El ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, se refirió al nuevo esquema arancelario para las exportaciones de vino hacia Estados Unidos en el contexto del acuerdo comercial con ese país. El funcionario explicó que Chile contaba previamente con arancel cero gracias a sus acuerdos de libre comercio, mientras que Argentina enfrentaba tasas que oscilaban entre el 15% y el 17%.
El acuerdo se formalizó el 5 de febrero, pero la negociación no ha concluido. Con la reciente actualización, ambos países pasan a tributar un arancel del 10%, lo que implica que Argentina ha mejorado su posición competitiva y ha quedado en igualdad de condiciones con su principal competidor vitivinícola. En declaraciones a radio Nihuil, Vargas Arizu subrayó que este resultado se da en un contexto donde Argentina no posee acuerdos de libre comercio similares.
Agregó que es clave avanzar en ese tipo de herramientas así como impulsarlos a través de diversos mecanismos. Más allá de que el vino no quedó con arancel cero como se esperaba en algún momento, el ministro de Producción no descartó que haya una baja mayor para el sector debido a que las negociaciones todavía están en curso. En ese marco, el también empresario vitivinícola sostuvo que el escenario macroeconómico actual abre una ventana de oportunidad para el sector, siempre que se sostenga en el tiempo. Señaló que el país cuenta hoy con condiciones más previsibles como un tipo de cambio unificado, menor inflación y reglas más claras en materia de importaciones.
Vargas Arizu destacó el potencial de crecimiento del sector ya que actualmente Argentina representa cerca del 3% del mercado mundial de vinos, pero existe margen para expandirse hasta alrededor del 5,5% si se logran condiciones comerciales más favorables como las que se negocian en la actualidad. En ese sentido, observó que parte del éxito de Chile en mercados como Estados Unidos y el Caribe respondió tanto a su estrategia de negociación internacional como a errores de política interna en Argentina que con una buena macro tendería a reducirse.
El funcionario, además, se refirió a la evolución del consumo global de vino. Indicó que, si bien en los principales países consumidores se registra una caída, esta tendencia se compensa parcialmente con un aumento en los mercados emergentes, lo que contribuye a una estabilización del mercado mundial.
En el plano local, precisamente que el consumo de vino cayó un 2,7%, una cifra considerablemente menor a la registrada por la cerveza, que descendió mucho más. Esto, a su entender, relativiza la magnitud de la crisis que se suele atribuir al sector.
En esa línea, Vargas Arizu comentó que los problemas de la vitivinicultura argentina no responden tanto a una falta de demanda, sino a la intervención estatal en el funcionamiento del mercado. Recordó que ciertas políticas derivaron incluso en sanciones por dumping en Estados Unidos, lo que implicó la pérdida de entre 20.000 y 30.000 toneladas de mosto en los últimos años.