River perdió en el estadio Monumental ante Rosario Central, por la tercera fecha del Torneo Clausura de la Liga Profesional, en un primer tiempo que volvió a mostrar las dificultades del equipo de Eduardo Coudet para encontrar funcionamiento.
El zaguero quiso evitar el peligro, pero su despeje terminó en gol propio y desató la preocupación de un Monumental que volvió a mostrar su malestar.
River perdió en el estadio Monumental ante Rosario Central, por la tercera fecha del Torneo Clausura de la Liga Profesional, en un primer tiempo que volvió a mostrar las dificultades del equipo de Eduardo Coudet para encontrar funcionamiento.
El gol llegó por una desafortunada intervención de Nicolás Otamendi. El capitán intentó despejar un centro bajo enviado por Jaminton Campaz desde la izquierda, pero la pelota tomó dirección hacia su propio arco y terminó venciendo a Santiago Beltrán, cuando Giovanni Cantizano esperaba para empujarla.
La jugada nació de una pérdida en la mitad de la cancha. Vicente Pizarro no pudo controlar una acción y dejó espacio para que Campaz avanzara sin oposición por la banda izquierda. El colombiano llegó hasta el fondo y envió un centro que encontró a Otamendi intentando anticiparse al delantero rival.
El fastidio del defensor fue evidente. El campeón del mundo no pudo ocultar su bronca por una acción desafortunada que volvió a poner a River en desventaja.
Pero el gol de Central no fue una sorpresa dentro del desarrollo. El equipo dirigido por Jorge Almirón ya había avisado minutos antes con un tanto de Enzo Copetti, que fue anulado por una posición adelantada muy ajustada.
El Canalla aprovechó los problemas defensivos del Millonario, especialmente en las transiciones. Cada pérdida de River abrió espacios que Rosario Central intentó explotar con velocidad y profundidad.
Del otro lado, el equipo de Coudet volvió a mostrar dificultades para generar peligro y encontrar asociaciones ofensivas. La falta de claridad con la pelota se sumó a una defensa que sufrió cada vez que el rival aceleró.
La reacción de los hinchas no tardó en aparecer. Desde las tribunas bajó el clásico “movete, River, movete”, una señal del malestar que acompaña al equipo en este inicio de semestre.
La preocupación se entiende por el contexto: River llega a este partido después de la eliminación ante Aldosivi en la Copa Argentina y dos derrotas en el Torneo Clausura, frente a Barracas Central y Gimnasia.
En los primeros encuentros del semestre, el Millonario recibió seis goles y apenas convirtió uno, una estadística que refleja un equipo que todavía busca respuestas.
El partido todavía tiene mucho por delante y River tendrá la oportunidad de reaccionar en la segunda mitad. Pero hasta el momento, Rosario Central expone nuevamente las dudas de un equipo que necesita recuperar confianza, funcionamiento y resultados.
En Núñez, la urgencia empieza a crecer.