Una tarde de resurrección para el Lobo. Con una reacción memorable y arrolladora, Gimnasia y Esgrima venció a Vélez en un partidazo y bajó al puntero con un gol agónico que desató la locura en el Parque.
Perdía 2 a 0 y estaba contra las cuerdas, pero Lobo reaccionó con carácter y fútbol, lo ganó sobre la hora y firmó un triunfazo por 3 a 2 en el debut de Darío Franco.
Una tarde de resurrección para el Lobo. Con una reacción memorable y arrolladora, Gimnasia y Esgrima venció a Vélez en un partidazo y bajó al puntero con un gol agónico que desató la locura en el Parque.
El equipo mendocino perdía 2 a 0 y parecía destinado a una dura goleada ante el conjunto de Liniers. Sin embargo, cambió a tiempo, mostró carácter y terminó construyendo una victoria épica en el marco de la fecha 13 del Torneo Apertura de la Liga Profesional y se impuso 3 a 2, sobre la hora, tras un gol en contra de Mammana, que despertó la locura en el Víctor Legrotaglie, tras una victoria memorable de Gimnasia.
El debut de Darío Franco generaba expectativa, pero el inicio fue un golpe inesperado. En apenas 10 minutos del primer tiempo, Gimnasia ya estaba 2 a 0 abajo y no encontraba respuestas. Durante un tramo prolongado fue ampliamente superado, sin hacer pie en defensa y concediendo demasiadas ventajas.
“Movete Lobo, movete”, bajó desde las tribunas. Y el equipo respondió. Franco, que había planteado un esquema más conservador, decidió arriesgar y de a poco el equipo comenzó a equilibrar el desarrollo.
Con el crecimiento de Brian Andrada y Ulises Sánchez, el Mensana empezó a meterse en partido. Vélez, dirigido por Barros Schelotto, perdió intensidad y protagonismo, evidenciando un bajón físico a partir de la mitad del primer tiempo. En ese tramo, Lencioni, Módica y el propio Andrada generaron situaciones claras.
Sobre el cierre de la primera etapa llegó el descuento. Lencioni, que antes había fallado en el juego aéreo, ejecutó un tiro libre preciso para que Ezequiel Muñoz conectara de cabeza y marcara el 2 a 1. Un gol clave para irse al descanso con otra energía.
En el complemento, Franco leyó mejor el partido. Vélez ya no tenía la misma respuesta y sufría en los duelos individuales. Con variantes ofensivas, Gimnasia dominó el segundo tiempo con claridad.
Módica tuvo una chance inmejorable, Lencioni contó con dos oportunidades más y el empate parecía cuestión de tiempo. Hasta que llegó: un remate desde afuera derivó en un córner y, tras ese envío, Módica apareció de cabeza para poner el 2 a 2 a diez minutos del final.
Pero el Lobo no se conformó. Fue por más. Y tuvo premio. A los 46 minutos, Ignacio Sabatini desbordó, metió un centro bajo y, en el intento de despejar, Mammana terminó empujando la pelota en contra de su propio arco.
Delirio total en el estadio. Gimnasia daba el batacazo del día con coraje, pero también con pasajes de buen juego.
La mejor tarde del Lobo en mucho tiempo. Un triunfo que no solo corta una racha de siete fechas sin ganar, sino que reabre la ilusión y lo invita a mirar lo que viene con renovado optimismo.
Gimnasia y Esgrima: César Rigamonti; Juan José Franco, Ezequiel Muñoz, Diego Mondino, Franco Saavedra, Nahuel Barboza; Ulises Sánchez, Facundo Lencioni, Esteban Fernández; Brian Andrada, Agustín Módica. DT: Darío Franco.
Vélez: Álvaro Montero; Joaquín García, Lisandro Magallán, Emanuel Mammana, Elías Gómez; Claudio Baeza, Tobías Andrada, Diego Valdés, Manuel Lanzini; Matías Pellegrini, Florián Monzón. Gustavo Barros Schelotto.
Árbitro: Álvaro Carranza
VAR: Adrián Franklin