Lo que el hincha de Rosario Central soñó mil veces finalmente se concretó. Ángel Di María, el hombre de los goles inolvidables y la velocidad inalcanzable, se puso una vez más la camiseta del Canalla por el Clausura de la Liga Profesional, y vivió una jornada histórica.
La emoción de Angelito saltó rápidamente, debido a lo que significó para él y su familia el retorno a casa. Sin dudas, una tarde imaginada mil veces por el futbolista, y que contó con todos los condimentos.
El Gigante de Arroyito se preparó con todos los detalles, ninguno librado al azar. Los homenajes comenzaron con el logo especial que Central estampó enel pecho de las camisetas del equipo, con el icónico festejo de Di María y el número 11. En las tribunas, las banderas con su cara y un trapo con la frase: "Ma, agarrá la bicicleta que volvemos al loquero" se destacaron.
El llanto de Ángel Di María en su regreso a Rosario Central:
Luego, sus propios compañeros lo dejaron salir en soledad al precalentamiento, con el objetivo de que reciba todo el cariño del hincha. Allí aparecieron las lágrimas del jugador, con la explosión de toda la gente que fue a verlo en simultáneo.
Minutos más tarde, los elencos saltaron al campo para disputar el partido, y allí se vivió el segundo homenaje. Con sus dos hijas de la mano, vio un video que le preparó la AFA, y recibió una plaqueta de parte del presidente de la entidad, Claudio Tapia.
Todo esto bajo la atenta mirada de sus propios compañeros, y el respeto de los futbolistas de Godoy Cruz, que en el saludo olímpico le dieron la bienvenida al fútbol argentino con abrazos y buena onda.
Así, el retorno al país de uno de sus hijos pródigos se concretó. Quedará tiempo para el homenaje en todas las canchas que visite, pero nada se sentirá como el que recibió en su hogar.