La justicia italiana desmanteló una red de prostitución de lujo en Milán que involucra a unos 70 futbolistas de la Serie A y a un piloto de Fórmula 1. La organización funcionaba bajo la fachada de una agencia de eventos en Cinisello Balsamo, captando a sus clientes mediante promociones exclusivas en redes sociales.
La investigación, liderada por la fiscalía de Milán, resultó en cuatro personas bajo arresto domiciliario, entre ellas Emanuele Buttini y su pareja. Los sospechosos están acusados de favorecer la prostitución y de lavado de dinero, con un embargo preventivo de bienes superior a los 1,2 millones de euros. Aunque jugadores del Inter, AC Milan, Juventus y otros clubes aparecen mencionados, no están bajo investigación porque no cometieron delitos penales según la ley local.
El funcionamiento de la red y el uso de sustancias recreativas
La organización ofrecía paquetes "todo incluido" que sumaban miles de euros. Estos servicios contemplaban cenas en lugares exclusivos, alojamiento en hoteles de alta gama y la compañía de mujeres reclutadas por la agencia. Un detalle clave revelado en las escuchas telefónicas es el uso frecuente de óxido nitroso, o gas de la risa, durante las fiestas. Esta sustancia genera euforia y es difícil de detectar en los controles antidoping habituales.
La red se promocionaba a través de la cuenta de Instagram "Made_luxury_concierge", que era seguida por numerosos deportistas profesionales. Más allá de Milán, la agencia gestionaba viajes a destinos premium como Mykonos. Las pesquisas demuestran que la operación nunca se detuvo durante la pandemia; testigos declararon que trabajaban casi todas las noches, incluso bajo las restricciones sanitarias más estrictas.
Uno de los puntos más sensibles de la causa incluye grabaciones donde una mujer afirma haber quedado embarazada tras un encuentro con un futbolista reconocido. El expediente también señala que las mujeres reclutadas eran alojadas en inmuebles vinculados a la propia agencia antes de ser trasladadas a los encuentros. Los organizadores se quedaban con al menos el 50% del dinero abonado por los clientes.
El caso continúa bajo secreto de sumario respecto a la identidad de los involucrados. Mientras tanto, la Guardia di Finanza resalta que la disparidad entre los ingresos declarados por los detenidos y su estilo de vida fue lo que activó la alarma financiera.