17 de julio de 2026 - 18:38

Mundial 2026: continúa la alerta por humo en Nueva York y mantiene su amenaza para la final Argentina - España

La ciudad que recibe la definición de la Copa del Mundo diagramó un comité de crisis para seguir de cerca la calidad del aire.

Preocupación en Estados Unidos por la polución del aire

A horas del trascendental choque del domingo, donde la Selección Argentina buscará la gloria ante España, un imprevisto climático encendió las alarmas de la organización en el imponente escenario de la ciudad de Nueva York. Es que una densa capa de humo, arrastrada por los vientos desde los masivos incendios forestales que azotan a Canadá, obligó a montar un comité de crisis para evaluar el estado del aire en la previa del encuentro más esperado.

Las alertas por contaminación mantienen en vilo a casi una veintena de estados norteamericanos y la región metropolitana del estadio Nueva York/Nueva Jersey no es la excepción. Durante las últimas jornadas, los índices de calidad ambiental (ICA) treparon por encima de la barrera de los 200 puntos en localidades vecinas, un registro catalogado por los especialistas sanitarios como "muy insalubre" y potencialmente peligroso para la alta competencia si las condiciones persisten de cara al fin de semana.

La lluvia y el viento irán al rescate de la final del Mundial 2026:

El origen del problema se sitúa a más de 1.600 kilómetros de la sede, donde cerca de 900 focos activos en territorio canadiense continúan liberando partículas a la atmósfera. Si bien el panorama obligó a las delegaciones a tomar recaudos y restringir las actividades al aire libre durante las horas previas, los pronósticos meteorológicos de última hora traen un manto de tranquilidad para los fanáticos y los planteles.

Los especialistas en climatología anticipan que un frente de tormentas copiosas durante el sábado funcionará como un "lavado natural" para la atmósfera de la región. Asimismo, el ingreso de una masa de aire frío programada para las primeras horas del domingo terminaría de desplazar los residuos contaminantes hacia el océano, garantizando una atmósfera limpia y apta para la práctica profesional justo a tiempo.

A pesar de que el monitoreo continuará de forma permanente hasta que la pelota ruede a las 15 (hora local), todo indica que el aire neoyorquino recuperará la normalidad de cara al pitazo inicial.

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