La organización del Mundial 2026 volvió a queda en el centro de la polémica tras una serie de episodios que exponen desprolijidades y decisiones cuestionadas en la previa del torneo. En Nueva York, el arribo de Uzbekistan al Icahn Stadium para el amistoso ante Países Bajos derivó en un operativo de seguridad que generó desconcierto, tensión y nuevas críticas al dispositivo organizativo.
Un operativo desmedido en la previa de un amistoso
Lo que debía ser un procedimiento de rutina terminó convirtiéndose en una escena llamativa y desproporcionada. A la llegada del plantel de Uzbekistán al estadio, jugadores y cuerpo técnico fueron sometidos a controles con detectores de metales y revisiones con perros policiales.
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La situación tomó por sorpresa a la delegación asiática y quedó marcada por la incomodidad generalizada. El entrenador Fabio Cannavaro fue uno de los primeros en atravesar el procedimiento y observó con evidente incredulidad el despliegue de seguridad aplicado a un partido amistoso internacional.
Uno por uno, los futbolistas fueron requisados junto a sus pertenencias antes de poder ingresar al estadio, en un operativo que se extendió durante varios minutos y dejó más preguntas que respuestas.
Un patrón que se repite y preocupa
El episodio en Nueva York no fue aislado. En distintos puntos de Estados Unidos, las delegaciones participantes del Mundial ya comenzaron a reportar controles similares, lo que abre interrogantes sobre los criterios de seguridad aplicados por la organización.
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En Texas, la selección de Senegal también fue sometida a inspecciones exhaustivas a su llegada, con revisiones individuales y controles con detectores de metales que quedaron registrados en videos difundidos en redes sociales.
La reiteración de estas escenas empieza a instalar la sensación de una logística sobredimensionada, con impacto directo en la experiencia de los propios protagonistas del torneo.
Un problema que también alcanza al arbitraje y la FIFA en silencio
En paralelo, el conflicto se trasladó al plano institucional. Estados Unidos rechazó la visa del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, designado por la FIFA para el Mundial 2026, lo que lo deja fuera de la competencia a días del inicio del certamen.
Artan, considerado uno de los mejores árbitros de la Confederación Africana, fue notificado de la decisión en el aeropuerto de Miami, pese a contar con pasaporte diplomático y respaldo de su federación.
La FIFA aún no brindó explicaciones públicas sobre cómo se resolverá su situación, en un caso que expone tensiones entre los criterios migratorios y las necesidades del organismo rector del fútbol mundial.
Un Mundial bajo cuestionamientos en su antesala
A menos de un mes del inicio del torneo, la organización acumula episodios que no pasan inadvertidos: controles excesivos, situaciones incómodas para las delegaciones y conflictos administrativos que afectan incluso a actores centrales del espectáculo.
Lejos de transmitir orden y previsibilidad, la previa del Mundial 2026 comienza a quedar asociada a decisiones discutidas y escenas que alimentan la preocupación en torno al desarrollo del evento.