Aldo Andrés tuvo cargos gerenciales en multinacionales de alimentos y bebidas, pero en 2018 decidió “darle una vuelta” a un emprendimiento familiar: una mina de bentonita ubicada en El Salto. Buscó una manera de agregarle valor al producto y comenzó a moler el mineral para vender piedras sanitarias para gatos.
Después de una mañana agitada, en la que tuvo contactos con clientes y una comunicación para organizar la participación de Mza Bentonit SA en una feria en San Pablo -la más grande del sector en Latinoamérica-, Andrés le cuenta a Los Andes que pocos fuera de su entorno saben que una empresa de minería no metalífera de Mendoza participa en este negocio.
De hecho, la marca propia -Limp Cat- y el producto que elaboran para terceros concentra el 70% del mercado argentino, lo que representa unas 650 a 750 toneladas mensuales. Y exportan otras mil toneladas por mes a países limítrofes como Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, y también Venezuela.
Cuando comenzaron con este desarrollo, detalla, utilizaban un proceso de molienda artesanal. Pero ahora incorporaron un molino, el de mayor tamaño disponible para este tipo de trabajo, y, a partir de la tecnificación, alcanzaron una capacidad de producción de 3 mil toneladas mensuales.
Con un margen para producir y comercializar unas 1.000 toneladas adicionales de piedras sanitarias, asisten a diversas ferias internacionales para llegar a otros mercados y conocer qué requieren, como también para interiorizarse de las innovaciones que implementan los grandes productores turcos, canadienses y chinos.
Por eso, tienen un calendario de asistencia a diversas ferias internacionales. Además de la de San Pablo (Brasil), participan en una en Orlando (Estados Unidos) en marzo; otra en Alemania en mayo; y una más en Tailandia, en noviembre.
Agregado de valor
Andrés explica que la bentonita se utiliza en la elaboración de cerámica, en el sector petrolero, en los alimentos, en la farmacopea, pero siempre a niveles industriales. Si bien ellos abastecen a la industria, decidieron enfocarse en un producto con valor agregado.
Suma que esta decisión surgió de sus viajes por el mundo. De ir investigando el mercado por años y llegar a la conclusión de que en otros países se consume este tipo de productos. Y, al tener la materia prima en la provincia, era importante darle un mayor desarrollo.
Para obtener arenas sanitarias para gatos se utilizan distintos insumos: diatomeas (que es la piedra blanca común), silica, pellets de madera y bentonita, que es el producto premium. Señala que, mientras la diatomea es absorbente, la bentonita es aglomerante, por lo que el desecho del gato se puede retirar con una pala y no hay necesidad de renovar todo el mineral.
“Hacemos hincapié en darle al gato un producto 100% natural y amigable con la naturaleza”, afirma. En cuanto a las opciones que vienen con aroma a limón o lavanda, reconoce que en el 90% de los casos el gato elige la opción neutra, pero algunos dueños prefieren la opción aromatizada, por lo que ofrecen también estas variedades.
De Mendoza al mundo. Piedras sanitarias de bentonita para los gatos (2)
Minería responsable
Andrés comenta que desarrollan una minería responsable, cumpliendo con los requerimientos del Gobierno provincial, y cuentan con un sello de calidad, tanto para la marca propia como para el producto que elaboran para terceros.
Destaca que no utilizan agua en ninguna fase del proceso y que tampoco usan explosivos, sino que solamente realizan una extracción mecánica de las laderas del yacimiento, para proteger la fauna y la flora.
Por otra parte, como se encuentran en una zona turística, solo trabajan de lunes a viernes, para no interferir con los paseos de trekking que atraviesan el yacimiento. De todos modos, si un grupo pide autorización para pasar en un día de semana, detienen la operación de las máquinas.
Sumó que, cuando se habla de minería, siempre se piensa en la metalífera y el impacto que puede provocar, desde el desconocimiento en la materia. Pero plantea que la gente no tiene presente que la actividad es muy amplia y que Mza Bentonit es una empresa minera y los que obtienen otros minerales, como el talco, también. Y resaltó que el talco se usa para los pies, está presente en muchos medicamentos, en las cremas.
Sin embargo, también indicó que la minería no metálica es proveedora de la metalífera. La bentonita, por ejemplo, se usan en las perforaciones. Por eso, manifestó que es importante que la comunidad entienda, a través de una buena comunicación, que la minería es una actividad que se puede desarrollar con todos los controles y que es muy amplia, más allá del cobre, la plata y el oro.
Competitividad en el mundo
El empresario analiza que el crecimiento del mercado de arenas sanitarias está limitado en Argentina, porque se encuentra atomizado. Pero considera que, a nivel mundial, sí hay oportunidades para crecer. “Nos estamos preparando para abastecer al mundo”, afirma.
A diferencia de lo que sucede con otros productos mendocinos que se exportan -que han perdido rentabilidad por el aumento de costos y un tipo de cambio que no sigue la misma evolución- Andrés sostiene que pueden ser competitivos, porque tienen la materia prima y han realizado inversiones en tecnología, lo que les permite poder competir con otros productores mundiales y también con la libre importación.
Tradición familiar
El abuelo de Aldo Andrés, Francisco Montoya, se dedicó a la exploración minera en Mendoza y descubrió el yacimiento de bentonita que se convirtió en la mina San Félix, en El Salto. Se trata de un predio de 12 hectáreas en el que hoy están utilizando sólo una. El potencial, al ritmo de explotación actual, apunta a que puedan seguir obteniendo mineral por 150 años más.
Su tía y madrina, Norma Montoya, fue pionera en la minería local, en una época en que las mujeres no tenían participación en la actividad. Formó parte de la Cámara Mendocina de Empresarios Mineros y realizó aportes muy valiosos al sector. Participó en la primera edición del libro Mujeres que inspiran, editado por Women in Mining (WIM).
Hoy, la empresa, aunque cambió su nombre, sigue siendo familiar: el hijo de Aldo, Enzo Andrés, se encarga del comercio exterior; su hija Agustina está a cargo de recursos humanos; y su sobrino, Matías, trabaja en el yacimiento.