15 de marzo de 2013 - 20:52

La economía provincial entre pinzas

En medio del fárrago de noticias que abundaron en los últimos días, el Ieral, el Instituto de Estudios Económicos de la Fundación Mediterránea en Mendoza, presentó el Informe anual 2012 y las perspectivas 2013, con una importante carga de información para el análisis.

La importancia de estos datos en este momento es porque vienen a poner un poco de luz acerca del comportamiento de distintos sectores económicos de la provincia y del impacto que podría generar la paralización del plan de inversiones de la brasileña Vale en el yacimiento de sales de potasio Río Colorado.

El informe explica que la economía local tuvo un desempeño similar al de la Nación, que en 2012 registró un virtual estancamiento.

Las razones están dadas por variables externas (restricciones de ingreso de mercaderías en y menos crecimiento en Brasil y caída de precios internacionales) variables internas (atraso cambiario, aumentos de impuestos provinciales, inflación) y variables climáticas (pérdida de producción de uvas, ajos, aceitunas y ciruelas) que llevaron a que solo dos sectores mostraran crecimiento mientras el resto registró caída.

El problema es cuando se analizan las perspectivas, y aquí es donde aparecen las discusiones. La lógica indica que los precios internos aumentaron el año pasado por la menor producción, pero que este año, con mayor volumen, los precios deberían bajar. Esto es porque los precios internacionales no subieron y el mercado interno está registrando techos sobre los cuales los consumidores no están dispuestos a pagar, mientras la inflación sigue galopando tranquila.

Y aquí comienzan a aparecer las pinzas. Por un lado, limitaciones en los precios del mercado, por otro, inflación y atraso cambiario y por otro el aumento de impuestos provinciales para financiar un creciente gasto estatal que, por su dimensión,  ya no dinamiza sino que comienza a paralizar al recurrir a mayores impuestos para financiarse.

El peso del Estado

El informe de Ieral pone de manifiesto que en 2012 el peso de la actividad estatal comenzó a ser contractivo en lugar de ser expansivo. Esto se produjo porque, a pesar de aumentar los recursos del Estado por efecto de los mayores impuestos (que son recursos que se detraen de la economía), el vuelco de gasto público fue menor y por lo tanto la política fiscal terminó siendo contractiva.

En realidad, el problema del gobierno local es que le han caído sensiblemente los ingresos de recursos nacionales respecto del crecimiento de la economía y esto obliga a la Provincia a aumentar impuestos para financiar gastos que no puede expandir por no contar con recursos suficientes.

Y esto nos lleva a la necesidad de replantear la relación Nación-Provincias. En el caso de Mendoza, sigue pendiente la devolución del 15% de la coparticipación primaria retenida hace 12 años para financiar el déficit del Pami y la Anses, organismos que hoy tienen superávit, que le prestan al gobierno nacional.

Además, las regalías petroleras siguen congeladas sobre un precio del barril de petróleo de 52 dólares. Esto ha desestimulado a los productores, pero también le ha restado recursos a la Provincia. Además, el impuesto al cheque, que va casi todo a la Nación, y las retenciones a las exportaciones (a pesar del Fondo Solidario de la soja).

Hoy los recursos provinciales son superiores a los recursos nacionales, pero a costa de generar menor actividad económica, lo que lleva a que el gobierno deba encontrar formas de hacer crecer la economía y a buscar eficiencia verdadera en la aplicación de un gasto público que crece a un ritmo notable y siempre está en déficit.

El ejemplo de Vale

El Gobernador consiguió que la Nación lo apoyara para salir con los tapones de punta contra la empresa brasileña, como para presionarla para que no abandone el proyecto de Potasio Río Colorado, sabiendo que la reanudación no será inmediata, en parte por problemas de la empresa y también en parte por las condiciones de la macroeconomía argentina que en lugar de atraer inversiones las espanta.

La paralización de la inversión va a complicar la ecuación económica de este año, ya que las inversiones de Vale serían las únicas esperadas por el gobierno de tal magnitud. La exigencia para que la empresa pague salarios durante un año puede servir para estirar la resolución del problema, ya sea que la empresa de Brasil pueda vender el proyecto o que se consigan socios que aporten capital.

En el mejor de los casos podrá sostenerse una parte del empleo directo, que representa un tercio de total de empleos que implicaba la puesta en marcha del mega proyecto de Malargüe. Pero no podrán hacerse muchas ilusiones respecto de las inversiones. Y por supuesto, no habrá respuesta a las empresas que hicieron inversiones para prestar servicios a la minera.

Para tener idea del significado, las dos principales actividades económicas de Mendoza son Comercio, Restaurantes y Hoteles, con el  25%, y Explotación de minas y canteras (incluye petróleo y la actividad de Vale) un 17%. Estos sectores son los que, hasta ahora, le dieron cierta dinámica a la economía mientras el resto retrocedía. Con la actividad petrolera en retroceso y sin Vale (al menos por este año) Mendoza no tendrá sectores con el peso específico necesario como para mejorar mucho.

El informe del Ieral prevé un moderado crecimiento del 2%, pero yo me inclino más por pensar que algunos presupuestos no saldrán tan positivos como se los espera y es más probable que repitamos un escenario de estancamiento.

Las pinzas sobre la economía mendocina están más vigentes que nunca y mientras la misma no consigue robustecerse, las pinzas presionan cada día más.

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