Liga Profesional: Gimnasia y Esgrima volvió a Primera con los pies sobre la tierra
Entre una victoria que ilusiona y una derrota que enseña, el Lobo mostró que su regreso a Primera División no es una aventura, es un proceso. El equipo de Broggi mostró señales claras de identidad y convicción.
El Lobo jugó un gran primer tiempo y fue superior frente a San Lorenzo, que especuló y en su única llegada clara fue efectivo sentenció el resultado del partido.
Gimnasia y Esgrima de Mendoza volvió a Primera División como debía hacerlo: compitiendo, creyendo, ganando y también perdiendo. No fue un equipo brillante ,ni hacía falta que lo fuera, pero sí uno en plena construcción. En su regreso al máximo torneo del fútbol argentino después de más de 4 décadas, el Lobo entendió rápido de qué se trata esta categoría: ser sólido, aprovechar los momentos y no regalar nada.
En su primera presentación logró una victoria memorable frente a Central Córdoba en Santiago del Estero. Luego, en el esperado estreno como local, en un Víctor Legrotaglie colmado y cargado de emoción, cayó ante San Lorenzo por 1 a 0. Dos partidos, dos caras distintas, pero un mismo mensaje de fondo.
Mostró orden y carácter
Es apenas el punto de partida de una historia que recién comienza, aunque ya deja señales claras. El equipo de Ariel Broggi mostró carácter, orden y una contundencia poco habitual para un debutante, incluso con varios jugadores que tuvieron su estreno absoluto en Primera. El golazo de Valentino Simoni fue la síntesis perfecta del debut ideal: juventud, atrevimiento y eficacia en el momento justo.
Algo de eso no pudo sostenerse frente al Ciclón, en el tan esperado debut en casa, donde la ansiedad pesó más que la precisión y el juego. El contexto, la ilusión y el deseo de agradar parecieron jugar su propio partido.
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El estadio Víctor Legrotaglie, en el estreno de local, estuvo desbordados por los hinchas del Lobo.
Ramiro Gómez
Cerrando el círculo del regreso
El recuerdo del ascenso en Córdoba sigue latente y difícilmente pueda ser superado en emociones, pero este inicio de torneo pareció extender aquella alegría. Primero con el triunfo en el estreno (como visitante), que confirma que el camino elegido no es erróneo y permite mirar lo que viene con mayor tranquilidad, más allá de la caída como local.
El anhelo de jugar en el Víctor Legrotaglie reflejó algo profundo y la necesidad de sentirse en casa, de cerrar definitivamente el círculo del regreso. Con ese partido, también quedaron atrás muchas de las ansiedades previsibles.
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El juvenil Valentino Simoni frente al Ciclón no tuvo el peso ofensivo suficiente.
Ramiro Gómez
Un Lobo que quiere ser protagonista
Broggi, fiel a su estilo, baja el tono de la euforia y pone los pies sobre la tierra. Sabe que el plantel está en construcción, que llegaron muchos refuerzos y que el tiempo de trabajo fue escaso. Pero también tiene en claro qué equipo quiere: competitivo, intenso, protagonista y con corazón. Valores que no se negocian, incluso cuando el juego no fluye.
Este Gimnasia no promete milagros ni resultados inmediatos. Promete trabajo, identidad y compromiso, como repiten sus protagonistas. Y en una Liga Profesional tan exigente, eso no es poco. El debut ya quedó atrás, los nervios se disiparon, el primer paso está dado. De ahora en más, todo será construcción para un Lobo que volvió a Primera, donde buscará quedarse.