El Gobernador regresa a la provincia luego de su gira por China para enfrentar una serie de urgencias propias de la gestión y también de las derivaciones políticas que surgen de iniciativas que, como la reforma de la Constitución provincial, generaron tremendos remezones en los principales partidos, fundamentalmente de la oposición. Partidos en ebullición por las diferencias internas encuentra el titular del Ejecutivo.
En plena misión de Francisco Pérez por el gigante asiático se realizó la multitudinaria marcha de protesta, que tuvo en Mendoza una vez más uno de los lugares de mayor repercusión. A diferencia del ninguneo hacia la reacción de la gente que ganó las calles que se efectuó desde el gobierno nacional, aquí no tardaron en escucharse voces de respeto de referentes de distintas corrientes internas del oficialismo. El propio Pérez, desde su lejano destino, reconoció la necesidad de atender pedidos puntuales. Y Carlos Ciurca, al mando de la provincia en ausencia de aquél, no tardó en recomendar la postergación del debate por la reforma constitucional local, en la cual se empecinó el oficialismo.
Por ello, uno de los principales argumentos para "freezar" la gran apuesta reformista fue la falta de información e interés de la población, algo totalmente cierto según los sondeos más serios. Y uno de los mayores reclamos en el caluroso 8N mendocino.
Pocos días después también desde el oficialismo se manifestaron a favor de sumar otra postergación: la de la reforma política. Esta vez la justificación no pasó por el desconocimiento de la población al tema que se pretendía debatir, sino a las urgencias del Gobierno, que a un mes y medio de la finalización del año tiene la necesidad de que se aprueben sin mayores problemas el Presupuesto 2013 y sus leyes complementarias, Impositiva y Avalúo Fiscal, además del Estatuto de la empresa de energía, la autarquía del Poder Judicial y la Agencia de Recaudación.
Tiempistas legislativos. En el cuarto piso de la Casa de Gobierno miran con absoluta cautela los pasos que se van dando en el ámbito legislativo. Aseguran que el proyecto de reforma constitucional "sigue firme, pero con la precaución que exige el momento" en virtud del pensamiento de la gente.
El vicegobernador Ciurca, fundamentalmente, y el titular de Diputados, Jorge Tanús, son los encargados de manejar los tiempos de acuerdo con los requerimientos del Ejecutivo. El olfato político de ambos debe primar en esta instancia.
En el Senado el PJ se atrinchera con la Constitución bajo el brazo a la espera del momento oportuno para saltar al recinto con el debate. Y en la Cámara baja tiene que lograr vía libre a las leyes que Pérez quiere tener aprobadas a fin de año, y para ello es oportuno colocar la discusión de los proyectos políticos en una suerte de vía muerta.
Saben en el PJ que demorar estos temas significaría de alguna manera mantener tirante la relación con la oposición, pero como el oficialismo dice no haber resignado del todo su estrategia sobre la Constitución, sigue argumentando que todo forma parte de un paquete y como tal debería ser abordado. "La reforma política será producto de la negociación por la de la Constitución. En el debate debe entrar todo", insisten en los despachos gubernamentales.
Desdoblar o no desdoblar. Se especula permanentemente con la posibilidad de que Pérez disponga adelantar la convocatoria para elegir legisladores provinciales y concejales. En el Gobierno señalan que "hay ánimo" para el desdoblamiento, pero siempre está todo supeditado a que la oposición exprese que tiene voluntad de "discutir todo".
Muy ambiciosa la exigencia del justicialismo. De ninguna manera son equiparables la Carta Magna provincial, que requiere de un especial mecanismo de debate previo a su aprobación, y la reforma política, que se concreta mediante la modificación de leyes. La oposición mantenía la esperanza de que la discusión en el recinto se concretase el 5 de diciembre, como se había acordado.
La pregunta que cabe realizar es si realmente Francisco Pérez está convencido de la necesidad y oportunidad de separar la elección provincial de la de diputados nacionales. En el oficialismo algunos opinan que el llamado a las urnas para cargos provinciales podría efectuarse como máximo en mayo. La duda que muchos plantean es si los siempre esperados recursos nacionales llegarán en tiempo y forma a las comunas adictas o si estarán disponibles para esa época. Aquí, posiblemente, se encuentre uno de los motivos de ebullición que, aunque en menor medida que la oposición, también tienen en el oficialismo.
Los dilemas en la oposición y en el oficialismo. En el Partido Demócrata las aguas también están agitadas. En la práctica hay tres modos de ver la relación con el oficialismo y los demás partidos, y también la discusión reformista promovida por el Gobierno terminó generando fricciones.
Un grupo, identificado con la conducción partidaria, analiza la posibilidad de llegar en 2013 al acuerdo con el radicalismo que no se pudo concretar en las elecciones pasadas. Aunque admiten que esa posibilidad no los desvela y tampoco se descarta concurrir a las urnas sin ningún tipo de alianza, en soledad, como propicia el intendente de San Carlos, Jorge Difonso. "En estas próximas elecciones legislativas lo más importante es mantener una clara oposición al kirchnerismo", señalaron desde la mesa chica partidaria.
Otro sector de dirigentes, identificado con el diputado nacional Omar De Marchi, prefiere priorizar el trato con el macrismo (el lujanino es uno de los representantes del jefe de Gobierno porteño en Mendoza). Es esta corriente interna la que plantea la necesidad de realizar antes de fin de año la renovación de las autoridades del partido.
En cuanto al radicalismo, no pudo evitar el quiebre interno. La lesión provocada por el cambio de postura del senador Simón con respecto a la reforma constitucional resulta de difícil recuperación.
La conducción partidaria de Alfredo Cornejo, aliado a Julio Cobos, parece haberse llamado a silencio temporalmente para poder observar los alcances del temporal que se desató. Por otro lado, Iglesias, al que se le suma Fayad, vio salir airoso a Jorge Mastrascusa de la votación del Senado para su cargo en el EPRE. El ex gobernador mantiene una representación interesante de legisladores, que en estos momentos le pone límites a las estrategias de Cornejo y le resulta funcional a las apetencias del justicialismo gobernante. Queda por ver qué rol asumirá Ernesto Sanz, con renovadas aspiraciones en el plano nacional y respeto y arrastre en el terreno radical mendocino.
Finalmente, el justicialismo mendocino, el que más disimuló diferencias detrás de la intentona reformista de Pérez, también comienza a hacer aflorar sus dilemas. En primer lugar, habrá que ver si un eventual desdoblamiento electoral cuenta con el visto bueno de la Casa Rosada, pero también habrá que contemplar qué postura adoptarían aquí los principales referentes (intendentes) de un peronismo que nunca tuvo problemas de adaptación a los liderazgos políticos de turno si, como ya comienza a especularse, el proyecto re-reeleccionista presidencial es dejado de lado. Esos "caciques" buscarán otros referentes en el peronismo que hoy permanece dormido o silenciado por la militancia kirchnerista.
Tal vez por todo esto, sin estructura partidaria propia y sólidamente alineado con el poder cristinista, Francisco Pérez se vea obligado a no arriar las banderas de la reforma constitucional en la búsqueda de un logro que, sin duda, le haría ganar credenciales políticas que hoy no tiene.