La cosecha 2026 avanza, pero el clima en el sector vitivinícola no es precisamente festivo. “Hermetismo absoluto”, definió Diana Chiani en Aconcagua Radio al referirse a la falta de definiciones sobre el precio de la uva.
Diana Chiani analizó el silencio en torno al precio de la uva, la falta de financiamiento para levantar la cosecha y el impacto que podría tener la reforma laboral en una economía regional que atraviesa un momento delicado.
La cosecha 2026 avanza, pero el clima en el sector vitivinícola no es precisamente festivo. “Hermetismo absoluto”, definió Diana Chiani en Aconcagua Radio al referirse a la falta de definiciones sobre el precio de la uva.
La vendimia comenzó a mediados de enero y se extenderá durante febrero y marzo. Como cada año, se esperaba el clásico tire y afloje entre productores y bodegas. Pero esta vez, explicó, “los elaboradores no han dicho nada, ni sí ni no, ni blanco ni negro”.
En el sector se especula con que el precio base sería similar al del año pasado. De confirmarse, implicaría una pérdida considerable frente a la inflación. “Es probable que me paguen lo mismo que el año pasado, o sea que ya voy a la pérdida con todo lo que ya se vino perdiendo”, resumió.
Según estimaciones del Instituto Nacional de Vitivinicultura, la cosecha sería un 19% menor que la anterior, aunque algunos productores creen que podría ser incluso más baja. Eso ayudaría a equilibrar el stock, pero el problema estructural sigue siendo el bajo consumo interno.
“No se ha vendido mucho vino, sobre todo en el mercado interno, que es el fuerte de la vitivinicultura argentina”, señaló Chiani. Más del 80% de la producción se consume dentro del país, y esa demanda todavía no repunta.
En ese contexto, varias bodegas pequeñas decidieron no elaborar este año. Las grandes sí producirán, pero el problema es otro: la liquidez.
“Para levantar la uva se necesita plata”, afirmó. Y ahí aparece otro obstáculo: el financiamiento. Los créditos privados prácticamente no existen para muchos productores, mientras que las líneas del Fondo para la Transformación y el Crecimiento comenzaron a estar disponibles recién la semana pasada.
Además, se suman trabas burocráticas para acceder a certificados por contingencias climáticas. Sin esos documentos, muchos no pueden obtener beneficios fiscales ni acceder a préstamos. “Es como que viene todo un poco trabado”, describió.
Aunque desde el sector aseguran que la uva “no va a quedar en la planta” por el riesgo sanitario que implica, también reconocen que el panorama es delicado. Como posibles salidas aparecen el mosto y los vinos blancos a granel para exportación, ante la menor cosecha en Europa. Pero eso no resuelve la caída del mercado interno.
En paralelo, la periodista analizó el debate por la reforma laboral que se discute en el Congreso. Entre los cambios aprobados en general figuran modificaciones en la modalidad de vacaciones y en la jornada laboral, aunque uno de los artículos más polémicos —vinculado al pago del salario en caso de enfermedad— podría revisarse.
“Es una pérdida de derechos contra el trabajador”, advirtió sobre ese punto, y explicó que podría ser declarado inconstitucional.
Desde el sector empresario hay apoyo a la reforma, aunque con matices. Estudios difundidos por la Fundación Mediterránea comparan el proceso con lo ocurrido en Brasil, donde una reforma laboral coincidió con una etapa de crecimiento económico.
Sin embargo, la clave está en el contexto. “Una ley por sí misma no va a generar empleo”, sintetizó Chiani al recoger la mirada de distintos actores. Sin crecimiento y sin consumo, la reducción de costos laborales no garantiza nuevas contrataciones.
Entre una vendimia sin precios definidos y una reforma que todavía genera dudas, la economía regional navega en terreno incierto. Como dejó flotando la propia Chiani, la gran pregunta es qué ocurre “mientras tanto”, en esa transición donde los números no cierran y las respuestas todavía no aparecen.
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