Cayó el primer sospechoso por el brutal asesinato de Benjamín Amaya, el nene de 4 años que apareció colgado de un puente en la localidad tucumana de Las Talitas. Se trata del hermano del abuelastro del niño.
Cayó el primer sospechoso por el brutal asesinato de Benjamín Amaya, el nene de 4 años que apareció colgado de un puente en la localidad tucumana de Las Talitas. Se trata del hermano del abuelastro del niño.
Voceros indicaron que los investigadores recibieron en las últimas horas una información clave que permitió la identificación del acusado, quien fue arrestado y será sometido a una serie de estudios que permitan determinar su participación en el crimen.
"La investigación tuvo un inesperado giro, pero tenemos que seguir trabajando para sumar nuevos indicios en contra del acusado", señaló el jefe de Policía Manuel Bernarchi a La Gaceta.
El acusado se llama Claudio Argañaraz (37) y fue trasladado a los calabozos de la ex Brigada de Investigaciones.
Un testigo aportó un dato clave. Dijo que el jueves 8 se cruzó con un joven, al que no conocía, con un niño que podría haber sido Benjamín. La persona señaló que el encuentro se produjo cerca de las 16, hora en la que se estimaba que se había producido el homicidio, ya que el pequeño salió de su casa después de las 15 y fue encontrado pasadas las 17, por familiares y niños que colaboraban en la búsqueda.
Trascendió, además que Argañaraz es analfabeto y que era conocido en El Colmenar. Es uno de los tantos hermanos que tiene Francisco Adán Peñalva, el abuelastro de la víctima, que viven en el barrio, a cuadras de la casa.
Benjamín desapareció la tarde del jueves de la semana pasada, cuando estaba al cuidado de su abuela, quien al no encontrarlo denunció el hecho ante la policía, lo que dio origen a una búsqueda de la que participaron también vecinos y familiares.
Horas después, el nene fue encontrado ahorcado, colgado de un puente peatonal con un cable y el propio abuelastro lo trasladó hasta el Centro de Atención Primaria de Salud (Caps) de Las Talitas, pero ya estaba muerto.
En tanto, la autopsia determinó que el pequeño estaba vivo cuando fue ahorcado y que su muerte se produjo por asfixia.
Los forenses confirmaron que el menor tenía algunas lesiones superficiales en sus manos y rostro, compatibles con lo que se conoce como heridas defensivas que se producen cuando una persona se resiste a ser atacada.
Al confirmarse que el chico no fue abusado sexualmente, los investigadores sospecharon que lo mataron porque impidió la vejación y porque conocía al atacante.