Si hay un brasileño que siempre se sacó el sombrero y se rindió ante los pies de Boca, ese es Felipe Melo. Esta vez, en pleno sorteo de la Copa Libertadores, donde protagonizó un encuentro estelar con su “amigo e ídolo” Juan Román Riquelme, el histórico futbolista fue más allá y se postuló como futuro entrenador del Xeneize: “Es un sueño”.


