Este martes 8 de julio trabajadores, investigadores y productores se movilizaron en todo el país para realizar un abrazo simbólico al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). La convocatoria tuvo como objetivo expresar el rechazo al decreto impulsado por el Gobierno nacional que, según denuncian, pone en riesgo la autonomía y el carácter federal del organismo.
La protesta se llevó a cabo en cada una de las Estaciones Experimentales del INTA, incluyendo la de Mendoza, donde se espera una fuerte participación del sector agropecuario local.
Según los organizadores, el decreto —que será publicado oficialmente este 8 de julio— centraliza al INTA bajo la órbita del Ministerio de Economía, eliminando su autarquía técnica y económica, y concentrando el poder en una única figura: el presidente del organismo, designado por el Poder Ejecutivo.
Además, advierten que la nueva normativa implica la eliminación del control social, el cierre de agencias de extensión rural y un fuerte debilitamiento de la presencia territorial del INTA en las economías regionales.
“Esto no solo afecta al INTA, sino que representa un retroceso para el desarrollo científico, tecnológico y productivo del país”, señalaron en el comunicado difundido por los trabajadores.
Con el lema #DefendamosElINTA #DefendamosArgentina, la convocatoria busca visibilizar el rol clave del organismo en la innovación agropecuaria y en el fortalecimiento de los productores de todo el país.
Profunda reforma del INTA: el decreto de Milei elimina su autonomía y concentra el poder en el Ejecutivo
"El Gobierno nacional introdujo cambios sustanciales en la estructura y funcionamiento del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) a través de un decreto que reemplaza el histórico Decreto-Ley 21.680/56. La medida transforma al INTA en un organismo desconcentrado y elimina su condición de ente autárquico, lo que implica una fuerte pérdida de autonomía administrativa y financiera", denuncian los trabajadores en un documento que compara Decreto Milei vs Decreto-Ley 21.680/56 (INTA)
Entre las modificaciones más significativas se destaca la concentración del poder en una figura única: el presidente del organismo, quien será designado por el Poder Ejecutivo y tendrá rango de secretario. Este nuevo esquema elimina la conducción colegiada anterior, reduce las funciones del Consejo Directivo y limita su rol a un Consejo Técnico con funciones exclusivamente consultivas y miembros ad honorem.
Además, el decreto recorta facultades históricas del INTA como la creación de estaciones experimentales, servicios de extensión y convenios de investigación. También se eliminan fondos clave como el Fondo de Promoción de la Tecnología Agropecuaria, que financiaba proyectos conjuntos con universidades y entidades privadas.
Otra novedad es la desaparición de la representación universitaria en los órganos directivos y la simplificación estructural de los centros regionales y experimentales, lo que según especialistas podría debilitar el alcance territorial del instituto.
El Gobierno argumenta que la reforma busca “agilizar y modernizar” la gestión del INTA. Sin embargo, críticos señalan que esta transformación podría afectar su capacidad técnica, reducir su independencia y limitar su rol en el desarrollo científico y tecnológico del agro argentino.