Nació con tres dedos menos, debutó como la patinadora más joven de Canadá y ganó una medalla olímpica
Florence Brunelle, una joven canadiense que superó una tragedia deportiva y una malformación física para ganar la plata en los Juegos Olímpicos de 2026.
Florence Brunelle, patinadora de Canadá que acaba de lograr lo imposible en los Juegos Olímpicos de Invierno.
Florence Brunelle, patinadora de Canadá, acaba de lograr lo imposible en los Juegos Olímpicos de Invierno. Tras una pesadilla deportiva hace cuatro años que la dejó sin propósito, regresó para ganar una medalla de plata. Pero lo que realmente conmovió al mundo fue el secreto físico que ocultó durante toda su carrera y que hoy es su mayor orgullo.
La historia de Brunelle en el patinaje de velocidad en pista corta es una crónica de perseverancia extrema. En 2022, llegó a los Juegos Olímpicos como la patinadora más joven de la historia del equipo canadiense, pero su debut se convirtió rápidamente en una pesadilla. Un choque accidental contra una oponente terminó en una caída y una penalización que hundió a su equipo al sexto lugar.
El impacto emocional fue devastador. En aquel momento, la joven de Trois-Rivières confesó sentirse infeliz y haber perdido el sentido de su carrera. Sin embargo, el martes 10 de febrero de 2026, Brunelle encontró su redención al ganar la medalla de plata en el relevo mixto, demostrando que cuatro años de espera valieron la pena.
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Florence Brunelle, una joven canadiense que superó una tragedia deportiva y una malformación física para ganar la plata en los Juegos Olímpicos de 2026.
El secreto detrás del guante: competir sin tres dedos
Lo que nadie sabía hasta este podio es que Florence nació sin tres dedos en su mano izquierda. La revelación se produjo frente a las cámaras de televisión justo antes de la ceremonia de premiación. Se cree que es la única patinadora de velocidad olímpica en competir y ganar una medalla con esta condición física.
En este deporte, las manos son fundamentales para el equilibrio. Los patinadores las apoyan sobre el hielo para mantener la estabilidad mientras giran en curvas cerradas a velocidades vertiginosas. Para superar este obstáculo único, Brunelle utiliza un guante fabricado a medida que le proporciona la precisión y el apalancamiento necesarios para no caerse.
Esta revelación física no es solo un detalle técnico, sino una liberación personal. En el pasado, la propia atleta admitió en sus redes sociales que solía esconder su mano izquierda constantemente. "No debería hacerlo", reconoció recientemente, marcando un cambio de postura que hoy la convierte en un símbolo de autenticidad en el deporte de alto rendimiento.
El camino hacia la plata no fue sencillo. En el patinaje de velocidad, donde la precisión y el balance lo son todo, lo que Brunelle logró es calificado por expertos como algo absolutamente notable. Superar la falta de dedos en una mano de apoyo requiere una coordinación motriz muy superior a la media.