El Monumental se vistió de fiesta para recibir a River en el Superclásico frente a Boca. Con un despliegue que combinó elementos de distintas décadas, los hinchas colmaron las tribunas con 50 mil banderitas y una lluvia de papelitos que superó las 50 toneladas, marcando un hito visual en la historia reciente del club.
La salida de los equipos a la cancha se transformó en un espectáculo que excedió lo deportivo. El estadio se tiñó completamente de rojo y blanco gracias a una logística que incluyó la entrega de folletos instructivos a cada socio para coordinar el momento exacto de la fiesta y asegurar que el impacto fuera total al asomar los jugadores.
Un viaje por las décadas doradas de River
La SubComisión del Hincha diseñó una propuesta que buscó unir el pasado con el presente de la institución. El recibimiento agrupó elementos simbólicos de diferentes épocas: se utilizaron toneladas de papelitos al estilo de los años 80, tirantes representativos de los 90 y banderas características de la década del 2000 en adelante. Este guiño histórico buscó recuperar la mística de los grandes encuentros coperos del siglo pasado.
Uno de los momentos de mayor impacto visual fue el despliegue de un telón gigante en la tribuna Sívori con el rostro de Norberto Alonso. La imagen del ídolo, sumada a los paraguas de colores y las 50 mil banderitas repartidas en todas las cabeceras, generó una atmósfera que remitió directamente a la final de la Copa Libertadores de 1996 ante América de Cali.
La magnitud de la celebración fue tal que el inicio del Superclásico debió retrasarse varios minutos. La cantidad de papeles arrojados a la cancha (estimada finalmente en más de 50 toneladas) cubrió el césped por completo, obligando a las autoridades a aguardar para garantizar el normal desarrollo del juego y la visibilidad de las líneas de cal.
Bajo la conducción de Eduardo Coudet, el equipo local saltó al campo para capitalizar el impulso de las tribunas colmadas. Mientras tanto, el banco de Claudio Úbeda intentaba acomodar sus piezas en medio de una lluvia histórica que los presentes vivieron como un momento mágico.