5 de junio de 2026 - 15:49

Música y tablón: el Indio Solari, dueño de las frases que mejor explicaron nuestra pasión

El cantautor se metió de lleno en el corazón de cada hincha del fútbol argentino, a través de banderas que custodian las populares de todos los estadios.

La noticia del fallecimiento del Indio Solari provocó una ola de tristeza y gratitud del mundo de la música, al cual el cantante perteneció durante toda su vida pública. Pero otro ambiente lo llorará por mucho tiempo: el fútbol argentino, donde se convirtió en un exponente cultural sin patear una pelota.

Nunca convirtió el gol agónico para hacer posible la hazaña de ser campeón, o barrió a un delantero en la puerta del área. Mucho menos voló de palo a palo para ahogar ese disparo que parecía la sentencia de muerte de un equipo que pelea el descenso. Sin embargo, su imagen remite obligatoriamente al deporte y a la argentinidad. ¿Cómo logró un simple cantante convertirse en la expresión mitológica del acervo cultural del fútbol argentino?

Indio Solari, el que siempre está:

Diario Los Andes 2026 (5)

Cuando el amor por mi club y la profesión de periodista deportivo me empujó a viajar por el país, comencé a notar un elemento que se repetía en cualquier cancha. Desde la Pampa Húmeda hasta el abrasador calor Cuyano, y desde el colorido paisaje del norte del país a la fría y ventosa Patagonia, el Indio Solari siempre está ahí: omnipresente y grandilocuente. En todos los clubes, sin importar categoría, hay una bandera con algún elemento que lo invoca a través su figura, retratada con niveles de precisión asombrosa o con una frase que decora un escudo. No importa el cómo, siempre aparece colgado en el alambrado.

Esta situación demuestra el gran mérito de un tipo que no se apalancó en la demagogia para mezclarse con la pasión futbolera. Nunca le dedicó una canción a un equipo, jugador o selección. Ni siquiera trató de identificarse con el club que lo apasionó o se mostró en fotografías con Diego Maradona (quedará pendiente esa reunión entre ambos, que se declaraban mutua admiración, pero no se conocieron personalmente).

De todas formas, siempre está ahí. Custodiando la popular, sintetizando el amor más puro por la camiseta en pocas palabras. “Ladrón de mi cerebro”, “Preso de tu ilusión”, “Mi genio amor”, “Mi único héroe en este lío”, o “En este día y cada día”. Son miles las letras convertidas en trapos, como así también la cantidad de previas en las cuales sonó. Mientras se viaja para ver al club de visitante, o se espera con ansias una final. Con la ilusión a cuestas o el fracaso consumado. Solari aparece en cada momento, poniendo en palabras lo que uno siente.

El fútbol argentino y Solari, una conexión sin final:

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Y ahí está el otro mérito. Haber logrado expresar con tanta certeza lo que el futbolero siente por su equipo, mezclando la pasión por los colores con su música. Así, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y el fútbol, se convirtieron en elementos indivisibles. Es imposible separar una de otra. Y por eso, mientras ruede una pelota en una cancha recóndita de la República Argentina, habrá un tipo colgando un trapo del Indio y tarareando Gualicho o Vamos las Bandas.

No sé si hay una explicación lógica respecto a este fenómeno sociológico. Probablemente se trate del hecho de que el rock nacional y el fútbol comparten público y costumbres. Los viajes, la posibilidad de expiar las culpas y expulsar los fantasmas a puro grito, o la mística de comerse un asado y compartir una bebida mientras se espera la misa o el partido. También puede ser que nadie más tuvo el enorme talento para crear melodías y letras que expliquen con tanta certeza y ambigüedad los sentimientos del argentino promedio.

Es imposible encontrar una respuesta a la duda planteada. Pero de algo si estoy seguro: el Indio ya se sumó a Diego Maradona como ese semidios al cual recurrir cuando faltan cinco minutos y el gol no llega. Merecido lo tiene, Carlos Alberto.

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