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El gráfico que muestra cómo ha evolucionado el peso del Estado en la economía. Fuente: CEM.
Par comprender el impacto que estos ingresos poseen, el análisis sumó que en la última década los recursos nacionales representaron algo más del 50% de los ingresos corrientes y su participación aumentó desde 2019. En este marco, los recursos tributarios explicaron el 70% de los recursos de origen provincial mientras que el impuesto sobre los Ingresos Brutos (IB) cerca del 80% de los recursos tributarios locales. En los últimos 12 meses con datos publicados _hasta septiembre de 2025_ se observó una moderada recuperación de los recursos corrientes, en torno al 4,3% real, señaló el CEM.
Esto, tal vez haya sido posible debido a otra situación que señaló el informe que tiene que ver con una suerte de achicamiento en el tamaño del Estado mendocino. De hecho, el trabajo señaló que el peso del Estado provincial sobre la economía de Mendoza ha disminuido en la última década. Aunque son datos hasta 2024 debido a que se calcula en función del Producto Bruto Geográfico (PBG) y a que este número todavía no está cerrado para el 2025.
En este contexto, el ministro de Hacienda de la provincia, Víctor Fayad, expresó que es importante observar la película en lugar de la foto. La política de bajar el gasto corriente para poder tener superávit y destinar esos fondos a obra pública es la principal apuesta del Gobierno provincial y no es nueva. “Hemos llegado a un nivel de gasto público por habitante mínimo comparado con otras provincias”, comentó Fayad. Es que en el contexto actual la coyuntura aprieta el zapato de empresas, ciudadanos y, por supuesto, arcas públicas.
Debido a la fuerte caída de la actividad, la coparticipación bajó 7% en buena parte del año pasado y el primer trimestre de este; según aportó Fayad. “Sin facturación no hay Ingresos Brutos”, reflexionó el ministro quien sumó que el pago de bienes patrimoniales provinciales está en niveles razonables dado el contexto. Aunque el funcionario habla de señales amarillas en este punto, expresó que evaluarán los pasos a seguir de manera cuidadosa. “Preferimos cuidar al que paga que al que no lo hace y la mayoría de los contribuyentes está al día”, aseguró Fayad.
Frente a la caída de la coparticipación –que impactó de lleno en las cuentas fiscales- se hizo foco en el sostenimiento e incentivo de la obra pública de la mano de los fondos del resarcimiento por la promoción industrial. “En muchas provincias las obras se tuvieron que cortar” sumó el referente de Hacienda. La otra acción para pasar la tormenta tuvo que ver con refinanciar la deuda que había que saldar. “Por nuestro superávit y compromiso, pudimos acceder al crédito y realizar un nuevo acuerdo de pago”, se jactó Fayad.
Cómo juega el sector público en la economía local
En los últimos dos años se instaló con fuerza el debate de si más o menos Estado es mejor o no para el crecimiento de la economía. Así como la grieta política, la biblioteca está dividida casi por partes iguales. Sin embargo, desde el punto de vista del Consejo Empresario es fundamental que sea el sector privado quien impulse la actividad, el empleo y el crecimiento en lugar de provenir de fuentes estales que no generan riqueza en el mediano plazo.
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El gráfico que elaboró el CEM para observar la presión tributaria en los últimos años
En este contexto, el informe del CEM muestra que la participación del sector público provincial en la economía de Mendoza ha ido en baja y en 2024 se notó una disminución en el peso del Estado en toda la economía. “Bajar las erogaciones corrientes permite que la inversión de capital crezca”, explicó Rivarola quien sumó que la entidad empresaria celebra la austeridad fiscal de la provincia al tiempo que incentiva a los municipios a que midan y racionalicen s sus erogaciones. El anteaño pasado, la incidencia del Estado en la economía fue del 19,6%, un número menor en comparación con lo sucedido años anteriores.
El informe del CEM mostró una mirada retrospectiva del período 2004-2024 en donde se ve que las erogaciones corrientes, que eran 12,6% del PBG en 2004 crecieron a 21,4% en 2015. A partir de entonces, se estabilizaron en esos valores hasta 2020 y bajaron a 17,4% en 2024. Se trata de 4 puntos porcentuales por debajo de 2015, aunque todavía 4,8 puntos por encima de 2004.
El trabajo del CEM completó que algo similar ocurre con las erogaciones totales: pasaron de 13,4% del PBG en 2004 a 23,1% en 2015. En tanto, se amesetaron con altibajos hasta 2019 y cayeron a 19,6% en 2024; es decir 3,5 puntos por debajo de 2015 pero 6 puntos arriba de 2004. “En este último caso, debe sopesarse el aumento del gasto de capital (incluida la obra pública) desde 0,8% en 2004 a 2,2% del PBG en 2024”, se aclaró en el informe.
Sumó que, en línea con lo anterior y dada la necesidad de financiar un mayor gasto público, la presión tributaria efectiva provincial -medida por el indicador Ingresos Tributarios Provinciales con relación al PBG- aumentó desde 3,6% en 2004 al 6,8% en 2015. Después, alcanzó el 7,3% en 2017 (inicio del programa de reducción de alícuotas de ingresos brutos) para caer hasta 6,4% en 2024, último ejercicio con medición oficial del PBG.
El peso del Estado provincial en la economía local (erogaciones totales/PBG), se redujo en la última década. No obstante, desde el CEM expresaron que dicho valor se encuentra todavía muy por arriba del dato de inicio en 2004”, precisó el análisis. Agregó que, por ello, “entendemos que la presión tributaria local debe seguir cayendo, para mejorar la competitividad de las empresas locales y liberar recursos a ser aplicados en nuevas inversiones y en la creación de más empleo registrado privado”.
Qué pasó con el empleo público
Entre los puntos que analiza el Consejo Empresario Mendocino se encuentra el empleo público. El informe expresó que la cantidad de agentes públicos cada 1.000 habitantes se redujo de 57,3 en 2015 a 49,1 en la actualidad lo que implica una contracción del 14%. Entre 2011 y 2015, la dotación de agentes públicos creció al 2,3% anual promedio -por encima del crecimiento poblacional-, pasando de 99.149 a 108.721 cargos y contratos en el período.
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El empleo público ha ido a la baja con relación a la cantidad de habitantes, según los cálculos del CEM.
Desde entonces, cayó a un ritmo del 0,9% anual entre 2016 y 2019 y creció 0,7% anual entre 2019 y 2023 (período que incluye la pandemia) hasta llegar a los 107.689 cargos y contratos. Más cerca en el tiempo, en 2024 la planta se contrajo 2,4% (2.600 cargos) y continuó a la baja hasta alcanzar 102.849 empleos públicos en diciembre de 2025. Con ello, y por primera vez en muchos años, el empleo público provincial se ubicó por debajo de los 50 agentes cada 1.000 habitantes.
Por su parte, el ratio gasto de personal/recursos corrientes, que era 65% en 2015 (y 47% en 2007) bajó paulatinamente hasta alcanzar el 40% en 2024, rebotando al 44%, en los últimos 12 meses con datos publicados “El empleo público provincial creció durante la primera mitad de la década pasada y se redujo a partir de 2016”, sumó el trabajo. Agregó que el trabajo estatal se ubicó por debajo de los 103.000 agentes a fines de 2025.
En esa línea, el gasto en personal se redujo del 65% de los recursos corrientes en 2015 hasta alrededor del 40% en los últimos años, con un repunte en el último año. “Este proceso resultó clave para alcanzar y sostener el equilibrio fiscal”, puntualizó el CEM que también explicó que la racionalización del empleo público provincial continúa hasta la actualidad. La partida de personal es la más significativa de las erogaciones corrientes y es lo más difícil de bajar para el Gobierno provincial.
De hecho, dada la baja de recursos, en los últimos 12 meses hasta septiembre de 2025, el gasto en personal aumentó más que los recursos; según el análisis. Más allá de esto, el trabajo completó que la política de reducción de personal estatal “debe continuar” al tiempo que “priorizar las funciones indelegables del Estado en resguardo de la sostenibilidad fiscal”. Para el CEM, los empleos registrados que necesita Mendoza deben crearse en el sector privado.
Equilibrio y expectativas hacia adelante
El informe del CEM relató que los recursos corrientes se redujeron 14% real entre 2015 y 2024, con una caída mayor de los recursos de origen provincial (-16%) frente a los de origen nacional (-13%). En la última década los recursos nacionales representaron algo más del 50% de los recursos corrientes y su participación aumentó desde 2019. La Coparticipación Federal sumao a los Regímenes Especiales constituye la principal fuente de ingresos corrientes, seguida por el impuesto a los Ingresos Brutos, que explica cerca del 80% de los ingresos tributarios locales.
Un análisis detallado de los recursos provinciales muestra que los tributarios retrocedieron más de 20% real en el período, mientras que los no tributarios cayeron 4%, pese a la merma en las regalías hidrocarburíferas. Por su parte, en 2025 (datos al 3T) los recursos corrientes mostraban una recuperación cercana al 4% real.
Entre las erogaciones corrientes se destacan el gasto en personal y las transferencias a municipios (48% y 18% del gasto corriente respectivamente). En los últimos años los intereses y gastos de la deuda pierden peso relativo en la estructura del gasto, ubicándose cerca del 2%. La dinámica del gasto en personal y de las transferencias es central para explicar la evolución del ahorro corriente. El gasto corriente disminuyó un 32% real entre 2015 y 2024; las mayores caídas en locaciones de servicios, intereses de la deuda y gasto en personal. En tanto, en los últimos 12 meses el gasto corriente aumentó un 15%, recortando parcialmente lo sucedido hasta 2024.
Al observar la composición general de recursos y erogaciones, la actividad económica será clave para el sostenimiento y mejora de las cuentas fiscales. Con relación a lo que puede suceder este año, el ministro de Hacienda prefirió no hacer públicas las estimaciones del Gobierno. “Las tenemos, pero preferimos no expresarlas no solo porque pueden no cumplirse y dada la influencia que tiene la palabra oficial”, detalló Fayad. Pese a esto, el funcionario aseguró que en líneas generales son “optimistas” dado que creen en los cambios y en orden macro como herramienta de desarrollo. La principal duda esté, tal vez, en los ritmos y sectores en que se dará la recuperación.
Desde el CEM, en tanto, identificaron diversos desafíos hacia adelante: “Desde lo fiscal, cuidar el resultado corriente y consolidar un Estado provincial que contribuya a la competitividad, mejore la eficiencia y eficacia del gasto”. Expresó que en ese escenario debería seguir reduciéndose la carga fiscal así como simplificar trámites y eliminar burocracia. Estas premisas también deben alcanzar a los municipios. La clave para el CEM es que la economía mendocina crezca para reducir el peso relativo del sector público y, simultáneamente, aumentar el del sector privado generador de empleo y riqueza.
Desde el Consejo Empresario también expresaron: “Existen decisiones a nivel nacional y provincial que pueden ayudar. En el plano nacional, la estabilidad macroeconómica y las reformas en curso son condiciones necesarias para generar la previsibilidad y la confianza que incentiven la inversión e impulsen el crecimiento del país y de Mendoza. Desde lo provincial, el desafío es avanzar en una mayor diversificación de la matriz productiva, ampliando su base, promoviendo nuevos sectores y facilitando la creación de más empresas, generadoras de empleo formal y desarrollo de largo plazo”.