Con un juicio abreviado y una condena efectiva se resolvió esta semana el crimen de un joven de 26 años, apuñalado por dos hermanos el año pasado en una plaza en Maipú. Los acusados seguirán en la cárcel tras reconocer el hecho y recibir una pena de tres años.
Julián "Chino" Irusta perdió la vida durante la madrugada del 5 de mayo de 2018, luego de protagonizar varias peleas con los hermanos Andrés (19) y Leandro Vega (25).
La plaza Mosconi de Gutiérrez fue el escenario de aquel nuevo encontronazo entre la víctima y los víctimarios, con roces y peleas permanentes por entonces. Irusta eran quien se encontraba en el lugar tomando algunas bebidas junto a unos amigos, cuando de un momento a otro apareció el mayor de los Vega y se produjo la primera discusión; este último luego decidió irse y parecía que todo había quedado en apenas un cruce de palabras.
Sin embargo, regresó en compañía de otros sujetos, desatando ahora un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. El "Chino" resultó ileso y esto generó que el enojo de Vega siguiera, por lo que fue en búsqueda de su hermano menor para que interviniera.
Cuando los dos arribaron a la plaza, Irusta seguía tomando con sus allegados, y esta vez los sospechosos lograrían su cometido de herirlo. Andrés, el menor de los Vega, llegó empuñando un cuchillo que le asestaría a la víctima en su cuerpo, mientras su hermano lo arengaba al grito de "puntealo, puntealo".
Irusta resultó lesionado y, cuando lo llevaban al hospital Paroissien, los médicos constataron su deceso. Tras el crimen, los agresores se habían refugiado en su casa, pero los testigos fueron precisos y los identificaron rápidamente.
Hasta allí fue la Policía, los detuvo y secuestró el cuchillo con manchas de sangre y prendas de vestir que también tenían restos hemáticos. Estos elementos resultaron clave para que el fiscal Gustavo Pirrello los imputara por homicidio simple.
Cambio y sentencia
A los hermanos esta semana les llegó la hora de ser juzgados, logrando salir bastante airosos. Su abogado defensor presentó la posibilidad de un juicio abreviado en donde los Vega reconocerían la autoría. A esto se sumó la nueva hipótesis de la fiscalía, respecto a que el hecho debía encuadrarse en un homicidio preterintencional. Es decir, la intención no era el desenlace fatal y el medio empleado no debía razonablemente ocasionar la muerte.
Los acusados sólo le dieron una puñalada a Irusta con un cuchillo tipo Tramontina, en la zona de la clavícula. La complicación para la víctima fue que la lesión llegó a la arteria aorta y pocos minutos después se desangró.
Este panorama y la nueva imputación mejoraron notoriamente la situación de los detenidos, que pasaban de posibles penas de 8 a 25 años, a una condena de 1 a 3 años.
Finalmente, el fiscal Fernando Guzzo acordó con el defensor una sentencia de 3 años efectiva para los hermanos Vega, y la jueza Belén Salido avaló el arreglo de las partes.