas se estaban cumpliendo.

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Stewart Wheeler, embajador de Canadá durante la firma de convenios de educación durante la PDAC

Stewart Wheeler, embajador de Canadá durante la firma de convenios de educación durante la PDAC

—¿Y qué encontraste finalmente en la feria?

—Lo que vi fue algo muy alentador. Las preguntas siguen existiendo, por supuesto, pero la conversación ya empezó a cambiar.

Ahora el foco está más en la implementación. En lugar de discutir si Argentina es un destino viable, la discusión pasa por cómo desarrollar los proyectos: cómo formar trabajadores, cómo financiar la infraestructura o cómo organizar la cadena de proveedores.

Hubo muchos paneles y talleres sobre estos temas. También sobre la creciente demanda global de minerales críticos, especialmente cobre. En ese sentido la pregunta ya no es “si” Argentina puede participar, sino “cómo” puede hacerlo y cómo puede aumentar su producción.

Ese cambio de tono es muy importante.

—¿Qué oportunidades de cooperación ves entre Canadá y Argentina en este nuevo escenario?

—Creo que hay muchísimo espacio para colaborar. Argentina tiene experiencia minera y conocimiento técnico, pero todavía está consolidando su perfil como país minero.

En provincias como San Juan, por ejemplo, es muy probable que en los próximos años se desarrollen proyectos de gran escala que van a requerir miles de trabajadores. Y ahí surge una pregunta clave: ¿cómo se prepara la mano de obra local para aprovechar esas oportunidades?

La capacitación técnica va a ser fundamental. Y en eso Canadá tiene mucha experiencia.

—En ese contexto se firmó un acuerdo educativo durante la PDAC. ¿De qué se trata?

—Sí, y fue uno de los momentos que más me alegró de la semana. Se firmó un acuerdo entre Unicorn Futures, un centro de capacitación de San Juan, y Northern College, un instituto técnico ubicado en el norte de Ontario, una región con fuerte tradición minera.

La idea es que Northern College trabaje con Unicorn Futures para validar y apoyar los programas de capacitación que se están desarrollando en San Juan. Esto permitiría que los estudiantes obtengan certificados oficiales del colegio canadiense.

También abre la puerta a clases en línea con profesores de Canadá, intercambio de docentes e incluso programas de movilidad en el futuro. Es un ejemplo muy concreto de cooperación.

—También se habló de cooperación universitaria.

—Sí. Hay conversaciones para generar un puente entre el BRIM —un instituto de investigación minera de la Universidad de British Columbia— y la Universidad Nacional de San Juan.

El BRIM es uno de los centros más importantes del mundo en minería moderna y sostenible. Su enfoque está en innovación tecnológica, sustentabilidad y desarrollo responsable de los recursos.

Si se logra avanzar en esa cooperación, sería muy positivo. Porque el desarrollo minero requiere todo tipo de profesionales: ingenieros, técnicos, especialistas en ambiente, en logística y en planificación territorial.

—Durante la PDAC también se habló mucho de planificación estratégica.

—Exactamente. Esa fue una de las discusiones más interesantes que escuché en varios paneles.

Canadá tiene mucha experiencia en el desarrollo de industrias basadas en recursos naturales. Y esa experiencia nos enseñó algunas lecciones importantes.

Cuando una región remota recibe grandes inversiones en poco tiempo, el impacto puede ser enorme. Si no se planifica bien, los proyectos igual avanzan, pero el legado para las comunidades no siempre es positivo.

Por eso insistimos mucho en la planificación estratégica. La minería es una actividad de largo plazo. Desde que se descubre un yacimiento hasta que se construye una mina pueden pasar muchos años. Ese tiempo debe aprovecharse para preparar a las comunidades, desarrollar infraestructura y formar trabajadores.

—En ese sentido, ¿cómo fue la presencia argentina en la PDAC?

—Fue muy fuerte. La delegación argentina volvió a tener una presencia muy visible, con funcionarios, gobernadores y empresas.

El año pasado el interés fue enorme porque era una especie de presentación internacional de la nueva política minera. Este año la participación fue igual de intensa, pero con un tono diferente.

Hubo salas llenas durante paneles de varias horas donde se discutían temas muy concretos: financiamiento, infraestructura, desarrollo de proveedores, capacitación.

Eso demuestra que el interés sigue siendo muy alto.

—Canadá es el principal inversor en minería en Argentina. ¿También hay interés de nuevas empresas en explorar el país?

—Sí, y eso es algo que me llamó mucho la atención cuando recorrí el área de exposición de la PDAC.

Además de las grandes compañías, hay toda una sección dedicada a empresas junior de exploración. Son compañías más pequeñas que se dedican a buscar nuevos yacimientos.

Muchas de ellas están trabajando en Argentina o quieren hacerlo. Escuché proyectos en Santa Cruz, exploraciones de uranio, iniciativas vinculadas al potasio y otros minerales.

Ese flujo de exploración es muy importante.

—¿Por qué es tan importante la exploración en el desarrollo minero?

—Porque los grandes proyectos del futuro nacen de esas exploraciones.

Las empresas junior realizan el trabajo inicial: identifican el potencial geológico, hacen perforaciones, desarrollan estudios. Si encuentran algo importante, luego venden ese proyecto a compañías más grandes que tienen capacidad para construir y operar una mina.

Es un proceso largo. Los proyectos que hoy están avanzando en San Juan, como Los Azules, comenzaron a explorarse hace más de una década.

La minería requiere paciencia y compromiso de largo plazo.

—A veces en Argentina se percibe esa exploración como especulación.

—Es una percepción que existe en muchos países. Pero en realidad es parte del funcionamiento normal de la industria.

Si hay muchas empresas explorando, eso no significa especulación: significa que hay potencial geológico.

De cada 50 proyectos de exploración, tal vez 10 encuentren algo interesante. Y de esos 10, quizás uno o dos se transformen en minas.

Ese es el proceso natural de la industria.

—También mencionaste la importancia de los estándares ambientales.

—Sí, y eso es fundamental. Canadá tiene estándares muy altos en materia ambiental y social.

Esperamos que nuestras empresas mantengan esos mismos estándares cuando trabajan en el extranjero. Eso incluye procesos rigurosos de evaluación ambiental, participación de las comunidades y transparencia en las decisiones.

Es parte de lo que entendemos como minería moderna.

—Después de esta PDAC, ¿qué sensación te queda sobre el vínculo minero entre Canadá y Argentina?

—Me voy muy optimista.

El interés sigue siendo muy fuerte, tanto de grandes empresas como de exploradoras. Y lo más importante es que la conversación evolucionó: pasamos de discutir si Argentina era una oportunidad a discutir cómo desarrollar esa oportunidad de manera responsable.

Eso es una señal muy positiva para el futuro de la relación entre ambos países.

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