La histórica consagración de los New York Knicks en la NBA puso fin a más de medio siglo de frustraciones deportivas, pero también marcó un punto de inflexión para uno de los personajes más controvertidos del básquet estadounidense: James Dolan.
Tras 53 años de espera, los New York Knicks volvieron a ser campeones en la NBA y le dieron a James Dolan una reivindicación que parecía imposible.
La histórica consagración de los New York Knicks en la NBA puso fin a más de medio siglo de frustraciones deportivas, pero también marcó un punto de inflexión para uno de los personajes más controvertidos del básquet estadounidense: James Dolan.
Durante años, el propietario de la franquicia fue señalado por aficionados, exjugadores y medios especializados como uno de los principales responsables de la prolongada crisis deportiva del equipo. Sin embargo, el reciente campeonato obtenido tras vencer 94-90 a los San Antonio Spurs modificó parte de esa percepción y consolidó una etapa de éxito que también impacta en sus negocios.
Cuando Dolan asumió el control del Madison Square Garden a finales de los años noventa, los Knicks atravesaban una etapa de transición que con el tiempo derivó en dos décadas de resultados decepcionantes. Cambios constantes de entrenadores, contrataciones fallidas y decisiones deportivas cuestionadas alimentaron el descontento de los seguidores.
La situación comenzó a revertirse recién en 2020, cuando el empresario decidió correrse de la gestión cotidiana del básquet y otorgó mayor autonomía a Leon Rose, encargado de liderar la reconstrucción del plantel. La apuesta terminó dando resultados.
Con incorporaciones clave como Jalen Brunson y la llegada de figuras de peso como Karl-Anthony Towns, O.G. Anunoby, Mikal Bridges y Josh Hart, la franquicia recuperó competitividad hasta alcanzar un título que parecía inalcanzable para varias generaciones de aficionados.
El impacto de la conquista excede el plano deportivo. La valoración de los Knicks se disparó hasta los 9.750 millones de dólares, ubicándose entre las franquicias más valiosas de toda la NBA.
A ello se suma el crecimiento de los New York Rangers, también propiedad de Dolan, cuya valuación ronda los 4.000 millones de dólares. Juntos representan uno de los conglomerados deportivos más importantes de Estados Unidos.
El impulso también alcanzó a las empresas vinculadas al grupo familiar. Madison Square Garden y Sphere Entertainment registraron fuertes incrementos en sus acciones durante el último año, reforzando el patrimonio construido alrededor de los negocios del entretenimiento y los medios de comunicación.
La historia económica de los Dolan comenzó mucho antes del éxito deportivo. Charles Dolan, padre de James, fue uno de los pioneros de la televisión por cable en Estados Unidos y fundador de Cablevision, empresa que se convirtió en una de las más importantes del sector.
A partir de ese crecimiento, la familia adquirió el Madison Square Garden, los Knicks y los Rangers en la década de 1990, construyendo una estructura empresarial que posteriormente se expandió hacia espectáculos, medios de comunicación y grandes recintos para eventos.
La venta de Cablevision en 2016 por 17.700 millones de dólares permitió profundizar esa transformación y financiar nuevos proyectos, entre ellos el innovador Sphere de Las Vegas.
Pese al éxito reciente, la figura de Dolan continúa rodeada de polémicas. A lo largo de su gestión protagonizó conflictos con exjugadores, aficionados y diversos actores vinculados al entorno de la franquicia.
Uno de los episodios más resonantes fue el enfrentamiento con Charles Oakley, histórico referente de los Knicks, expulsado del Madison Square Garden en 2017 tras un altercado que terminó en una disputa judicial.
También recibió críticas por medidas adoptadas contra seguidores que cuestionaban públicamente su gestión y por decisiones vinculadas al acceso al estadio.
Sin embargo, el campeonato obtenido por los Knicks modificó el escenario. Después de décadas de cuestionamientos, Dolan encuentra en el éxito deportivo el argumento más sólido para defender una gestión que durante años estuvo bajo la lupa