23 de febrero de 2026 - 11:08

Château d'Ancón: el siglo de un pionero que se reinventa en el corazón de La Carrera

A 1.440 metros sobre el nivel del mar, este ícono de La Carrera celebra cien años de historia con la apertura de su nuevo espacio enogastronómico llamado WineSpot y un ciclo cultural junto al historiador Felipe Pigna. Jorge Bailey, custodio de un legado que une la formación europea con la rusticidad del trabajo andino, revela cómo el antiguo granero familiar se convirtió en un espacio donde el vino es, ante todo, un acto de pensamiento.

La silueta del Château d’Ancón, recortada contra el imponente Cordón del Plata, es una postal de arquitectura europea enclavada en los Andes y el testimonio de una visión que ya cumple cien años. En una zona que a principios del siglo XX no figuraba en ningún mapa vitivinícola, la familia Bombal plantó en 1908 las primeras semillas de un proyecto que hoy, bajo la custodia del anfitrión y la figura visible de la propuesta, Jorge Bailey, se reinventa.

La apertura de WineSpot, su primer bar de vinos, y el lanzamiento de la serie Ediciones Únicas, dan inicio de una era donde la propiedad deja de ser un secreto familiar para convertirse en un polo de enoturismo cultural.

Esta transformación encuentra su eje en el viejo granero de la estancia. Lo que durante décadas fue un edificio ligado a la dinámica agrícola —almacén de granos, papas y nueces, entre otros productos— ha sido reconvertido por el arquitecto Alberto Rebecchi en un sofisticado refugio dedicado al vino y la gastronomía. La intervención fue quirúrgica: se preservaron las chapas originales desgastadas por el clima cordillerano y las texturas que narran un siglo de trabajo rural. Para Jorge Bailey, esta recuperación no es un gesto de nostalgia, sino una forma de dar contexto a sus vinos de altura, como el Pinot Noir y el Chardonnay, elaborados hoy con mínima intervención por Emiliano Turano Ochoa y Juan Pablo Michelini.

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La propuesta de Château d’Ancón se aleja del formato turístico convencional.

La propuesta de Château d’Ancón se aleja del formato turístico convencional.

La propuesta de Château d’Ancón se aleja del formato turístico convencional para proponer un modelo de "conversación y comunidad". Bajo el concepto de Ediciones Únicas, el establecimiento busca recuperar las antiguas tertulias donde intelectuales y diplomáticos debatían frente a la montaña. El primer capítulo de este ciclo, programado para el miércoles 25 de febrero, contará con un invitado de lujo: Felipe Pigna. El historiador encabezará un encuentro dedicado a la etapa mendocina de José de San Martín, explorando no solo su gesta militar, sino su rol como promotor del desarrollo productivo y su vínculo con la vitivinicultura regional.

La experiencia se completará con un "menú sanmartiniano" diseñado por el chef Bruno Zerhau, con dirección histórica de Pigna, que recorrerá sabores vinculados a los hitos de la vida del Libertador, desde Yapeyú hasta Boulogne Sur Mer. Es, en esencia, la filosofía que Bailey define como la unión entre el refinamiento europeo del Château —que mantiene intacto su mobiliario de 1933 traído de Cambridge— y la rusticidad noble del granero. En Ancon, el paisaje no es un decorado, sino la estructura simbólica de un proyecto que demuestra que, en la inmensidad de La Carrera, la perseverancia es la única forma de construir identidad.

Jorge Bailey reflexiona con Los Andes sobre el significado de este centenario y los desafíos de abrir las puertas de una "casa con memoria".

100 años de historia: Château d’Ancón llega a su centenario siendo un ícono de La Carrera. ¿Qué siente al ver que la casa que se construyó generaciones atrás sigue hoy más viva que nunca?

Cien años en La Carrera no es una simple cifra redonda; es una rareza histórica para nuestro país. En esta zona, donde durante décadas no existía infraestructura ni reconocimiento vitivinícola, sostener un proyecto productivo durante un siglo implica visión, perseverancia y convicción.

Lo que siento es una mezcla de orgullo y responsabilidad, es el legado de mi mujer Lucy Bombal. Su familia fue pionera en 1908 cuando se plantaron los primeros viñedos del Valle de Uco, que en aquel entonces se elaboraban en la bodega de Guaymallén y, a partir de 1926, en nuestra propia bodega aquí mismo. Esta herencia no fue solamente vitivinícola. Se incorporó la rotación de cultivos, se diversificó la producción con papas, nueces, granos y ganadería, y se implementaron prácticas laborales adelantadas para la época, como el sábado inglés.

El Château es el símbolo de una forma de entender el trabajo: productividad con visión de largo plazo y conciencia social.

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Jorge Bailey, custodio de este legado habló con Los Andes. 

Jorge Bailey, custodio de este legado habló con Los Andes.

La esencia familiar: ¿Cuál es el recuerdo más fuerte que tiene de este lugar y cómo intentan mantener ese espíritu ahora que abren las puertas al público?

El recuerdo más fuerte es la dedicación de Lucy. Ella entendía este lugar como una responsabilidad permanente. No solo cuidó la casa, sino también la fuente de trabajo que representaba para muchas familias. Esa mirada —la tierra como legado y como compromiso— es lo que más me marcó.

Hoy, al abrir el Château y el WineSpot, no buscamos convertirlo en un espacio turístico convencional. Compartimos una historia real. La arquitectura se mantiene intacta, el mobiliario original traído por Domingo Bombal desde Cambridge permanece en su lugar, y la decoración de 1933 no se alteró. Entrar aquí sigue siendo entrar en una casa con memoria, no en una escenografía.

De granero a bar de vinos: ¿Cómo fue el proceso de transformación?

La decisión de intervenir el granero nace de la necesidad de generar un lugar donde nuestros vinos pudieran ser explicados, degustados y comprendidos en contexto. No queríamos una sala técnica; queríamos un espacio con vida.

Alberto Rebecchi logró algo complejo: modernizar sin borrar la historia. Muchas de las chapas que hoy forman el techo interior estuvieron durante cien años expuestas al exterior. El tiempo pasó sobre ellas y hoy se integran al espacio como parte del relato. Se conservaron estructuras, texturas y materiales originales.

WineSpot ofrece contexto. Aquí el vino no aparece aislado, se entiende desde el terroir, desde la historia productiva y a través del paisaje. Quien cruza el parque y llega al granero comprende que está dentro de un proyecto centenario que fue pionero en la zona.

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Nuestros vinos han sido presentados en Londres, Ámsterdam y San Pablo con gran aceptación, y hoy forman parte de las cartas de algunos de los mejores restaurantes de Argentina. Pero la experiencia real ocurre aquí, frente al Cordón del Plata. Es una inmersión en el origen.

Vino y pensamiento: ¿Por qué sumar reflexión en un entorno de viñedos?

Porque el vino es cultura antes que bebida. Históricamente, este lugar fue punto de encuentro de empresarios, diplomáticos e intelectuales. Recuperar el formato de tertulia era natural. "Ediciones Únicas" buscan recrear ese espíritu: generar conversación en torno a la historia, el arte, la producción y la identidad argentina. El vino funciona como hilo conductor, como punto de encuentro entre distintas disciplinas.

El primer capítulo: ¿Qué puede adelantar?

El primer encuentro estará dedicado a la historia argentina con Felipe Pigna. Para nosotros es una apertura significativa ya que vinculamos el vino con la memoria y con la construcción de identidad. Cada edición recorrerá uno de esos ejes, manteniendo al vino como protagonista.

La Carrera como destino: ¿Cómo observa su evolución?

Cuando la familia comenzó aquí, La Carrera no figuraba en ningún mapa vitivinícola. Hoy es uno de los puntos más buscados del Valle de Uco. La evolución confirma que la zona tenía un potencial extraordinario: altura, amplitud térmica, suelos complejos y un paisaje imponente. Pero más allá del turismo de lujo, lo que define este lugar sigue siendo el trabajo productivo y la excelencia sostenida.

El mensaje del Château: Si pudiera hablar hoy, ¿qué diría?

Diría que la perseverancia construye identidad. Que el amor por la tierra es una práctica diaria para un discurso consistente y sólido Durante cien años se mantuvieron estándares altos en ganadería, papas, nueces, granos y vitivinicultura. El Château fue testigo del crecimiento de generaciones de mendocinos. La trascendencia se logra cuando el proyecto supera a quienes lo iniciaron.

¿Qué rasgos se mantienen intactos?

La arquitectura principal conserva su estructura original y su diseño interior. El mobiliario traído desde Cambridge permanece en su lugar. La biblioteca, las obras de arte y la distribución de los espacios respetan la visión inicial. No se modernizó para adaptarse a modas; se conservó como testimonio de época.

¿Cómo conviven el refinamiento europeo y la rusticidad del granero?

Conviven como dos momentos de una misma historia. El Château expresa una Argentina de formación europea, de educación en Eton y Cambridge, de mirada cosmopolita. El granero expresa la dimensión productiva, el trabajo concreto sobre la tierra. Uno representa tradición; el otro, reinterpretación contemporánea. Juntos construyen identidad.

¿El paisaje es parte de la arquitectura?

Sin duda. La orientación del Château dialoga con el Cordón del Plata. La cordillera no es fondo escénico; es estructura simbólica. El paisaje completa la obra.

¿Cuál fue el mayor desafío en la recuperación del granero?

Evitar que se transformara en un espacio artificial. Modernizar sin quitar carácter. Mantener la memoria del edificio rural y, al mismo tiempo, convertirlo en un ámbito cultural y gastronómico. El resultado es un conjunto donde Château, parque de Carlos Thays, bodega y granero funcionan como una unidad coherente. Cada pieza refuerza a la otra.

Finalmente, Bailey remarcó: “Si algo aprendí de estos cien años es que los proyectos verdaderamente importantes no se construyen para una generación, sino para varias. El Château nació como parte de una visión productiva y cultural de largo alcance, no nació como un gesto estético ni como una apuesta circunstancial. Hoy nos toca custodiar esa visión. No se trata de conservar por nostalgia, sino de proyectar con conciencia. Cada decisión —desde la producción agrícola hasta la recuperación del granero, desde el cuidado del parque hasta la creación de las Ediciones Únicas— responde a la misma lógica que es honrar el origen y sostener la excelencia hacia adelante”.

Información del encuentro

  • Evento: Edición Única #1: Pigna celebra a San Martín.
  • Cuándo: Miércoles 25 de febrero a las 18 h.
  • Dónde: WineSpot, El Granero de Château d’Ancón, RP89, Valle de Uco.
  • Propuesta: Charla histórica y menú sanmartiniano por el chef de la casa Bruno Zerha
  • Entradas: @chateaudancon_winespot

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