21 de febrero de 2026 - 15:53

Aumentó la morosidad en las familias y la irregularidad en créditos alcanzó el 9,3%

Un informe del Banco Central reveló que la irregularidad en los préstamos a personas se disparó durante el último año.

El sistema financiero de Argentina finalizó el año 2025 con una señal de alerta máxima sobre la economía doméstica, ya que la morosidad en los créditos destinados a las familias alcanzó un pico histórico del 9,3% en diciembre.

Este registro no solo representa un aumento de 6,7 puntos porcentuales respecto al mismo mes del año anterior, sino que además marca un récord desde que el Banco Central inició su serie estadística en 2010.

Mientras que el sector corporativo mantiene una conducta de pago más estable con apenas un 2,5% de irregularidad, el deterioro en los hogares ha sido mucho más veloz, evidenciando una presión financiera sin precedentes sobre los presupuestos familiares.

Dentro del espectro de financiamiento a individuos, los préstamos personales se han convertido en el foco de mayor vulnerabilidad, con una morosidad que trepó al 12% al cierre del año, lo que implica que casi se cuadruplicó en apenas doce meses.

Por su parte, el uso de tarjetas de crédito también refleja esta crisis de cumplimiento, con atrasos que alcanzan al 9,3% de las financiaciones familiares.

Incluso las líneas con garantía real han mostrado fisuras: los préstamos prendarios llegaron a una irregularidad del 5,8%, cifra que escala al 7,5% cuando se trata de créditos con ajuste UVA, reflejando el impacto de la indexación sobre los ingresos.

Cuáles son las causas según analistas

Los analistas económicos atribuyen este fenómeno a una combinación de factores técnicos y salariales que alteraron la planificación de los deudores.

Por un lado, la exitosa reducción de la tasa de inflación generó un efecto colateral inesperado: al no haber aumentos nominales de ingresos tan elevados, las cuotas de los préstamos dejaron de "licuarse" y comenzaron a representar una proporción del gasto total mucho mayor a la proyectada inicialmente.

Desde mediados de 2024, la tasa de interés mensual real ha superado de forma continua a la variación del salario real, lo que ha erosionado sistemáticamente la capacidad de compra futura de los hogares y su margen para cancelar compromisos previos.

Ante este escenario de mayor exposición al riesgo, que es todavía más crítico fuera del sistema bancario tradicional —donde la morosidad llega al 22,8%—, las entidades financieras han comenzado a adoptar una postura defensiva. Para contener el avance de la cartera vencida, los bancos optaron por endurecer los requisitos de calificación para nuevos clientes y limitar los saldos disponibles en las tarjetas de crédito. Esta restricción ocurre en un contexto donde el crédito al sector privado había crecido con fuerza, llegando a representar casi el 44% del activo total de los bancos, desplazando al financiamiento público que predominó en gestiones anteriores.

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