Advierten que la inflación del segundo semestre arroja a más hogares en la pobreza

La demanda en los comedores populares sigue creciendo. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.
La demanda en los comedores populares sigue creciendo. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

En los últimos tres meses, la inflación llegó al 22% y sólo entre julio y diciembre acumularía 46%. Las canastas se disparan y más hogares caen en la pobreza y la indigencia.

En sólo tres meses del segundo semestre, la inflación llegó al 22%, un incremento cada vez más acelerado que impacta en el bolsillo de los argentinos que ven cómo se derrumba el salario real.

En paralelo, y como una consecuencia directa de que los ingresos no pueden alcanzar a la escalada inflacionaria, es mayor la cantidad de hogares que caen por debajo de la línea de pobreza.

Según el último informe de condiciones de vida del Indec, publicado a finales de septiembre, la pobreza en el primer semestre de 2022 en los aglomerados urbanos más grandes fue del 36,5% de la población total. El porcentaje bajó en relación con el semestre inmediato anterior (que fue del 37,3%) y respecto del mismo periodo de 2021 (40,6%).

Sin embargo, esos datos de la primera parte del año son una imagen que ya no refleja la realidad actual.

El fuerte repunte de la inflación, que se inició en marzo, pero que se profundizó desde julio, elevó las canastas básicas (alimentaria y total) a niveles inalcanzables para la mayoría de los acuerdos paritarios y, muy en especial, para los ingresos de los informales, que la mitad de los trabajadores argentinos.

Al elevarse el costo de las canastas, los ingresos no alcanzan y más hogares caen en la pobreza y la indigencia.

Inflación en el tercer trimestre de 2022
Inflación en el tercer trimestre de 2022

“Los datos (de pobreza) del primer semestre ya son anecdóticos en términos de que vemos tanto deterioro en los ingresos relativos respecto de la canasta por inflación que el segundo semestre va a mostrar un panorama muy distinto”, reconoce Daniel Ortega, director general de Estadística y Censos de la Provincia de Córdoba.

“Estamos viendo una ‘foto vieja’; en el nuevo contexto, la realidad es muy distinta. En julio y agosto la inflación de la canasta fue altísima”, advierte el funcionario adelantando que los datos del segundo semestre, que se conocerán allá por marzo de 2023, serán notablemente mayores.

Ortega explica que la “carrera” contra los precios venía “empatada” hasta finales del primer semestre en el cálculo interanual, pero los datos de inflación desde julio cambiaron ese panorama. La realidad, para Ortega, es incluso mucho peor para los informales.

“Los ingresos de los asalariados en blanco venían empatando con la inflación si se tomaban los últimos 12 meses anualizados. Dependiendo de la paritaria de cada uno, en promedio, algunos más que otros, pero no estaban tan mal”, dice el funcionario aclarando que esa situación se alteró desde julio con el despegue del índice de precios al consumidor.

“El problema es más grave para los trabajadores informales y los cuentapropistas, que vienen muy por debajo y que ya deben estar siete puntos abajo (ingresos versus inflación)”, amplia Ortega.

El funcionario explica que “los hogares más pobres suelen tener algún ingreso en blanco, pero proporcionalmente pesa menos de la mitad en los ingresos de ese hogar, por eso dependen mucho de ese otro ingreso adicional informal que está creciendo mucho menos que la inflación y que va a impactar en este segundo semestre”.

Virginia Giordano, economista de Idesa, opinaba en el mismo sentido cuando se dieron a conocer los datos de Indec de la primera mitad del año. “A finales de 2022 la inflación probablemente esté en el 100%, por lo que será difícil que el salario informal aumente en esos mismos valores”.

Expectativas por las nubes

La inflación “punta a punta” en diciembre proyectada para todo 2022 por los bancos y consultoras que encuesta el relevamiento de expectativas de mercado (REM) del Central es de 100,3%.

Según esas estimaciones, el índice de precios seguirá por encima del 6% mensual en octubre, noviembre y diciembre.

De confirmarse en esos términos, la suba de precios, sólo entre julio y el último mes del año, será del 46,3%, porcentaje muy complicado de alcanzar para los ingresos, especialmente de los informales y cuentapropistas.

La canasta básica alimentaria (CBA), que marca el límite de la indigencia, se ubicó en agosto en 52.989 pesos, 81,4% más que un año antes. Es lo que una familia tipo compuesta por dos adultos y dos hijos menores necesitó percibir ese mes para adquirir la cantidad mínima de comida.

La canasta básica tota (CBT)l, que determina el límite de la pobreza, se calcula a partir de la canasta básica con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios como vestimenta, transporte, educación y salud, entre otros. Estaba en agosto en 119.757 pesos, 75,2% más alta que en el mismo mes de 2021.

Brecha de pobreza

El aumento de la inflación que no es acompañado por una suba de los ingresos no sólo hace que más gente caiga en la pobreza y la indigencia, sino que también aleja la posibilidad de que los pobres e indigentes puedan salir de esa situación.

El último informe del Indec al respecto dice que la CBT promedio del hogar pobre es de 93.177 pesos, en contraste con un ingreso total familiar promedio de 58.472. Es decir, que las familias pobres no sólo padecen esa condición, sino que están muy lejos de la salida (exactamente, a 34.705 pesos por mes de lograrlo).

En el caso de los hogares indigentes, la CBA promedio se ubicó en el primer semestre en 40.857 pesos, 14.257 pesos arriba de los ingresos promedio (26.600 pesos).

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