20 de noviembre de 2012 - 23:10

Desafío familiar y responsabilidad escolar

En esta nota, la especialista se refiere a la construcción de significados cuando se aprende matemática desde los primeros años de escolaridad.

En ocasión de la jornada institucional del martes 30 de octubre, desarrollada en las escuelas de la Provincia, el Sr. Director de Educación Primaria aconsejó que la familia acompañe a los niños en su aprendizaje por lo menos una hora y media por día.

A su vez, docentes y directivos que participaron en la jornada manifestaron en sus declaraciones a la prensa que una de las áreas en la que los niños tienen mayor dificultad es Matemática. Lo cierto es que esto tiene mucho que ver en el cómo aprenden esta asignatura.

Desde los 5 años y a través de toda su educación formal, se vuelve muy importante la posibilidad que tienen los niños de verbalizar en forma oral y escrita lo que hacen, cómo lo hacen y por qué lo hacen.

Así, el aprendizaje en Matemática se relaciona con la comprensión y elaboración de textos, es decir con el aprendizaje de Lengua que constituye otra problemática señalada en los resultados de la jornada institucional mencionada.

Ahora bien, ¿por qué siempre en las instancias de evaluación del proceso de aprendizaje en este nivel educativo, surgen estos resultados?

Una de las respuestas posibles se relaciona con la construcción de significados en el proceso de "aprender", es decir familia y escuela deben "decir y hacer" cuando usan el conocimiento matemático que poseen, para que niños y niñas puedan comprender la matemática, es decir, puedan construir significados de lo que están aprendiendo.

Por el contrario, si el conocimiento matemático que han adquirido los adultos se basó en modelos educativos rígidos y reproductivos (a través de los cuales lo que primó como estrategia de enseñanza y de aprendizaje fue la memorización mecánica impidiendo la posibilidad de que, por sí mismos, descubrieran las relaciones fundamentales de situaciones cotidianas con cuestiones matemáticas), no podrán entonces ayudar a los niños a comprender matemática, a desarrollar un pensamiento que les permita construir significados desde los primeros años de escolaridad primaria.

El rol estratégico de la comprensión

La comprensión juega un papel muy importante en el complejo proceso que consiste en interpretar la información y transformarla en representaciones mentales.

Es un proceso que, desde el punto de vista educativo, está totalmente relacionado con la enseñanza y el aprendizaje de contenidos procedimentales pero, también, con la significatividad del aprendizaje de saberes matemáticos (conceptuales, procedimentales y actitudinales) en todos los niveles educativos.

En forma global, comprender un texto o una explicación referida a un área del conocimiento, es poder construir en nuestra mente un modelo, un esquema, una representación del significado del contenido al que se refiere ese texto o explicación, para luego hacer uso activo de esos significados en otras situaciones distintas.

Poner en marcha estrategias que posibiliten a los niños la construcción de imágenes mentales, de representaciones de significados de lo que están aprendiendo, permitiría salvar las distancias entre enfoques basados en la comprensión y enfoques basados en la enseñanza rutinaria y memorística de la matemática.

Cuando se comprende algo no sólo se posee información sino que se es capaz de realizar ciertas actividades con ese conocimiento como por ejemplo: explicar con las propias palabras qué significa el conocimiento en cuestión; ejemplificar, mostrando ejemplos del conocimiento en cuestión; aplicar, usando el conocimiento para explicar una situación nueva que se resuelve y que no ha sido estudiada anteriormente, entre muchos casos más.

Los resultados de las actividades de comprensión, es decir lo que cada niño explica cuando le solicitamos que verbalice qué hizo, cómo lo hizo y para qué lo hizo, cuando aplica sus saberes previos para resolver situaciones nuevas, cuando justifica el camino que usó para resolver una situación en forma verbal o gráfica, permitirán al maestro conocer el nivel de comprensión de cada niño y qué características tienen las imágenes mentales que va construyendo.

Las estrategias de enseñanza deben dar la oportunidad y el tiempo necesario a los niños, en las distintas etapas del aprendizaje, de realizar esas actividades de comprensión.

Por ello, proponemos desde la asignatura Didáctica de la Matemática un modelo didáctico que tiene en cuenta las características evolutivas en la niñez y las estrategias didácticas, que se caracteriza por permitir un aprendizaje espiralado a medida que los niños transitan por las distintas etapas del conocimiento.

El tránsito por cada etapa comienza siempre con una situación problemática que tenga en cuenta tanto los intereses del niño, como el lenguaje que por su condición socio-cultural posee. Estas situaciones problemáticas deben ser de la realidad del niño y no creada artificiosamente. Deben ser naturales, familiares, interesantes, sencillas, es decir, adecuadas al nivel de cada grupo.

Veamos un caso concreto: cuando se pregunta a los niños pequeños, ¿cuántos palitos hay acá?, usan palabras número y quizás dicen: "uno, cuatro, ocho". Es el primer nivel de conteo, hasta llegar a responder (a los 5 o 6 años) a la pregunta ¿cuántos?, con una palabra número, realizando sólo una mirada (percepción) global al conjunto de objetos, sin contar uno por uno los objetos.

Generalmente la familia dice, "ya sabe los números" cuando el niño sólo recita las palabras número. Lo que está aprendiendo es a contar; aún no sabe lo que representa cada una de las palabras que utiliza.

A medida que en la enseñanza se avanza con la escritura de números naturales también comienzan a abordarse los cuatro cálculos aritméticos. En relación a cuándo, para qué y cómo se suman, restan, multiplican o dividen números naturales, también es necesario que los adultos pensemos en varias expresiones que usamos y que quizás aún no tenemos respuestas para explicar por qué decimos por ejemplo: "me llevo tres", "le pido uno al de al lado", "bajo el cinco", cuando resolvemos cálculos.

La falta de respuestas está muy relacionada con las estrategias de enseñanza que no permitieron la construcción de significados sobre los números naturales. Precisamente porque cuando se comienzan a abordar los cálculos aritméticos, las estrategias de enseñanza deberían permitir a los niños, en primer lugar, comprender que ante el planteo de situaciones problema cada cálculo se corresponde con un tipo de acciones concretas que se realizan sobre los objetos con una finalidad.

Todos estos conceptos son el resultado de investigaciones sobre la enseñanza y el aprendizaje en Matemática y de la comprobación de que tanto el modelo didáctico como la puesta en marcha de estrategias, han mejorado el aprendizaje matemático en la escuela primaria.

Es tarea de los adultos (tanto docentes como familiares) comprender que los niños, cuando en un año determinado no saben aplicar ciertos conocimientos que se supone han aprendido en años anteriores, es porque no han construido los significados correspondientes y por lo tanto no poseen imágenes mentales a las que puedan recurrir cuando necesitan de esos conocimientos previos.

Será necesario permitirles el tránsito por las etapas de lo concreto real y luego concreto representativo, de manera que puedan poner en marcha las actividades de comprensión, dándoles la oportunidad de realizar las acciones individualmente sobre su material, no simplemente observando cómo lo hace la maestra o uno de sus compañeros.

Si esto no ocurriera seguramente los niños tendrán que recurrir a estrategias de aprendizaje basadas en la memorización mecánica, una memorización carente de significados, que no permite comprender la importancia y utilidad de los saberes en la vida cotidiana.

Las opiniones vertidas en este espacio, no necesariamente coinciden con la línea editorial de Diario Los Andes.

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