De a poco, el estadio mundialista comenzó a poblarse mientras crecía la expectativa en el Parque General San Martín y la fiesta en el Parque se fue armando de a poco para el equipo de Alfredo Berti.
El equipo de Alfredo Berti, líder y revelación del campeonato, enfrenta a un River que atraviesa un momento de transición y busca recuperar su identidad tras la salida de Marcelo Gallardo.
De a poco, el estadio mundialista comenzó a poblarse mientras crecía la expectativa en el Parque General San Martín y la fiesta en el Parque se fue armando de a poco para el equipo de Alfredo Berti.
Entre aplausos y algunas gastadas de simpatizantes de Independiente Rivadavia, el plantel de River ingresó a la zona de vestuarios en medio de un clima que mezcló respeto y rivalidad. Una previa que anunciaba lo que se viviría en el duelo por la 8va fecha de la Liga Profesional.
En las inmediaciones del parque, los hinchas azules coparon los alrededores con el clásico “¡Vamo’ Lepra, vamo’!....”, tiñendo la previa de fervor y pertenencia. El merchandising también dijo presente, con camisetas, banderas y recuerdos que acompañaron la ilusión.
Sobre el cielo mendocino, una luna llena ,casi como un cíclope atento, vigiló una noche que puede resultar especial tanto para el equipo de Alfredo Berti como para este River que intenta levantarse tras el alejamiento de Marcelo Gallardo.
Se sostiene que Mendoza es tierra fértil para el conjunto de Núñez, donde el Muñeco supo celebrar momentos históricos. Sin embargo, esta vez el Millonario llega golpeado, de la mano del Pichi Escudero, mientras la dirigencia aguarda la llegada de Chacho Coudet para que tome las riendas del plantel.
Del otro lado, la Lepra de Berti -que marcha como un relojito y se convirtió en el equipo sensación del campeonato- busca exponer y reafirmar su liderazgo en la zona frente a un grande como River, más allá de que no atraviese su mejor momento.
La última vez que se cruzaron en el mismo escenario, el triunfo fue para el equipo mendocino. Esta noche, el contexto vuelve a ofrecer una oportunidad para ratificar que lo de Independiente Rivadavia no es casualidad.