Diez años de prisión es la condena que Ricardo Ariel Reyes (32), un albañil de Palmira, acaba de recibir por haber intentado matar a su pareja, Natalia Noelia Carro, una joven con la que convivió durante más de tres años y a la que finalmente atacó con unas tijeras en la vía pública. El caso ocurrió a mitad de año y luego de la brutal agresión, Reyes estuvo prófugo durante algunas horas, aunque finalmente fue detenido y ahora condenado en juicio abreviado por el juez Eduardo Orozco.
Ricardo Reyes y Natalia Carro fueron pareja durante cuatro años y convivieron en una casa de Palmira los últimos tres. Fruto de esa relación, la pareja tuvo un hijo pero ni siquiera la presencia de ese niño de dos años, arrimó algo de paz a la convivencia, marcada siempre por los violentos ataques de celos de Reyes, que solían derivar en amenazas y golpes. "Mi hermana siempre tenía moretones en los brazos y en las piernas", contó Karen Antonella durante la investigación del caso.
Tras la enésima discusión, Ricardo y Natalia dejaron de verse a comienzos del año; ella incluso lo denunció por golpes y le repetía a su familia que quería cortar con la relación, pero él la buscaba con insistencia y le aseguraba, en cada oportunidad que tenía, que iba a cambiar.
La mañana del 28 de mayo arrancó como presagio de algo malo: Reyes la llamó al celular unas 50 veces hasta que Natalia aflojó y aceptó verlo luego del almuerzo, en la siesta. Así fue que cerca de las 13, Ricardo Reyes, conocido en el barrio como "El Misil", llegó a la casa de Natalia, en calle Rivadavia, de Palmira; la mujer salió, lo atendió en la vereda y enseguida, lo que comenzó como charla mutó en discusión cuando él le exigió el celular para revisarlo: "Él hacia siempre esas cosas, le revisaba el celular, no le permitía trabajar y tampoco tener amigas; todo por celos", contaron los parientes de Natalia.
En medio de esa discusión, el "Misil" Reyes sacó unas tijeras enormes, que Natalia describiría luego "como de unos 30 centímetros", y se las apoyó en el cuello: "No te mato porque sos la madre de mi hijo", le advirtió, aunque enseguida guardó las tijeras, le pidió perdón, la abrazó y se fue.
Pero un rato más tarde, Reyes volvió por la casa de Natalia e, increíblemente, ella aceptó la invitación que le hizo el hombre: ir a conversar a la plaza. La pareja caminó por calle Cadetes Chilenos, acompañada por una hija de Natalia, y otra vez discutían por algo que él vio en el teléfono.
Y entonces la atacó. Fue un instante, tan rápido que la mujer no lo vio venir: Reyes sacó nuevamente las tijeras, tomó a la joven por el brazo y el cuello, y se las clavó dos veces a la altura de la axila derecha. Aterrada, la niña comenzó a gritar y un par de vecinos salieron a la vereda. Reyes guardó las tijeras en su campera, salió caminando y giró en la esquina. Natalia fue auxiliada enseguida y alguien puso su auto para llevarla hasta un centro de salud. El hombre permaneció prófugo pero finalmente fue detenido.
Por estas horas, Natalia busca que el juez Eduardo Orozco, que dictó la sentencia, la autorice a visitar a Reyes en la cárcel y a llevar con ella al hijo que tienen, un pedido que pareciera marcar una grave dificultad de la mujer para romper con un vínculo, que le ha hecho daño y que incluso, la llevó al borde de la muerte.