19 de abril de 2014 - 21:56

Desastre climático: la ONU advierte sobre la necesidad de tomar medidas urgentes

El último informe sobre Cambio Climático concluyó que décadas de indiferencia de los líderes mundiales lanzaron a la humanidad a una situación crítica, en la que las emisiones invernadero aumentan con más rapidez que nunca antes.

Al dar a conocer las últimas y duras noticias sobre el cambio climático, un panel de Naciones Unidas advirtió que los gobiernos no están haciendo lo suficiente para evitar profundos riesgos en las próximas décadas. Sin embargo, expertos encontraron un aspecto optimista: no solo hay tiempo todavía para desviar lo peor sino que parece que está aumentando la voluntad política en todo el mundo.

En un informe dado a conocer, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático encontró que décadas de indiferencia de los líderes mundiales lanzaron a la humanidad a una situación crítica, en la que las emisiones invernadero aumentan con más rapidez que nunca antes.

Si bien aún es técnicamente posible mantener el calentamiento planetario en un nivel tolerable, este objetivo se puede alcanzar solo con un impulso intensivo en los siguientes 15 años para tener bajo control a esas emisiones, concluye el panel.
 
"No podemos darnos el lujo de perder otra década", notó Ottmar Edenhofer, un economista alemán y copresidente del panel que elaboró el informe. "Si perdemos otra década, se volverá extremadamente costoso lograr la estabilización climática".

La buena noticia es que acciones ambiciosas se están haciendo más asequibles, encontró el panel. Está cada vez más claro que es posible ahorrar energía con las medidas como los códigos más estrictos para la construcción; y los estándares de eficiencia para los coches y camiones pueden ahorrar, así como reducir las emisiones sin afectar la calidad de vida de la población. Y los costos de la energía renovable, como la eólica y la solar, bajan tan rápido que su desplazamiento a gran escala se está volviendo práctico, dice el informe.

Más aún, desde que el Panel Intergubernamental emitió su anterior gran informe en 2007, muchos más países, estados y ciudades han adoptado planes climáticos, una medida del creciente interés político en atacar el problema. Incluyen a China y Estados Unidos, que hacen más internamente de lo que habían estado dispuestos a comprometerse en las negociaciones de los tratados internacionales.

No obstante, se señala en el informe que el problema de las emisiones todavía aventaja a la determinación de resolverlo, y los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera aumentan casi el doble de rápido que en la primera década de este siglo que en las últimas del siglo XX.

Esto refleja la gran prisa que ha habido en los países en desarrollo, cuya escala de ingresos ha subido, para usar centrales eléctricas impulsadas por carbón, en especial China, mientras que los países ricos avanzan lentamente en la reducción de sus elevadas emisiones, dice el informe.

Es probable que el informe aumente la presión para asegurar un nuevo y ambicioso tratado sobre el clima mundial, mismo que se supone que estará terminado a finales de 2015 para entrar en vigor en 2020.
 
Sin embargo, se volvieron a manifestar en Berlín las divisiones entre los países ricos y los más pobres, mismas que están dificultando un tratado así, además de que, desde hace mucho, se han satanizado las pláticas sobre el clima internacional.

Algunos países en desarrollo insistieron en sacar las tablas del resumen ejecutivo del informe, porque podrían haberse interpretado como que se requeriría de un mayor esfuerzo de parte de ellos; mientras que los países ricos -incluido Estados Unidos- quitaron el lenguaje que podría haberse entendido que implicaba que debían entregarles cuantiosas cantidades de dinero a los países en desarrollo. Ambos puntos sobrevivieron en la versión completa del informe, pero se borraron de una sinopsis cuyo objetivo es informar a los dirigentes políticos del mundo.

La nueva versión no prescribe las acciones que deben realizar los gobiernos. Sin embargo, sí deja claro que ponerle precio a las emisiones de dióxido de carbono y otros gases invernadero, ya sea mediante impuestos y con la venta de permisos de emisiones, es un enfoque fundamental que podría ayudar a recanalizar la inversión hacia tecnologías amigables con el clima.

Si se han de alcanzar los objetivos climáticos, dice el informe, la inversión anual en centrales eléctricas que utilizan combustibles fósiles tendrá que bajar en un 20 por ciento en las próximas dos décadas, en tanto que la inversión en energía baja en carbón necesitará el doble de los niveles actuales.

Se advierte en el informe que si no se empieza a hacer un mayor esfuerzo para reducir las emisiones, las generaciones futuras que busquen limitar o revertir el daño climático tendrán que depender de tecnologías que remuevan permanentemente los gases invernadero del aire; en efecto, estarán tratando de deshacer el daño causado por la gente del presente.

Sin embargo, esas tecnologías no existen en ninguna escala apreciable, dice el informe, y no hay garantía de que estará disponible en el futuro, mucho menos que sean asequibles.

El Panel Intergubernamental advirtió que entre más se retrasen los países en actuar con determinación, más difícil será limitar el calentamiento mundial al nivel al que ha acordado la comunidad internacional, concretamente, un aumento en la temperatura mundial promedio de no más de 3,6 grados Fahrenheit (dos grados Celsius) por encima del nivel preindustrial.

Los científicos temen que exceder ese nivel podría producir efectos drásticos, como el colapso de las capas de hielo, un aumento rápido en los niveles del mar, dificultad para cultivar alimentos suficientes, extinción generalizada de bosques, así como de especies de plantas y animales.

El informe indica que sería casi imposible alterar a tiempo las emisiones para tener niveles muy bajos de contaminación por carbono que los científicos piensan que serían necesarios para 2050.

Los autores encontraron que atacar el problema en una forma seria conllevaría grandes costos, lo que quitaría unas cuantas centésimas de punto porcentual al crecimiento económico mundial cada año.
 
Lo más probable es que para finales de siglo, las sociedades sean muchísimo más ricas de lo que son ahora, pero casi cinco por ciento más pobres de lo que habrían sido de no haber gastado dinero en proteger al clima, según el estudio. "La política climática no es gratis", dijo Edenhofer en rueda de prensa en Berlín.

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